
Es incuestionable, la integración comercial norteamericana ha ayudado a la transformación de la economía mexicana, Hoy, en un momento en el que el T-MEC sigue vigente y se aproxima su proceso de revisión, México tiene una oportunidad única para consolidar los avances alcanzados en las últimas décadas y fortalecer su posición como uno de los principales socios comerciales de la región.
Los cambios que ha vivido nuestra economía ilustran con claridad esta transformación. En 1990, el estado de Tabasco tenía casi doce veces el ingreso por persona promedio del resto del país, reflejo de la importancia que tenía la industria petrolera para la economía mexicana. Con el paso del tiempo, la estructura productiva de México se ha diversificado: Nuestro país se ha convertido en una potencia en el mundo de las manufacturas.
Estados como San Luis Potosi, Nuevo León, Guanajuato, y Coahuila hoy lideran el crecimiento de nuestro país. En 1990, exportábamos al mundo más o menos el mismo valor en bienes de manufactura, que el resto de Latinoamérica junta. ¡Hoy, nuestro sector manufacturero exporta al mundo casi tres veces el valor en manufacturas que la suma de todo el resto de Latinoamérica!
Scotiabank: la oportunidad del T-MEC
El TMEC les ha dado a nuestras manufacturas, acceso al mercado más dinámico del mundo. Pocas regiones en el mundo ofrecen condiciones tan favorables como Norteamérica. El corredor tiene el ingreso promedio más alto del planeta (casi US$65,000 per cápita), lo cual es casi el doble que sus principales bloques competidores en Europa y Asia. Es también la región con mayor riqueza acumulada del mundo, con un patrimonio neto, descontando deuda, que más que duplica a cualquier otro bloque económico.
Además, es la única de las tres principales regiones económicas para la cual las proyecciones de la ONU anticipan crecimiento poblacional hasta el año 2100. Todo ello confirma que México forma parte de una región con ventajas estructurales excepcionales. La próxima revisión del T-MEC representa una oportunidad para fortalecer aún más esta integración, aprovechando que el tratado continúa plenamente vigente durante este proceso.
Sin embargo, también es importante ver hacia adentro nuestro país como poder revigorar nuestra economía a la par de nuestros socios hemisféricos. Por un lado, hemos sorteado un periodo importante de incertidumbre sin caer en recesión, lo cual habla de resiliencia. Por el otro, el ingreso promedio por habitante de nuestro país está estancado ya hace 8 años y la inversión lleva más de un año y medio mostrando una severa contracción.
Los retos de México
Uno de los principales desafíos consiste en fortalecer la certeza jurídica en su sentido más amplio. De acuerdo con la encuesta publicada por el Banco de México en abril, más de tres cuartas partes de los especialistas consideran que el principal obstáculo para invertir en México es la debilidad del Estado de derecho.
Dentro de este reto destaca la inseguridad que, según cifras publicadas por el Fondo Monetario Internacional, representa un costo equivalente a alrededor del 10% de las ventas de las empresas y afecta a entre una cuarta y una tercera parte de las empresas y familias del país.
También debemos seguir consolidando la protección de los derechos de los inversionistas, incluidos los derechos contractuales, así como fortalecer la transparencia y el combate a la corrupción. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, México ocupa el lugar 141 de 181 países, en una clasificación donde los primeros lugares corresponden a las economías con menores niveles percibidos de corrupción.
De igual forma, mientras que en años anteriores nuestro país figuraba entre los diez destinos prioritarios para la inversión global según la encuesta de AT Kearney, actualmente ocupa la posición 19. El estudio identifica como principales retos la corrupción, la debilidad institucional y las limitaciones en infraestructura.
Lo que nos deja el ¿Y si sí?
Durante el Mundial de 2026, millones de mexicanos hicieron suyo el grito de “¿Y si sí?”. Contra muchos pronósticos, la Selección Mexicana consiguió un desempeño histórico: ganó todos sus partidos de la fase de grupos y logró su primera victoria en una ronda de eliminación directa desde 1986. Con ello se rompieron muchas barreras que parecían imposibles de superar.
Es momento de trasladar ese mismo espíritu al desarrollo económico e institucional del país. Si México aprovecha las fortalezas que le brinda el T-MEC y, al mismo tiempo, avanza en fortalecer el Estado de derecho, la certeza jurídica, la transparencia y la competitividad, la pregunta dejará de ser “¿y si sí?” para convertirse en una realidad.
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