
Huachicol de gas LP genera pérdidas anuales de hasta 300 millones de pesos
El huachicol de gas LP se ha alzado como uno de los mayores problemas de seguridad del sector energético de México.
En México, el robo de combustible, conocido popularmente como huachicol, ha comenzado a expandirse a sectores que van más allá del diesel y la gasolina, ya que desde hace varios años el robo de gas LP ha ganado terreno entre los grupos delictivos y el consumo local, donde se estima que 7 de cada 10 hogares utilizan este recurso proveniente de fuentes no reguladas.
De acuerdo con Mario Maldonado, director general de El CEO, pese a la narrativa oficial de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha comenzado a reforzar su estrategia contra el robo de combustibles, su enfoque no ha sido suficiente para contrarrestar la creciente tendencia del ‘huachigas’.

Puebla, eje del huachicol de gas LP
En los últimos años, el robo del gas LP se ha disparado, según datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) sintetizados por el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM), especialmente en estados como Tlaxcala, Hidalgo, parte de Veracruz y Puebla, la entidad donde se concentra la mayor parte de esta operación.
Empresarios gaseros han asegurado que en algunas regiones del estado el combustible ilegal ya abastece hasta el 30% del mercado, algo impulsado principalmente por la diferencia de precios entre un producto y otro, ya que el kilo de gas ilícito se vende en alrededor de 7 pesos, mientras la tarifa oficial es de entre 18 a 20 pesos.
Tan solo en 2024 fueron detectadas 426 tomas clandestinas en ductos de gas LP dentro de la entidad y durante el primer trimestre del 2025 se acumularon 218 perforaciones, lo que equivale al 40% del total nacional.
Pese a los esfuerzos por erradicar la práctica, actualmente continúan extrayendo y distribuyendo de manera clandestina en corredores de municipios de Puebla como Tepeaca, Quecholac, Palmar de Bravo y San Martín Texmelucan, señala el periodista en la columna publicada en El Universal.
Prácticas y pérdidas
Sin embargo, a través de los años el robo de gas LP a evolucionado hasta crear una estructura sofisticada que se vale de pipas clonadas, facturas alteradas, permisos falsificados, códigos QR apócrifos, estaciones clandestinas de carburación y redes completas de distribución que operan a plena luz del día para el huachicol.
Las pérdidas anuales en ventas por robo de producto y competencia desleal se estima que van desde los 143 millones hasta los 300 millones de pesos, un gasto que es absorbido directamente por Pemex, ahora encabezado por Juan Carlos Carpio Fragoso.
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