
Más de 73,000 mujeres mineras se abren paso entre la brecha salarial del 30% y los techos de cristal
En 2025, las mujeres mineras representaron más del 18% de la fuerza laboral en ese sector. Pero se siguen enfrentado a barreras estructurales como la brecha salarial o los techos de cristal.
Lo echaba tanto de menos que todas las noches al llegar a su campamento se conectaba para jugar con su hijo por medio de una videollamada. Además de ingeniera en la minería, Karla Ortega debía ser madre. Quería estar presente en la crianza de su pequeño Hansel, aunque fuese a la distancia.
“¿Cómo es el oro?” “¿Cuánto oro sacaste hoy, mamá?” “¿Cuando regreses puedes traer un pedacito para verlo?” Son algunas de las preguntas que Karla Ortega tenía que responderle a Hansel por medio de una pantalla. Escuchar a su hijo le hacía olvidar el cansancio de una jornada de 12 horas en las entrañas de la tierra.

“En ese momento yo tenía un rol de 20 por 10 (20 días de trabajo y 10 de descanso). Fue una etapa muy compleja por la crianza. La verdad quería tirar la toalla, porque es muy triste. Pero tu trabajo te reconforta, el llevar el sustento a tu casa y que no falte nada, porque la minería siempre ha pagado bien”, dice en entrevista con EL CEO, Karla Ortega, quien desde hace 15 años se dedica a la ingeniería geotécnica, infraestructura y otros proyectos de minería subterránea.
Más de 73, 000 mujeres en el sector minero
El testimonio de Karla refleja lo que viven algunas de las 73,663 trabajadoras del sector minero; especialmente las que se encuentran en la producción.
La presencia de mujeres en la industria minera mexicana ha ido creciendo —no de forma lineal— en la última década. Tan solo en 2025, las mujeres mineras representaron un 18.4% de la fuerza laboral en este ramo, según datos de la Cámara Minera de México (Camimex).
En 2024, del total de trabajadores en áreas de producción el 7.4% eran mujeres; en ingeniería representaban el 10.3%; y en exploración el 14.6%, según datos de Camimex.
Donde hay mayor presencia de trabajadoras, es en áreas como la legal, con 47.9%; finanzas y contabilidad con un 41.4%; administración y soporte, 37.8%; y recursos humanos, con 37.5%.
Ganar menos ‘por hacer lo mismo o mejor’
La organización WIM México —la cual impulsa la equidad en oportunidades y condiciones laborales de las mujeres en la industria minera— ha registrado casos de trabajadoras de la minería en México que ganan menos que hombres en el mismo puesto de trabajo. Hace una década la brecha salarial tenía un promedio aproximado del 50% menos para las mujeres en comparación con los varones.
Marisol Barragán Mendoza, presidenta de WIM México, refiere que en la actualidad la brecha salarial promedia un 30%. Sin embargo, algunas compañías siguen justificando que el sueldo de los trabajadores varones es mayor porque supuestamente tienen más experiencia.

“Se va acortando, pero todavía tenemos muchos casos en los que por el hecho de ser mujeres tenemos que demostrar mucho más que merecemos tener un tratamiento igualitario al resto de nuestros colegas. Y nuestras demandas no se basan en género, se basan en talento y entrega de resultados”, explica Barragán.
“Hemos logrado poderosamente demostrar que tenemos las habilidades y las capacidades para llevar a cabo muchas actividades dentro de la minería. Por ejemplo, ya hay más mujeres que están trabajando en áreas en las que se ocupa maquinaria pesada y está comprobado que las mujeres tienen una eficiencia operativa respecto de estos equipos, pues es mucho mayor la vida útil de estos aparatos”, dice la representante de WIM México.
La directora Barragán comenta que muchas empresas han aumentado su personal femenino. Es el caso de la empresa Camino Rojo, que según datos de WIM México, tiene un 35% de mujeres en su plantilla laboral.
Romper barreras en el sector minero
Poco a poco, las mujeres han ido rompiendo mitos, así como la brecha salarial o los techos de cristal, aunque siguen existiendo, de acuerdo con datos de WIM México.
“Una de las barreras que tenemos muy identificadas, es el desafío en la conciliación de la actividad laboral y la actividad personal y familiar. Es una barrera y un desafío muy importante dentro de la minería. (…) No permite una conciliación con nuestras actividades como madres, como cuidadoras o simplemente las vinculadas con el con el vivir nuestra nuestra vida”, explica Marisol Barragán Mendoza, presidenta de WIM México.
Barragán agrega que la mayoría de las operaciones mineras se encuentran en lugares remotos, donde se manejan horarios de trabajo atípicos y muchas mineras tienen que permanecer días en los campamentos. Eso dificulta que las mujeres puedan tener otras actividades vinculadas a su vida personal.

