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Flix, la alemana que desafía a ETN, Primera Plus y ADO

Flix enfrenta regulación, competencia y un mercado dominado por pocos jugadores para transformar el negocio de los autobuses en México.

Publicado el 26 de junio, 2026

En el tablero del transporte terrestre de pasajeros, las piezas llevaban décadas casi sin moverse: un puñado de grupos empresariales se repartía rutas, era dueño de la mayoría de las terminales y decidía los costos de cada viaje. A ese mercado decidió llegar el gigante alemán FlixBus en 2025, bajo el nombre de Flix.

Tras cumplir su primer año de operaciones en el país, la compañía de autobuses confirmó que en México no basta con encender los motores y comenzar a rodar. También hay que emprender una minuciosa batalla contra un sector concentrado, reglas complejas y jugadores que llevan generaciones perfeccionando sus estrategias. 

La relevancia de la industria de autotransporte de pasajeros en autobús en México es gigantesca”, dice Carlos Magaña, director general de Flix México, en entrevista con EL CEO.

La cifra que manejan internamente lo dimensiona: nuestro país tiene un mercado de 8,000 millones de euros anuales, el tercero más importante del mundo, después de India y China. 

Ese cálculo tiene un contexto: nueve de cada diez viajes se realizan en autobús de pasajeros, según cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). México es un país extenso, con 45 ciudades con más de medio millón de habitantes y una red aérea que, a pesar de su enorme tamaño, todavía no sustituye el alcance geográfico del autotransporte.


EL CEO la revista Mayo
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Flixt / Reuters

Flix contra gigantes

La travesía de Flix en México no es una historia de “David contra Goliat”. Es, más bien, la de un gigante global –con operaciones en 45 países y cuatro continentes– intentando abrirse paso en las carreteras mexicanas, dominadas por gigantes locales.  

Grupos como ADO, IAMSA o Estrella Blanca han arreglado, durante décadas, un sistema donde la competencia es limitada. Carlos Magaña es consciente de estas prácticas y asegura que esta concentración se traduce en tarifas más altas para el usuario final. Su diagnóstico es contundente: en México, viajar en autobús es 40% más caro que en Estados Unidos y hasta 200% por encima que en Alemania.

A diferencia de ETN, Primera Plus, Futura o ADO. Flix no tiene autobuses, sino que opera con una red de socios transportistas que traslada a los usuarios bajo los estándares de la marca. Todo mientras la empresa se encarga de la logística, precios y comercialización del servicio con el uso de tecnología. 

Nosotros invertimos una cantidad multimillonaria en tecnología para mejorar la experiencia del consumidor, para mejorar la seguridad, para utilizar ahora inteligencia artificial, para poder tener data analytics, para poder identificar demanda insatisfecha”, dice Magaña

Esto le permite plantarse como un contrapeso. El CEO de la empresa reconoce que llegó para proponer una lucha de precios: “ofrecer la misma calidad o una calidad superior, una mejor experiencia para el consumidor, partiendo de precios más atractivos”. 

Con esto en mente, Flix se perfiló en el país como una línea del segmento económico –que puede hacer paradas en su ruta– e interurbano. El resultado: un viaje de la Ciudad de México a Puebla tiene un precio introductorio de 99 pesos, cantidad que otros competidores superan en hasta 80%.

La trampa de la regulación

Carlos Magaña explica que, si retrocediera un año hacia atrás, buscaría que la empresa pusiera mayor atención al bloque regulatorio que necesitan cumplir, pues las leyes federales, estatales y municipales tienen diferentes grados de minuciosidad para el sector. Para Flix, esto también se ha traducido en retrasos para implementar nuevas rutas. 

Ese ha sido el principal aprendizaje: tener conciencia federal, estatal y local para hacer un despliegue: eso sí conlleva un lapso considerable. Desde nuestro punto de vista, comparado con otros mercados del mundo, el tiempo de despliegue de una línea en México es mayor”, reconoce.

En México, el Reglamento de Autotransporte Federal y Servicios Auxiliares –actualizado por última vez hace más de dos décadas– establece requisitos como el uso de terminales o la antigüedad máxima que los autobuses de pasajeros pueden tener.

A ello, se suman usos de suelo, coordinaciones de transporte, reglamentos de seguridad pública, licencias de protección civil y leyes de ordenamiento urbano que cada entidad o municipio establece, tanto para las líneas de autobuses, como para sus terminales obligatorias. 

