
Hay una planta en Rosarito, Baja California, que comenzó produciendo 500,000 televisores. Hace siete años, Hisense adquirió esas instalaciones a Sharp y cambió todo. En la actualidad, en los mismos metros cuadrados, el complejo fabrica 9.5 millones de televisores al año. Desde ahí se surte todo el continente americano: desde Canadá hasta Argentina.
En los últimos años, México se ha vuelto un hub estratégico para muchas de las grandes empresas tecnológicas en el mundo, no solo por el tamaño del mercado, también por ser una pieza clave para su producción. Samsung, Hisense, LG, entre otras, han vuelto al país en uno de sus centros más importante para abastecer al continente americano, sumando inversiones y plantas que son de las más grandes del mundo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre 2018 y 2024 la inversión fija bruta total de las compañías de fabricación de productos de audio y video supera los 3.1 billones de pesos de forma acumulada; alcanzando su punto más alto en 2023 cuando se reportaron 762,944 millones de pesos (mdp).
La llegada de más inversiones se ha traducido en un incremento en la producción, los datos del Inegi indican que en este periodo la producción bruta total creció un 39.7%, al pasar de 20.9 mdp a más de 29.2 mdp.
El director general de Hisense en el país, Antonio Hidalgo, destaca que México es la única nación fuera de China donde la empresa tiene tres plantas, lo que demuestra el potencial de la producción. Entre ellas destaca la de Rosarito.
Cuando compramos esa planta de Rosarito, la planta produjo 500,000 televisiones, 7 años después, en los mismos metros cuadrados –y lo enfatizo porque no hemos podido crecer la planta en términos de metros cuadrados porque ya no tenemos más terreno, esa planta pasó de producir 500,000 unidades a el año pasado producir 9.5 millones”, destaca Hidalgo.
La fábrica número 2 de radios
La historia de Hisense comienza en Qingdao, ciudad costera del norte de China que fue colonia alemana durante cuatro décadas y colonia japonesa después, y que es hoy conocida internacionalmente por dos cosas: haber sido sede de las competencias acuáticas de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y por ser la cuna de Tsingtao, la cerveza más exportada de China.
Esa mezcla de influencias –europea, asiática, multicultural– marcó, según una vocación de apertura hacia el exterior que definiría el carácter de sus empresas. En ese lugar, hace 55 años nació lo que entonces se llamaba la Fábrica Número 2 de Radios de Qingdao. La empresa que eventualmente se convirtió en Hisense.
La compañía pasó décadas consolidando su posición dentro de China, donde llegó a ser la marca número uno en televisores y en refrigeradores antes de que su crecimiento quedó contenido por las dimensiones del mercado doméstico. A mediados de los noventa, la dirección tomó una decisión que alteraría su trayectoria: internacionalizarse.
Primero como fabricante OEM –produciendo bajo marcas ajenas– en mercados como Sudáfrica y Australia. Después, a principios de los años 2000, bajo su propio nombre. Hasta llegar hace 16 años a México a competir con marcas que llevaban decenas de años en los hogares mexicanos.
Desde entonces, Hisense no solo ha crecido su capacidad de producción, también ha escalado en la percepción del consumidor. La firma registra un 90% de brand awareness entre los mexicanos: nueve de cada 10 los conocen y los reconocen. Entre quienes siguen deportes –el segmento que la compañía ha priorizado en su estrategia de mercadotecnia–, ese reconocimiento supera el 93 o 94%.
Antonio Hidalgo, resalta que ya son la marca número uno en unidades de televisores vendidos en México, y la número dos en valor. En refrigeradores, lidera también en unidades. En congeladores horizontales, acumula más del 40% de participación de mercado después de triplicar ese negocio en los últimos cuatro años. Mientras que en proyectores láser de tiro ultracorto –la tecnología que la compañía llama Laser TV– su dominio es casi absoluto: más del 90% del mercado.
Monterrey: el proyecto de cuatro etapas
La planta de Rosarito es la más antigua y la más productiva, pero no es la única apuesta de manufactura que Hisense tiene en México. Hace tres años, la compañía inauguró una segunda instalación en Monterrey con una inversión superior a los 250 millones de dólares y sobre un predio de 250 hectáreas que será desarrollado en cuatro etapas.
La primera etapa enfocada a refrigeradores ya opera y ya saturó su capacidad, que Hidalgo estima en alrededor de 250,000 unidades anuales. “La llenamos en menos de 2 años porque también surte a Canadá, Estados Unidos y México.”
La segunda etapa que está en construcción representa un hito: la primera planta de cocinas que Hisense construye fuera de China. El conocimiento técnico para ese salto llegó de una adquisición de la marca europea Gorenje, fabricante de electrodomésticos de origen esloveno, de quien obtuvo patentes y know-how de producción.
Pero Hay una tercera planta Sanden. No es una marca de consumo masivo; opera en el segmento B2B, fabricando compresores para sistemas de aire acondicionado en automóviles eléctricos. “Es la compañía más grande en el mundo de compresores para aire acondicionado en autos eléctricos”, dice Hidalgo, usado por más del 70% de los Teslas en el mundo.