Equilibrar la vida con el trabajo en la mina
Karla Ojeda comenzó a laborar desde hace 15 años en la industria minera. Sin embargo, en los primeros años quería seguir estudiando, pero tenía horarios complejos y prácticamente solo llegaba a descansar al campamento de la mina. Finalmente años después lo consiguió: la minera Aranzazu Holding le pagó la maestría en la Universidad Iberoamericana, campus Saltillo. Pero no dejó de ser un desafío.
“En esa empresa sí me dieron más capacitaciones, los geólogos me enseñaban. Era un trabajo más profesional. Después la empresa me ofreció seguir estudiando, siempre y cuando yo estuviera dispuesta a seguirme capacitando. Y acepté, estudié la maestría los viernes en la tarde y sábados por la mañana y los demás días trabajaba en la mina”, cuenta Ojeda.
Karla Ojeda recuerda que se abrió paso en un sector históricamente trabajado y dirigido por hombres, por un esfuerzo propio, pero también gracias a las redes de apoyo de mujeres dentro y fuera de la minería.
El artículo académico titulado Minando la brecha de género desde la perspectiva masculina sobre el liderazgo de las mujeres en la industria minera refiere que muchas trabajadoras tienen que modificar sus horarios, planes y labores para poder cumplir con su trabajo en la minería y también en el hogar.
Sin embargo, equilibrar lo laboral con lo familiar provoca que muchas mujeres no sean consideradas para puestos de liderazgo, pues algunos hombres —entrevistados para el estudio académico— consideraron como una debilidad que una mujer no pueda tener disponibilidad de tiempo; pero el artículo expone que se trata de ideas ligadas a los roles tradicionalistas.
Ser la jefa de mineros
Con apenas unos años en la industria y mucha capacitación, una minera canadiense —con operación en el estado de Guanajuato— vio en la ingeniera Diana Chávez un perfil estratégico y la nombró supervisora para el área de perforación de pozos.
Chávez, sin pensarlo demasiado aceptó, convirtiéndose en la nueva jefa de un equipo formado por 10 hombres, todos pertenecientes a la ‘vieja guardia’.
“Todos tenían la edad de mis papás, eran grandes. Ellos ya tenían una gran carrera en la minería, y yo apenas comenzaba. Ellos sabían más que yo, al menos en lo práctico. No fue sencillo, pero poco a poco tuve la aceptación de ellos”, recuerda Chávez, quien tiene 15 años de experiencia en sistemas de ventilación de minas.
Resistencia por parte de colegas mineros
Las investigadoras Laura Elena Zarate Negrete y Eugenia Sánchez Ramos entrevistaron a trabajadores mineros sobre el liderazgo femenino en el sector, y detectaron que la resistencia de la mujer para asumir el liderazgo en la industria minera se basa en la falta de oportunidades y visibilidad que esta tiene dentro, provocando desigualdad de género.
El texto publicado por la Universidad de Guanajuato agrega que existen hombres que destacan las capacidades de las mujeres en grandes cargos; pero hay otros que discrepan y manifiestan que esos puestos se otorgan como una obligación, dando cumplimiento a las normativas organizacionales, y/o a la presión social que existe en el campo de la minería.
“La resistencia de la mujer para asumir el liderazgo en la industria minera se basa en la falta de oportunidades y visibilidad que esta tiene dentro de la misma, en la cual, la desigualdad de género sigue estando presente y con ello, los retos de las mujeres que actualmente ocupan cargos directivos”, agrega la investigación académica.