Para el CEO de Flix, esta tramitología también se traduce en una mayor informalidad en el transporte: hay quienes, en lugar de regularizarse, ofrecen servicios de transporte al margen de la ley, lo que puede poner en peligro a los pasajeros al viajar sin seguro y en unidades en mal estado.

Expansión a paso lento

La operación de Flix en México nació con una idea específica: había que aprovechar la compra de Greyhound –el gigante estadounidense de los viajes terrestres– y vender una narrativa de interconectividad binacional. Por ello, se enfocaron en crear una terminal en Monterrey que permitiera el cruce ágil hacia Estados Unidos, donde ofrecen 1,600 destinos. 

Este hub en Monterrey ha definido una estrategia de crecimiento en “módulos”. Primero, crearon una red troncal que conecta el centro con el norte del país, que pasa por la Ciudad de México, Querétaro y  San Luis Potosí, Querétaro. 

Pero desde la capital nacional, fue posible mirar hacia el occidente, con rutas hacia el Bajío y Guadalajara. Un mercado dominado por marcas de IAMSA: desde Primera Plus, hasta ETN o Omnibus de México. Ahora, la empresa da sus primeros pasos hacia el oriente, al conectar hacia Puebla y Veracruz: el  territorio de ADO.

La presencia en 8 estados

En la actualidad, Flix México cubre ocho estados con seis rutas, cinco aliados estratégicos, 14 destinos y más de 1,400 corridas mensuales. En términos absolutos, todavía es una operación muy pequeña –menos del 1% de market share– frente a sus contrincantes; en términos estratégicos, es el tipo de base que una empresa necesita para empezar a “jugar con los niños grandes”.

A diferencia de quienes buscan crecer rápido, Flix parece apostar por un desarrollo por etapas. Carlos Magaña habla de una fase uno de introducción y una fase dos de consolidación. Eso significa mejorar frecuencias, afinar alianzas, pulir la red actual y, solo después, pensar en una tercera fase de expansión más acelerada. El mensaje es claro: hay que correr antes de caminar, especialmente en un sector así de competido.

El sur y sureste de México, todavía sin presencia directa de Flix, no se queda fuera del mapa. La empresa ya habló de alianzas con actores públicos y de una actividad indirecta a través de plataformas de movilidad asociadas al Tren Maya, pues venden asientos a través de su sistema de boletaje. 

Lo que está en juego

Más que una empresa nueva, Flix está introduciendo una discusión incómoda para el mercado mexicano: ¿cómo debería verse la competencia real en el transporte de pasajeros? Para Magaña, la respuesta se centra en un cambio regulatorio que obligue a una mayor competitividad “a aquellos que se oponen a un beneficio para el consumidor”. 

Pese al enfoque de liberalización, la empresa no se presenta como una cruzada contra los competidores preponderantes, aunque su sola presencia ya obliga a los otros gigantes a mirarla con cuidado y revisar sus estrategias. “Flix no viene a un mercado a romper condiciones monopolísticas y malas prácticas del mercado, eso no. Nosotros venimos a servir a un consumidor final”, especifica el directivo. 

La apuesta de la marca alemana es menos épica y más pragmática: si el consumidor obtiene un mejor viaje, a menor costo, con mayor certeza, entonces el mercado habrá cambiado, pero para lograrlo, hay que competir entre gigantes.

Reordenar un negocio con herramientas nuevas

Como una mirada atrás del primer año, el directivo reconoce que se llevan una buena aceptación del público y que se han puesto en la selección del consumidor. “Eso es lo más importante, porque para ellos nuestra propuesta es de valor”.

En un país donde el autobús sigue siendo el medio de transporte de millones, la batalla no es menor. Flix llegó a México a probar que todavía hay espacio para reordenar un negocio viejo con herramientas nuevas. Su plan en un futuro cercano es que más mexicanos decidan descargar su aplicación, viajar con ellos y mejorar su experiencia. 

Magaña lo resume: “Me gustaría, sobre todo, que se recuerde a Flix como una empresa que ha transformado el sistema de transporte de pasajeros en autobús en México”.

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Dan Ibáñez

Es reportero de investigación enfocado en finanzas, negocios y poder corporativo. Ha cubierto temas de mercados, transporte y empresas con análisis de datos y —sobre todo— paciencia para leer documentos que nadie más quiere abrir. Busca convertir números, contratos y opacidad en historias claras y relevantes.

Roberto Noguez Noguez

Periodista especializado en economía y negocios con más de 14 años de trayectoria cubriendo banca, empresas, mercado bursátil, energía y tecnología.

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