
“Asómate a la ventana para ver si los vecinos tienen luz” es una frase común en los hogares mexicanos cuando se quedan sin el servicio, y desafortunadamente es algo común en el país, sobre todo en algunas regiones o en temporadas de alta demanda. A lo que se suma el reto de garantizar una infraestructura eléctrica confiable y sostenible para aprovechar oportunidades del nearshorig.
Tan solo durante 2025, los usuarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pasaron en promedio 15,396 minutos sin energía eléctrica por alguna causa atribuible a la empresa estatal; es decir, hubo un incremento de 42.3% en comparación con los 10,812 minutos registrados en 2024, según datos del Sistema de Información Energética (SIE).
El desgaste de la red eléctrica y el crecimiento de la población han llevado a que la infraestructura con la cual se cuenta actualmente deje de funcionar de la mejor manera, lo que ha llevado a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a buscar nuevas alternativas que permitan mejorar la situación; entre ellas destaca la implementación de los contratos mixtos.
A diferencia de los contratos mixtos de Petróleos Mexicanos (Pemex), los de la CFE, dirigida por Emilia Esther Calleja Alor, sí han resultado atractivos para la iniciativa privada, y ello se debe en gran parte a las condiciones planteadas en el propio acuerdo y a la situación financiera en la que se encuentra la eléctrica, señala el director de Desarrollo Económico en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Óscar Ocampo.
Sin embargo, el especialista en energía, Ramsés Pech, precisa que los contratos mixtos alcanzados hasta el momento por la Comisión se centran en la generación de energía eléctrica y dejan un tanto de lado algunos otros temas que actualmente aquejan en mayor medida a la red en el país: la distribución y la transmisión, principalmente en algunos estados del sur.

CFE: En busca de recursos frescos
El director de Finanzas de la CFE, Eugenio Amador Quijano, señaló durante su participación en la 89 Convención Bancaria que la empresa tiene como objetivo invertir 28,500 millones de dólares durante todo el sexenio y, para ello, el respaldo del gobierno y la estabilidad de la compañía parecen jugar un papel fundamental.
No obstante, añadió que la compañía no cuenta con subsidio y el apoyo que existe actualmente está enfocado a la tarifa, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dirigido a los usuarios domésticos.
Además, dejó entrever que los recursos de la empresa no alcanzarán para las inversiones que necesita México en materia de generación eléctrica. El funcionario dijo a los banqueros que la mayor parte de estos recursos llegará desde los contratos mixtos, un 75%. Es decir, de los 16,000 millones de dólares que se destinarán a este punto, 11,000 millones serán junto con los privados.
Amador Quijano expuso a los banqueros que el techo de endeudamiento de la CFE es de alrededor de 1.7 mil millones de dólares, de los cuales una parte importante se destina a inversión, otra a mantenimiento y el resto a diversas necesidades que tiene la empresa.
Ahí es donde aparecen los contratos mixtos en la estrategia de la CFE. La empresa busca que cada parte ofrezca lo mejor que tiene. Eugenio Amador precisó que la Comisión pone en la mesa su capacidad de pago y la visibilidad de largo plazo para bancarizar los proyectos, mientras que los privados estarán sumando su experiencia en ingeniería, construcción, desarrollo y puesta en marcha del proyecto. Estos acuerdos permitirán tener una asociación en el largo plazo para contar con energía asequible.
Fibra E y la red de transmisión
Dentro del plan de la CFE para encontrar nuevas formas de financiamiento, la Fibra E juega un papel estratégico para resolver los cuellos de botella en la red de distribución, área donde la empresa mantiene “un monopolio regulado por el Estado”, lo que impide la inversión directa por parte de privados.
El director de Finanzas de la eléctrica puntualizó en la Convención Bancaria que, a través de este instrumento, en 2025 emitieron 725 millones de dólares de deuda en mercados internacionales y en 2026 volvieron para obtener recursos sin afectar el balance y la capacidad de pago de CFE en el largo plazo.
“Cerca del 90% de la inversión que estamos buscando es a través de vehículos fuera de balance de la CFE que incluyen estas inversiones mixtas en la parte de generación. Y ahí la parte clave es que venimos trabajando junto con la Secretaría de Hacienda, con los bancos, con los inversionistas, para generar un diseño de inversión que distribuya bien los riesgos y que cree la gobernanza corporativa que asegure que esas inversiones, esos créditos, en el largo plazo le hagan sentido a la banca, les hagan sentido a los inversionistas y, para la CFE, signifique nueva infraestructura para poder seguir creciendo”, resaltó Amador Quijano.
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