Además, cuando las tres plantas alcancen su capacidad plena, Hisense estima que generará más de 12,000 empleos directos y cerca de 7,000 indirectos en México.
El año que Hisense le ganó a los coreanos
En el ecosistema de la electrónica de consumo, marcas como Samsung o LG han dominado el mercado mexicano en los últimos años. Sin embargo, Hisense ha logrado hacerse un espacio.
La compañía introdujo el año pasado la tecnología RGB en pantallas Mini LED, un avance que permite que los diodos de luz emitir en rojo, verde o azul de manera independiente, en lugar del blanco convencional. El resultado es una reproducción cromática más precisa sin los costos de producción asociados al OLED.
Los modelos con esta tecnología, disponibles en 100 y 116 pulgadas, se vendieron a precios superiores a los 450,000 pesos. Las ventas fueron de ocho unidades. El número puede parecer marginal, pero el dato relevante es otro: los competidores coreanos apenas anunciaron esa misma tecnología en el Consumer Electronics Show de enero de 2025, mientras Hisense ya la comercializaba.
“No sé si a ti te hubiera sido fácil pensar hace 10 años que Hisense iba a lanzar una tecnología disruptiva previo a sus competidores coreanos”, dice Hidalgo. “El año pasado lo logramos.”
Para 2025, la compañía planea llevar la tecnología RGB a las gamas de 55, 65, 75, 85, 100 y 116 pulgadas. La jugada es la misma que ha aplicado en otras categorías: introducir en segmentos premium y escalar hacia el mercado masivo.
La siguiente frontera tecnológica en la hoja de ruta de Hisense es el Micro LED: pantallas de 136 pulgadas compuestas por 320 millones de micro LEDs individuales, presentadas en el CES de 2025. Paralelamente, la compañía posee más de 2,500 patentes en tecnología de proyección láser, donde sus dispositivos de tiro ultracorto proyectan imágenes de 100 pulgadas a partir de una distancia de apenas 32 centímetros de la pantalla.
A nivel global, la empresa invierte cada año más del 5% de sus ventas en investigación y desarrollo. Con ingresos mundiales de 30,000 millones de dólares reportados en 2024, eso representa entre 1,500 y 2,000 millones de dólares anuales destinados exclusivamente a tecnología nueva.
El Mundial como laboratorio de marca
El 2026 es un año singular para Hisense en México. El país es sede compartida del torneo de fútbol más visto del planeta, y la compañía llega a esa cita como patrocinador oficial de FIFA por tercera vez consecutiva, después de los mundiales de Brasil y Qatar. También ha patrocinado tres Eurocopas y el último Mundial de Clubes.
“Nosotros estamos convencidos que no hay un solo evento que tenga una exposición mediática y de ojos no del consumidor más grande que esta”, asegura Hidalgo. El logo de su marca aparece en las vallas de todos los partidos. Además, provee las pantallas para el sistema de revisión de video arbitral: cuando el árbitro se acerque al VAR en cualquier estadio del Mundial 2026, verá uno de sus equipos.
Antonio Hidalgo recuerda que en mundiales anteriores el torneo generaba un pico de 25% de incremento en la compra de televisores en el período previo. El efecto post-torneo producía cierta caída, pero el balance neto siempre fue positivo para la categoría.
Pero los mundiales más recientes complican esa lectura: el de Qatar coincidió con el Buen Fin en México, y el de 2026 se superpone con el Hot Sale, la segunda temporada de promociones más importante del año.
Estamos todos esperando, tanto nuestros socios comerciales en los canales como nosotros, un incremento de más del 20% durante el periodo mundialista en el consumo de televisiones”, precisa el directivo.
La geografía como ventaja competitiva
Hay una razón por la que Hisense eligió Rosarito y Monterrey, y no cualquier otra ciudad del interior del país. Ambas plantas están estratégicamente ubicadas en la franja norte del territorio, en proximidad directa con la frontera con Estados Unidos.
Nuestra posición geográfica juega mucho a nuestro favor. Ambas plantas, una en Rosarito, Baja California, y la otra en Monterrey, están muy cercanas a la frontera norte, en donde gran parte de nuestro interés es surtir el mercado más grande del mundo fuera de China”, destaca Antonio Hidalgo.
Para la empresa, México ocupa un lugar excepcional en la estructura corporativa global: es el único país fuera de China que alberga tres plantas de producción. Eso lo convierte, junto con el tamaño de su mercado interno de 120 millones de personas, en una de las tres subsidiarias más importantes de la compañía a nivel mundial.
La posición geopolítica –en particular, la relación con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá– es un factor que consideran muchas compañías para instalar sus centros de producción en la República Mexicana. Pese a la incertidumbre generada por la administración de Donald Trump y una revisión pendiente del T-MEC, los planes de la empresa no se mueven.
Nosotros vemos en México a un hub estratégico muy grande. Vemos en México un mercado local para comercializar muy grande. Vemos en México uno de los consumidores más educados en producto (…) el compromiso de nuestra planta de seguir creciendo, México es gigante, independientemente de cualquier vicisitud política
De hecho, en los próximos tres años, la compañía se ha fijado dos objetivos: duplicar nuevamente su facturación en México y convertirse en la marca número uno no solo en unidades, sino también en valor.
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