
Durante años, hablar de Bitso fue sinónimo de bitcoin y de revolución financiera. La empresa que fundó Daniel Vogel se convirtió en 2021 en la primera fintech cripto en alcanzar el estatus de unicornio en Latinoamérica, mientras las startups a nivel global se “emborrachaban” con el dinero del venture capital.
Cinco años después de ese hito, la empresa quiere dar un giro de 180 grados: ampliar su oferta de servicios más allá de las criptomonedas y alejarse del estatus, el cual ha visto fracasar a varias empresas.
La estrategia de Vogel y Bitso no está alejada de la lógica. El mercado cripto suele moverse en ciclos intensos de euforia y corrección. Tan solo en los últimos años, varios exchanges de criptoactivos de alcance global desaparecieron, arrastrando a fondos que apostaron en ellos.
En entrevista con EL CEO, Daniel Vogel dice que le sigue fascinando contar la historia de Bitso: “Es una historia que seguimos escribiendo con muchísima emoción”. Pero también reconoce que quiere cambiar la percepción que hay sobre su firma.
“Mucha gente cuando escucha el nombre Bitso dicen: ‘cripto, ¿no? Aquí es donde compro y vendo bitcoin o ethereum’”. Esa definición, de acuerdo con el emprendedor mexicano, ya no alcanza para explicar en qué se ha convertido su empresa.
Más allá del bitcoin
Bitso nació como un espacio donde cualquier persona podía comprar y vender bitcoin. Pero incluso en ese momento, insiste Vogel, la ambición era mayor. “Tratamos de que bitcoin fuera una vía para mover dinero global y localmente, mucho más rápida y eficiente”.
Para ello, debían construir el andamiaje de una plataforma de intercambio de criptoactivos que conectara a compradores y vendedores con reglas claras. “Siempre lo vimos como lo primero que necesitábamos construir para llevar a cabo una visión mucho más amplia”, dice.
Esa visión, asegura, empieza a dar frutos apenas ahora. “Cuando vemos los resultados de 2025, yo creo que es el primer año en donde realmente siento que esta visión que teníamos desde que empezamos la compañía se materializó”.
Los números respaldan la idea detrás del viraje del negocio. El año pasado, Bitso contabilizó más de 80,000 millones de dólares transaccionados en movimientos transfronterizos, ya no utilizando bitcoin, sino monedas estables (stablecoins) como vehículo. La firma dejó de ser el exchange tradicional y su estrategia a futuro es consolidarse como una empresa de infraestructura de tecnología financiera.
Hoy en día tenemos un negocio muy grande de infraestructura donde le estamos ayudando a empresas chiquitas y grandes a mover dinero (…) De manera recurrente y constante, más rápida, más barata, 24/7 y con muchísima menos fricción que lo que hoy en día la banca tradicional ofrece, comenta.
Dos negocios
La nueva visión de Vogel ha permeado en la estructura organizacional de la compañía. “En Bitso tenemos dos áreas, dos negocios completamente diferentes operados por sus propios directores, con sus propios equipos”, dice Vogel.
El primero es el de consumo, cuya misión es democratizar el acceso a las inversiones, a través de instrumentos financieros como dólares tokenizados, acciones, oro e índices, y generar rendimientos sobre ellos. “Tienes miles de diferentes activos que puedes comprar y poderlo hacer desde la comodidad de tu teléfono celular 24/7”, explica el CEO de Bitso.
El segundo es Bitso Business, que integra la parte de pagos locales –que entre enero de 2025 y el mismo mes de 2026 crecieron 20 veces–, transferencias internacionales y proveeduría de servicios de pago para empresas que gestionan transacciones de jugadores globales como Meta, Uber o Airbnb.
Un cliente recientemente lo resumió así: “Con ustedes no tengo miedo de que tengan problemas de escalabilidad y tengo muchísima confianza en que los pagos se van a hacer cuando los quiero hacer de manera rápida y confiable”, cuenta Vogel. Aunque para el directivo, la clave de cualquier negocio, sin importar cuál, es la confianza que genera al exterior.
Rentabilidad y el estigma del fracaso
El directivo de la plataforma reconoce que el negocio original de Bitso —la compra y venta de criptomonedas— es intrínsecamente volátil. “Cuando las monedas están subiendo, es un negocio increíblemente rentable (…) Y luego estás en periodos donde hay un poco más de miedo a las criptomonedas”.
Por eso, la estrategia de la compañía es desacoplarse de esa volatilidad. “Bitso ha sido rentable tres de los últimos cuatro años”, afirma. Por esa razón, durante 2026 volverán a sacrificar margen de ganancias para invertir en crecimiento, adelanta el CEO de la empresa. El objetivo es que los nuevos negocios sean rentables por sí mismos, independientemente del ciclo cripto.