Enfrentar a los estigmas en el sector minero
La minera Diana Chávez cuenta que se enfrentó a estigmas al ser joven y ser mujer por parte de sus compañeros. No había espacio para titubeos, tuvo que tomar el liderazgo y confiar en su talento además de los años de capacitación.
“Muchos dirían que te tienes que poner hombro a hombro con ellos, pero realmente no, pues ellos son los encargados de ejecutar el trabajo. (…) Y yo como supervisora participaba desde el diseño, la ejecución, la liberación y posteriormente darle el seguimiento”, narra la ingeniera, quien actualmente es jefa de ventilación en la unidad minera Refinadora Plata Guanaceví de la empresa Endeavour Silver, en el norteño estado de Durango.
El compañerismo tuvo mayor impacto, dice la ingeniera Diana, en las horas de la comida, al conocer la historia de sus subordinados. Con ello el equipo se consolidó, y se reflejó en la productividad.
“Después de esa convivencia nuestra productividad fue muy grande. Al principio comenzamos a barrenar quizá unos 30 metros mensuales, y en algún momento llegamos a 1,500 metros anuales; y ya con esos ánimos, se consolidó más el equipo”, dice en entrevista la ingeniera Diana Chávez.
‘No queremos un trato especial, solo la oportunidad’
La ingeniera Karla Ortega recuerda que cuando laboró en la mina Palmarejo, en el estado de Chihuahua, conoció a Daniela, una joven que llegó a pedir trabajo de lo que fuera, pues necesitaba cubrir los gastos médicos de su hija enferma; sin embargo, uno de los requisitos de la empresa era que pudiera conducir automóvil estándar, pero ella no sabía.
“Yo la entrevisté, me contó que necesitaba trabajo para pagar la operación de su hija, pero no sabía manejar estándar. Le dije que no se desanimara, que le ayudaríamos a gestionar su ingreso porque estábamos buscando a una aprendiz para el área de administración”, recuerda Ortega.

Durante semanas cumplió con lo prometido, la ingeniera habló con la gente de recursos humanos e hizo lo posible para que la aceptaran. Pero lo que no sabía, es que en ese lapso, Daniela aprendió a conducir transmisión manual, realizó su examen en la empresa y finalmente fue contratada.
“Fueron las ganas de la chica de querer trabajar, se puso a estudiar y lo pudo sacar adelante. O sea, las mujeres nos comprometemos realmente, lo hacemos porque queremos a nuestras familias, queremos salir adelante. Y lo que queremos es la oportunidad, lo que queremos es el aprendizaje. No estamos pidiendo que nos traten de forma especial, solamente que exista esa ventana, esa puerta para poder entrar”, comenta la ingeniera.
La experta en cimentaciones contó que meses después de haber comenzado a laborar, la joven Daniela tomó cursos para manejar maquinaria pesada y en la actualidad es operadora de scoop, un vehículo semipesado para minería subterránea.
Las redes de apoyo
La ingeniera Karla Ortega comenta que muchas oportunidades se han abierto para trabajadoras gracias a mujeres que “han impulsado estos cambios dentro las empresas, generando otra visión y mejores condiciones, aunque en algunos lugares falta trabajo por hacer”.

En WIM México existen espacios para que las mujeres de la industria, e inclusive universitarias, compartan conocimientos, experiencias y retos.
“Tenemos una batería tan grande de capacitaciones. Tenemos desde jóvenes estudiantes hasta directoras de empresas, que solo ellas pueden ir determinando qué capacitación es la que está necesitando en ese momento de su vida profesional y también personal”, detalla Marisol Barragán, directora de la organización.

Más mujeres en la minería y mejor capacitadas
La ingeniera Diana Chávez recuerda que en 2011 no había tantas capacitaciones como ahora. De hecho, ella fue la única mujer de su generación de ingeniería.
Y ha tenido que llevar su vida profesional, así como su vida familiar, pues es madre de tres hijos.
“Aparte de dedicarme a la minería, pues también soy madre, soy esposa, hija y hermana. Afortunadamente pude llevar todo y conjugarlo, pero no es fácil. Hay altibajos, pero siempre he recibido mucho apoyo de mi familia y de otras compañeras”, dice Chávez.
La ingeniera comparte que ahora hay muchas más mujeres en la minería, y considera que es un buen momento para que otras generaciones de mineras se integren al sector.
“Siempre habrá un espacio para ellas, las jóvenes, ahora somos un grupo más grande de mujeres, antes no había todo esto, eran muy poquitas. Ellas pueden elegir cualquier parte del conocimiento para desarrollarse, que busquen lo que les gusta y se apoyen del resto de compañeras de la industria. Destacaremos sin duda en lo que sea”, refiere Chávez.
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