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GALERÍA | México y los mundiales: una crónica del romance con la derrota

Los archivos históricos, incluidos reportes de espionaje, revelan los retos que el país ha enfrentado como afición y como anfitrión.

Publicado el 7 de junio, 2026

Poco antes del Mundial de 1970 en México, los sectores como el hotelero, gastronómico, de transporte, turístico, obrero, y del servicio público estaban angustiados; había una constante preocupación, parecida a la que se siente cuando uno limpia su casa para recibir a invitados y la mugre que se ocultó durante años no sale. Porque, ¡qué va a decir la visita!

Los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial del 70 convirtieron al país –por primera vez– en un anfitrión del turismo masivo. Y eso suponía un gran negocio y crecimiento, pero al mismo tiempo varios dolores de cabeza; de entrada no había suficientes habitaciones para hospedar a más de un millón de extranjeros, muchos de ellos acostumbrados –por ejemplo– al agua purificada de la llave.

Los empresarios se preguntaban cómo atenderían a los aficionados extranjeros, si la mayoría de los chefs o cocineros no estaban capacitados en procesos de producción o desconocían las recetas del afamado Paul Bocuse.

Y ni hablar de cadenas de restaurantes: Burger Boy comenzó a tener popularidad hasta 1974, mientras McDonald’s abriría su primera sucursal en el Pedregal, al sur del Distrito Federal, a mediados de los ochenta. Aunque ya había rsucursales de VIPS y Sanborns —cuyas meseras portaban aquel emblemático uniforme inspirado en trajes tradicionales como la poblana china—.

Los meseros bilingües acostumbraban servir tequila sunrise o margaritas en lugares como Acapulco o Tijuana, nada que ver con el ambiente de Guadalajara, Puebla o Toluca, ciudades que además del DF –que en ese momento luchaba contra brotes de la rabia– también fueron sedes del Mundial.


EL CEO la revista Mayo

 

En comparación con la demanda de comensales que se aproximaba, México apenas contaba con un puñado de cocineros que habían hecho carrera fuera, y dominaban la alta cocina, catar vinos y principalmente sabían los riesgos mortales de la contaminación cruzada en los alimentos.

Muchas de esas preocupaciones de empresarios quedaron registradas por agentes encubiertos de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), quienes además de espiar a soviéticos —junto con oficiales de la CIA—, y al movimiento estudiantil mexicano, se infiltraron en esas asambleas empresariales.

Los reportes consultados por EL CEO –disponibles en el Archivo General de la Nación–, detallan que hubo peticiones claras para el entonces presidente electo Gustavo Díaz Ordaz: créditos bancarios para construir hoteles, nuevas escuelas o carreras técnicas de turismo y gastronomía, y primordialmente mejorar los aeropuertos, calles, los telégrafos, el servicio de correo y la telefonía.

 

Había tantas cosas por resolver antes del Mundial del 70, que inclusive los hoteleros, las agencias de turismo y de renta de carros solicitaron a Díaz Ordaz que los baños de las gasolineras de Pemex –en las principales carreteras del país– al menos tuvieran agua.

El romance con la derrota y el control social

El entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz develó la placa del Estadio Azteca, inaugurado el día 29 de mayo de 1966. Fotografía: Recorte / El Heraldo de México / Custodio: Hemeroteca Nacional de México / Forma parte del Museo del Deporte Mexicano (MuDeMe).

Como sucede en la actualidad, los estadios sede del Mundial 70 quedaron listos semanas antes de su primer silbatazo. Durante cinco años la prensa reportó los retrasos y se encargó de generar un aire pesimista sobre la Selección Mexicana, que en el imaginario social fue presentada como un reflejo de la nación o los mexicanos comunes, con un profundo sentido de inferioridad, dispuestos a la fiesta pero no a la disciplina.

