
La mano de ‘Andy’ detrás de Nafin y la pérdida de control en Hacienda
Fuentes de alto nivel aseguran a esta columna que el secretario de Hacienda, Édgar Amador, impulsaba otros perfiles que sí cumplían con los requisitos legales para dirigir Nafin y Bancomext

Carlos Torres Rosas será nombrado como nuevo director general de Nacional Financiera (Nafin) y del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), como adelantó EL CEO hace unos días. Su llegada ha sido recibida con reservas en el sector financiero, ya que no cuenta con experiencia bancaria ni financiera para asumir el cargo.
Su designación, atribuida por distintas fuentes a la cercanía que mantiene con Andrés Manuel ‘Andy’ López Beltrán, exhibe una preocupante pérdida de control dentro de la Secretaría de Hacienda y se suma a una larga lista de nombramientos cuestionados en organismos clave del sector financiero.
Para dirigir la banca de desarrollo se deben cumplir los requisitos establecidos en el artículo 24 de la Ley de Instituciones de Crédito, entre ellos contar con “notorios conocimientos y reconocida experiencia en materia bancaria y crediticia”.
La misma disposición establece que el titular debe haber ocupado durante al menos cinco años cargos de alto nivel decisorio cuyo desempeño requiera experiencia financiera y administrativa, preferentemente dentro del sistema financiero mexicano o en autoridades regulatorias del sector.
Durante los últimos años, el funcionario se desempeñó como secretario técnico de la Presidencia durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Además de la Coordinación General de los Programas para el Bienestar, desde donde supervisó la operación de apoyos sociales, pensiones y becas federales.
Es ahí donde radica una de las mayores preocupaciones del sector: el riesgo de utilizar a la banca de desarrollo como un brazo operativo de programas gubernamentales, alejándola de su función principal de financiamiento productivo.
¿Quién decide en Hacienda?
Fuentes de alto nivel aseguran a esta columna que el secretario de Hacienda, Édgar Amador, impulsaba otros perfiles que sí cumplían con los requisitos legales para dirigir Nafin y Bancomext. Era el caso de Roberto Lazzeri, aún director de ambas instituciones, quien dejará próximamente el cargo para asumir la representación diplomática de México en Estados Unidos.
En los pasillos de Palacio Nacional es ampliamente conocida la influencia que ‘Andy’ López Beltrán mantiene en Hacienda desde hace varios años. La situación, incluso, provocó tensiones con el exsecretario Rogelio Ramírez de la O, quien en más de una ocasión vio reducido su margen de maniobra para concretar nombramientos estratégicos.
Uno de los casos más comentados es el de Antonio Martínez Dagnino, jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), cuya cercanía con el hijo del expresidente se remonta a los años en que ambos coincidieron en la preparatoria Logos.
¿Será que Édgar Amador terminará enfrentando las mismas limitaciones que llevaron al desgaste de su antecesor?
El desastre que dejó la CNBV
La experiencia reciente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) debería servir como advertencia. Este periodista documentó desde 2024 que Jesús de la Fuente Rodríguez no cumplía con los requisitos legales para ocupar la presidencia del regulador, e incluso existían inconsistencias en su trayectoria profesional.
Su salida ocurrió en medio de cuestionamientos sobre la supervisión de entidades reguladas y antecedió a los casos de Vector Casa de Bolsa, Intercam y CIBanco, que hoy mantienen bajo presión a las autoridades financieras del país.
El nuevo presidente, Ángel Cabrera Mendoza, sí cumple con los requisitos legales para encabezar la CNBV, pese a no contar con experiencia en una entidad financiera privada. Sin embargo, su llegada a la presidencia del regulador tampoco se explicaría directamente por una decisión de Amador, sino por la influencia de Alfredo Navarrete —hoy titular del IPAB—, quien originalmente estaba perfilado para ocupar ese cargo.
Las dudas también alcanzan a Banxico
El Banco de México tampoco ha estado exento de esta discusión. En su momento, la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores Galia Borja y Omar Mejía enfrentaron cuestionamientos debido a que su experiencia estaba más vinculada a las finanzas públicas y la administración gubernamental que a la política monetaria o al sistema financiero.
Los tres llegaron al banco central bajo el amparo de las disposiciones legales vigentes, pero sus nombramientos abrieron un debate legítimo sobre los perfiles que deben ocupar los puestos más relevantes del sector financiero mexicano.
La creciente normalización de designaciones en las que la cercanía política parece pesar más que la experiencia profesional es motivo de preocupación. Y, eventualmente, podría terminar pasando factura.
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