comscore
OpiniónRevista

Columna invitada: Monex | El PIB ya no basta: la nueva economía se medirá por inclusión y productividad

Por: Janneth Quiroz Zamora, Directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex

Publicado el 18 de septiembre, 2026

Durante décadas, el crecimiento del PIB ha sido el principal indicador para evaluar el desempeño económico de un país. Cuando la economía crecía, se asumía que el bienestar mejoraba; cuando se desaceleraba, las preocupaciones aumentaban. Sin embargo, el mundo está cambiando.

En un contexto de menor crecimiento potencial, envejecimiento poblacional, avances tecnológicos y profundas transformaciones en el mercado laboral, el tamaño de la economía ya no es suficiente para medir su verdadero potencial. La gran pregunta ya no es cuánto crece un país, sino cómo logra crecer y quiénes participan de ese crecimiento.

Hoy, organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE coinciden en que la productividad y la inclusión serán los principales determinantes del crecimiento de largo plazo. Las economías que logren aprovechar mejor su capital humano tendrán una ventaja competitiva significativa frente a aquellas que no impulsen la participación laboral, la educación o la innovación.

México es un claro ejemplo de este desafío. Durante las últimas tres décadas, el país ha mantenido una notable estabilidad macroeconómica, pero su crecimiento promedio apenas ha rondado el 2% anual. La explicación no radica únicamente en la inversión o el comercio exterior, sino también en la capacidad limitada para aprovechar plenamente el talento disponible.

La economía de México tuvo una contracción mensual de 0.9% en enero
Fotoarte: Ericka Robles

Participación económica de las mujeres, uno de los principales retos

Uno de los mayores retos es la participación económica de las mujeres. Aunque en los últimos años se han registrado avances importantes, México continúa presentando una de las tasas de participación laboral femenina más bajas entre los países de la OCDE. Millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral no por falta de preparación o capacidad, sino debido a obstáculos estructurales como la distribución desigual del trabajo de cuidados, la insuficiente cobertura de servicios de cuidado infantil, la informalidad laboral y las brechas salariales.


EL CEO la revista Septiembre

Cuando una parte importante del talento permanece subutilizado, la economía produce menos de lo que podría. Diversos estudios internacionales muestran que cerrar las brechas de participación laboral entre hombres y mujeres podría incrementar de manera importante el PIB potencial de numerosos países.

Pero la inclusión va más allá del género. También implica incorporar plenamente a jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad y trabajadores del sector informal mediante mejores oportunidades de educación, capacitación y acceso al empleo formal. En una economía donde la población comenzará gradualmente a envejecer, cada trabajador adicional y cada incremento en productividad serán fundamentales para sostener el crecimiento.

La productividad es el segundo gran desafío de la economía mexicana

Precisamente, la productividad constituye el segundo gran desafío. Durante años, México ha logrado consolidarse como una potencia manufacturera y uno de los principales exportadores del mundo. Sin embargo, ese éxito convive con amplios sectores de baja productividad, limitada innovación y escasa incorporación tecnológica. Mientras algunas industrias operan con estándares internacionales, miles de pequeñas y medianas empresas enfrentan rezagos en digitalización, financiamiento y capacitación.

El fenómeno del nearshoring ofrece una oportunidad extraordinaria para revertir parte de esta situación. La llegada de nuevas inversiones puede impulsar la transferencia tecnológica, elevar la sofisticación industrial y generar empleos de mayor valor agregado. Sin embargo, estos beneficios no serán automáticos, requerirán infraestructura suficiente, energía confiable, seguridad jurídica, educación técnica y políticas públicas que faciliten la integración de más empresas nacionales a las cadenas globales de valor.

En este nuevo contexto, medir únicamente el crecimiento del PIB resulta insuficiente. Una economía puede expandirse mientras mantiene elevados niveles de desigualdad, baja productividad o una escasa participación laboral. Por el contrario, otra puede registrar un crecimiento moderado, pero estar construyendo bases mucho más sólidas para sostener su desarrollo futuro mediante mayor innovación, mejor capital humano e instituciones más eficientes. 

Para México, el desafío consiste en transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento sostenible. Eso implica elevar la productividad, fortalecer la inversión, impulsar la innovación y, sobre todo, incorporar plenamente el talento.

Lee más de la revista de EL CEO en este enlace

También lee:

Escucha EL CEO Podcast en YouTube

Pool CEO

Mesa de redacción de EL CEO. Encargada de la edición, curaduría y producción de contenidos informativos en finanzas, negocios y economía. Convierte información de agencias, reportes y documentos en piezas claras, verificadas y relevantes.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
EL CEO