Lo que estamos trabajando es que el negocio se vuelva completamente rentable con o sin esta parte retail volátil
Hablar de unicornios en México también implica hablar de caídas. El emprendedor coincide en que, precisamente, la gran problemática de muchas de estas startups todavía es alcanzar la rentabilidad. En el pasado, modelos que crecieron a costa del capital de riesgo, ahora se tambalean, y muchos de ellos fracasaron. Pero Vogel propone otra lectura lejos de la estigmatización de los emprendedores.
“Hay un problema que tenemos a veces en México y es que vemos que una empresa falle como algo pésimo”. Recuerda sus años en Silicon Valley, donde el fracaso es parte del ciclo natural de innovación. “Vamos a invertir en modelos que tal vez funcionen y tal vez no funcionen, pero con que le atinemos a algunos debería ser muy bueno para la sociedad”.
Cuenta la anécdota de cuando, a los nueve años, sus padres le prohibieron hablar con extraños en internet o subirse al coche de desconocidos. Décadas después, Uber es una de las tecnológicas más importantes del mundo. “Las ideas valen cero, porque todo es la ejecución”.
Asegura que muchas “cosas se tienen que dar para que cada una de estas empresas funcione”. En el caso de Bitso, cree que acertaron en anticipar el movimiento global hacia los criptoactivos y en construir infraestructura antes que muchos otros. “Fuimos de los primeros y somos los más grandes” en transferencias transfronterizas con stablecoins, dice con orgullo.
Regulación, convergencia y la olla express
México se ha quedado rezagado en la adopción de criptoactivos, mientras Estados Unidos avanza con marcos regulatorios específicos para stablecoins y criptomonedas. No obstante, Vogel –una de las voces claves en el diseño de la Ley Fintech promulgada en 2018– es optimista. “Sabemos que las autoridades en México lo están volteando a ver”, comenta.
La Ley Fintech incluyó la figura de activos virtuales, pero la regulación secundaria optó por mantener una “sana distancia” entre cripto y el sistema financiero tradicional. Aun así, Vogel percibe una convergencia inevitable: bancos tradicionales entrando al ecosistema cripto y empresas de este giro ofreciendo más servicios financieros.
“Estamos viendo que cada uno se está moviendo hacia el lado del otro”. Bitso ha optado por regular en México lo que puede y en el extranjero lo que todavía no tiene cabida local. La meta es operar de punta a punta bajo supervisión.
El episodio de la FinCEN el año pasado, que sacudió a todo el sistema financiero mexicano, fue una llamada de atención para todo el sistema financiero, dice el director de la empresa. “Es una chamba de todos”. Bitso reforzó equipos y fichó perfiles como Luis Urrutia, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y Director Jurídico de Banco de México (Banxico) entre 2011 y 2023, para blindar su cumplimiento. La regulación avanza, aunque lento. Vogel la compara con una olla express: se cocina, se cocina, hasta que hay que abrirla.
¿Salir a bolsa? Algún día
El mito del unicornio suele culminar en una salida a bolsa. Pero no siempre es el momento oportuno para ello. “El tema de salir a bolsa es un acto de poder atinarle al momento en el mercado”, explica. En este momento a Bitso no le urge capital ni una salida para los inversionistas; lo más necesario ahora es una historia menos dependiente de la volatilidad cripto y más entendible para el mercado bursátil.
“Estamos muy enfocados en seguir creciendo, seguir consolidando (…) sabemos que si hacemos esto vamos a tener una muy bonita historia que contar en algún momento”. Mientras tanto, invierten en otras startups a través de su programa The Push y celebran que exempleados estén fundando nuevas compañías.
El unicornio que ya no quiere serlo
Para Bitso, el mayor cambio es el narrativo. No reniega de su origen cripto, pero tampoco quiere quedar atrapado en él. La gran apuesta para 2026 no es el Mundial, aclara Vogel, sino consolidar los pagos, profundizar los servicios para grandes empresas y expandir la plataforma de inversión. En resumen, convertir la tecnología blockchain en algo casi invisible para el usuario final.
“Para las empresas, un lugar para mover dinero local y globalmente de manera muy rápida y eficiente; para los consumidores, una plataforma donde puedan construir patrimonio”, finaliza Vogel. Eso suena menos glamuroso que el furor provocado por el bitcoin en máximos históricos. Pero quizá la clave es dejar de perseguir el sueño del unicornio para dar el siguiente paso.
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