Y es que entre 1950 y 1968, los “ratones verdes” habían asistido a cinco Copas de la FIFA, atesorando 10 derrotas, tres empates y una sola victoria. “Un auténtico romance con el fracaso”, así lo calificaron las historiadoras María José Garrido Asperó y Regina Hernández Franyuti en su libro El fenómeno deportivo en México, 1875-1968. Ensayos sobre su historia social, cultural y política.

Las entradas generales al estadio Azteca llegaron a costar 60 pesos de la época, y estuvo casi lleno en el partido inaugural el 31 de mayo, donde México empató 0-0 contra la Unión Soviética; después le ganó a El Salvador 4-0; pero el 12 de junio de de 1970, para el país ‘retumbó en sus centros la tierra’, cuando el Tricolor le ganó 1-0 a Bélgica, alcanzando por primera vez los cuartos de final de un Mundial.

Los aficionados tomaron las calles del Distrito Federal. Decenas de personas festejaron en el Ángel de la Independencia. En ese momento, era poco imaginable que una masacre había ocurrido años antes en Tlatelolco. Finalmente la selección fue eliminada al perder frente a Italia 4-1 en la Bombonera de Toluca el 14 de junio de 1970. Ese Mundial lo ganó Brasil con un marcador de  4-1 ante Italia; con un estadio Azteca eufórico y que vio coronarse a Pelé.

En el periodo en que se dio aquel Mundial, el sistema político mexicano atravesaba un proceso de consolidación mediante un sistema económico, que no benefició a todos, según publicaron las historiadoras María José Garrido y Regina Hernández.

El entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz entrega la Copa del Mundo al capitán de la selección de Brasil, Carlos Alberto Torres, el 22 de junio de 1970.
Fotografía: Recorte / El Heraldo de México / Custodio: Hemeroteca Nacional de México / Forma parte del Museo del Deporte Mexicano (MuDeMe).

El llamado desarrollo estabilizador provocó desempleo, deterioro del ingreso y por ende el descontento social en muchos sectores. Por lo que un pase a cuartos de final fue un potenciador del discurso de la mexicanidad y la unidad nacional. Una herramienta de control social, de acuerdo con el análisis de las historiadoras.

México 86: un Mundial entre escombros

Para inicio de los ochenta, el Distrito Federal heredó la infraestructura y el ritmo que dejaron las competiciones de años anteriores. Sus calles y parques lucían más modernas, con más espacios para la recreación, inclusive magos, gitanos y cirqueros recorrían algunos sitios con sus animales salvajes como osos negros, elefantes y águilas.

 

Mientras Rocky IV de Stalone y Comando de Arnold Schwarzenegger triunfaban en la pantalla grande, en México Carmen Salinas, Sasha Montenegro, Lyn May y demás actrices del “cine de ficheras” acaparaban las carteleras en las salas y en los teatros.

Las mecas de la vida nocturna –al menos en la capital del país– fueron los salones de baile, esos donde tocaban agrupaciones tropicales o las sonoras como la Santanera, y había bailes de cancán, según se muestra en el archivo fotográfico de los Hermanos Mayo, disponible en el Archivo General de la Nación.

Pero la tragedia llegó con el terremoto de 1985, donde una de las ciudades más afectadas fue el DF. El gobierno encabezado por el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado reconoció la muerte de 7,000 personas; sin embargo, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) contabilizó 26,000.

México tuvo que levantarse entre escombros, campamentos de damnificados y reclamos por falta de agua, desempleo y desaparecidos, según reportes de inteligencia de agentes de la Dirección Federal de Seguridad.

Algunas familias de damnificados por el terremoto de 1985 vivieron el Mundial de la FIFA en medio de sus campamentos.
Fotografía:. Recorte / Excélsior / Consulta hemerográfica de EL CEO

Mientras algunos aficionados compraban su batea por 80 años en el estadio Azteca por más de medio millón de viejos pesos; diversas fotos del periódico Excélsior mostraban la realidad en los campamentos de los damnificados del sismo, incluidos algunos niños jugando con el balón en medio de esos asentamientos.

