
La suspensión que exhibió las fricciones entre BIVA y las casas de bolsa
El lunes 29 de junio, BIVA registró el menor volumen operado de las últimas semanas, incluso por debajo de su promedio reciente, pese a que la BMV permaneció suspendida durante buena parte de la sesión.

La suspensión de operaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) durante casi dos horas el lunes volvió a visibilizar las fricciones entre las casas de bolsa y la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), además de reabrir el debate sobre si operar con dos centros bursátiles realmente beneficia a los participantes del mercado.
El lunes 29 de junio, BIVA registró el menor volumen operado de las últimas semanas, incluso por debajo de su promedio reciente, pese a que la BMV permaneció suspendida durante buena parte de la sesión. Solo algunos intermediarios, como Finamex, Goldman Sachs, GBM, Citi, Ve por Más y Actinver, canalizaron una parte importante de sus órdenes hacia la bolsa que dirige María Ariza mientras la BMV permanecía fuera de operación.
Algunos participantes consideran que, en episodios como éste, las casas de bolsa dejan pasar oportunidades de compra o venta para sus clientes, pese a que las reglas de mejor ejecución buscan que las órdenes se canalicen al mercado que ofrezca las mejores condiciones. El argumento cobró fuerza porque, tan solo este año, la BMV ya acumula dos suspensiones por fallas técnicas, una situación que no ocurría desde 2023.
Otros operadores sostienen que canalizar un mayor volumen de operaciones hacia BIVA tampoco habría resuelto el problema, ya que la baja liquidez de ese mercado dificulta ejecutar órdenes de gran tamaño en condiciones competitivas. Actualmente, BIVA concentra alrededor de 20% del volumen operado en el mercado accionario mexicano.
Más frentes abiertos
La suspensión de la BMV coincidió con otra discusión que permanece en la cancha de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Varias casas de bolsa mantienen la petición de modificar las reglas de mejor ejecución al considerar que el modelo vigente privilegia diferencias mínimas de precio sin tomar en cuenta la profundidad del mercado.
El reclamo se concentra en las órdenes de gran volumen. Si BIVA ofrece un mejor precio, aunque sea para unas cuantas acciones, la regulación —vigente desde 2022— obliga a ejecutar primero esa parte de la operación.
Mientras esa primera orden se ejecuta, los algoritmos modifican las posturas disponibles en la BMV en cuestión de milisegundos. Cuando el intermediario intenta completar el resto de la operación, el precio ya cambió o la postura desapareció, de acuerdo con operadores consultados.
Las casas de bolsa también comenzaron a analizar otro cambio. El gremio discutirá en los próximos días la posibilidad de incorporar subastas de cierre para determinar el precio de las acciones al final de la jornada, un mecanismo utilizado en los principales mercados bursátiles del mundo.
Entre algunos participantes existe la expectativa de que esa propuesta abriría un nuevo frente con BIVA por sus posibles efectos sobre la liquidez del mercado.
Operadora Mega vuelve al foco
Operadora Mega también volverá al foco la próxima semana. Los tenedores de los certificados bursátiles ‘GFMEGA 22X’ fueron convocados a una asamblea el 7 de julio para definir las acciones que seguirán ante el incumplimiento de diversas obligaciones de la emisora, consideradas causales de vencimiento anticipado.
El orden del día contempla que los inversionistas analicen medidas para proteger sus intereses, incluida la contratación de terceros, el otorgamiento de poderes y el ejercicio de las acciones previstas en el título de emisión y en la legislación aplicable.
La reunión marcará otro capítulo en el proceso que enfrenta la Sofom fundada por Guillermo Romo, luego de que en los últimos meses incumpliera compromisos con inversionistas y acreedores.
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