Nuevamente los retrasos

Uno de los 12 estadios sedes con más retraso fue el de Nezahualcóyotl, en el Estado de México. Dos meses antes del partido inaugural de la FIFA, en 1986, no tenía la cancha lista, ni tampoco había remodelado del todo sus asientos o sus inmediaciones.

Para entregar los estadios sede hubo trabajos a marchas forzadas.
Fotografía:. Recorte / Excélsior / Consulta hemerográfica de EL CEO

En el estadio Azteca trabajaron al menos 1,500 personas a marchas forzadas para su remodelación, mientras que en el Olímpico de Ciudad de Universitaria unos 300 trabajadores.

En el Coloso de Santa Úrsula se remodelaron vestidores, algunos palcos, túneles, sistemas de comunicaciones, audio y hasta el césped; mientras, en La Bombonera de Toluca se destinaron 300 millones de viejos pesos para la ampliación de gradas y algunos otros detalles mínimos.

Para entregar los estadios sede hubo trabajos a marchas forzadas.
Fotografía:. Recorte / Excélsior / Consulta hemerográfica de EL CEO

A pesar de los tropiezos en la logística y tras abucheos durante el discurso inaugural del presidente Miguel de la Madrid, México tuvo uno de los mejores mundiales hasta la fecha. En la inauguración México ganó 2-1 a Bélgica:, posteriormente empató 1-1 frente a Paraguay, y venció 1-0 a Irak. En octavos de final derrotó 2-0 a Bulgaria, y en cuartos de final perdió frente a Alemania Federal en los “malditos penales” 4-1. Esa Copa del Mundo la ganó la Argentina frente a Alemania 3-2.

México, por tercera vez anfitrión

En 2026, México volverá a ser anfitrión del Mundial de la FIFA, junto con Canadá y Estados Unidos. Pero a diferencia de ediciones anteriores, el factor de la violencia tiene un peso importante.

Estadio Ciudad de México, antes Azteca, será la sede de los partidos del Mundial en CDMX
El Estadio Banorte, antes Azteca, será sede de cinco partidos del Mundial. Foto: Fernando Luna

Anteriormente, los agentes de inteligencia mexicana estaban dando seguimiento a las operaciones de movimientos radicales, sindicalistas, estudiantes, entre otros, según los propios reportes desclasificados; pero en la actualidad, también hay espionaje contra miembros de los cárteles del narcotráfico, que actualmente son considerados organizaciones terroristas por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.

A diferencia del Mundial de 1970, donde se calcula que llegaron 1 millón de turistas; ahora se esperan unos 5 millones de visitantes. Y al menos en Ciudad de México, eso vuelve a generar inconformidades en una ciudad que tiende a colapsar en horas pico.

Por esa razón, el gobierno de CDMX, encabezado por Clara Brugada ha propuesto que los ciudadanos realicen sus tareas desde casa.

Esto a pesar que existen diversas obras para la movilidad, y cuya construcción, en algunos casos, quedó en manos de empresas fantasma, como lo documentó EL CEO en marzo pasado.

La ciclovía de Calzada de Tlalpan contempla un tramo elevado. Foto: Fernando Luna
La ciclovía de Calzada de Tlalpan contempla un tramo elevado. Foto: Fernando Luna

Es así como la Selección Mexicana –con el mayor número de partidos perdidos en la historia de los mundiales–, llega a la Copa de la FIFA 2026. Y si la historia es cíclica incluso podría llegar a los cuartos de final y caer antes de alcanzar la gloria, como en las ediciones pasadas, consiguiendo aquel pase que ha servido para calmar las crisis internas, y mantener ese viejo romance con la derrota.

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Sergio Rincón

Editor de Reportajes Especiales. Le gusta investigar esquemas empresariales y redes de corrupción. Es miembro del Hub de la plataforma latinoamericana Connectas.

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