comscore
Economía

Moody’s eleva las advertencias por el deterioro fiscal de México

A pesar de los esfuerzos del gobierno por lograr una consolidación fiscal, las agencias calificadoras consideran alarmante los niveles del déficit y la deuda pública.

Publicado el 21 de mayo, 2026

Cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso los Precriterios Generales de Política Económica para 2027 en abril pasado, diversos actores económicos lanzaron alertas por el elevado optimismo de los estimados de la dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora, y cuestionaron su capacidad para organizar los desbalances fiscales.

Un mes y medio después, dos de tres de las principales agencias calificadoras emitieron un mensaje claro para Hacienda, al degradar la nota soberana de México: existe poco margen de credibilidad y eficacia del gobierno en materia fiscal para lograr una consolidación y afianzar la deuda pública.

El miércoles, Moody’s recortó la nota del país desde ‘Baa2’ a ‘Baa3’ con perspectiva estable, una semana después de que S&P Global Ratings también revisara a la baja la perspectiva del soberano. Con esto, el país está a un escalón de perder el grado de inversión con dos de tres de las principales agencias.

De acuerdo con Moody’s, el gobierno no ha cumplido con los objetivos implícitos tanto en su regla de equilibrio presupuestario como en su ancla de deuda.

“Los grandes déficits de 2024 y 2025 superaron los objetivos fiscales, mientras que la carga de la deuda ha seguido aumentando, en contra de la regla del ancla de deuda que exige una deuda/PIB estable o decreciente, y esperamos que la carga de la deuda soberana siga aumentando en el mediano plazo, pese a que las proyecciones oficiales apuntan a su estabilización”, advirtió la calificadora.


EL CEO la revista Mayo

Herencia de AMLO

Una de las principales razones por las que las calificadoras están rebajando el perfil crediticio de México es por el desbordante incremento en el déficit fiscal -medido a través de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) como porcentaje del PIB- debido al mayor gasto del gobierno durante el cierre de la administración federal previa.

En un intento por obtener recursos para culminar las obras insignias de su sexenio, el Congreso le aprobó al expresidente Andrés Manuel López Obrador un aumento exorbitante en el gasto que desequilibró el marco fiscal del país hasta obtener un déficit de 5.8%, el mayor desde 1989, de acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

De esta forma, el costo por acabar las obras del Tren Maya, el Corredor Interoceánico y la Refinería en Dos Bocas, Tabasco (entidad natal de López Obrador), expuso la incapacidad del gobierno por controlar su gasto e ingresar más recursos a las arcas a pesar de su agresiva fiscalización.

Ya bajo la Administración de Claudia Sheinbaum, la mandataria se comprometió en manejar las finanzas públicas con prudencia para consolidar el déficit fiscal hacia una lectura en torno al 3% y a estabilizar el nivel de la deuda.

Sin embargo, y a pesar de que el año pasado el gobierno hizo un fuerte recorte en el gasto presupuestario para reducir el déficit, la administración de Sheinbaum no logró dar señales sólidas de una consolidación fiscal y un menor endeudamiento, por lo que las agencias decidieron actuar sobre las nota del soberano.

La última vez que el déficit fiscal de México se ubicó por debajo de una lectura de 3% como proporción del PIB -medida sugerida por organismos internacionales- fue en 2019 con 2.3%. Desde entonces, el país ha navegado con altos niveles de deuda y desbalances fiscales.

Impactos tras la degradación

Si bien la nueva calificación de Moody’s mantiene el grado de inversión, viene precedida de una preocupación de la calificadora por los retos de presión fiscal que enfrenta el país, derivado de un bajo crecimiento económico, la carga de pasivos de Pemex y el elevado gasto público, principalmente derivado del incremento en el gasto destinado para pensiones.

Cuando dos de las tres grandes calificadoras a nivel mundial (S&P, Moody’s y Fitch) quitan el grado de inversión para un país, suelen detonar ventas institucionales de activos y bonos, por lo que el gobierno de México deberá buscar mejorar sus fundamentales en los próximos 12 a 18 meses para evitar futuras rebajas a su calificación”, explicó Leonardo Castillo, especialista en inversión y finanzas personales de la administradora de Fintual.

En el mismo tono, la firma Skandia ejemplificó que una degradación crediticia significa que Hacienda tendría que pagar tasas de interés más altas para emitir deuda, lo que incrementaría el gasto financiero del país.

Las calificadoras también consideran que los problemas financieros de Pemex representan un riesgo directo para las finanzas públicas, debido a que el gobierno prácticamente garantiza el respaldo de la empresa.

Esto significa que, si Pemex enfrentara mayores dificultades financieras, el Estado tendría que intervenir nuevamente mediante rescates económicos, aumentando aún más la deuda pública y el déficit fiscal”, expuso el equipo de análisis económico de Skandia.

Respecto a la deuda pública, el monitor fiscal del FMI indica que la deuda bruta gubernamental del país cerró el año pasado en un nivel de 61.8% como proporción del PIB (ubicándose por primera vez en la historia por encima de 60%), y estima que mantenga una tendencia ascendente hasta llegar a 63.6% en 2031.

Se acaba el tiempo para Hacienda

Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex, advirtió que la administración de Claudia Sheinbaum tiene poco tiempo para dar señales claras a las calificadores sobre un ordenamiento del marco fiscal.

La dinámica de fondo no cambia: consolidación fiscal incompleta, crecimiento insuficiente para aliviar la aritmética de la deuda y el pasivo de Pemex sin resolver. Con la perspectiva negativa de S&P aún vigente, el gobierno tiene margen limitado, y tiempo limitado, para redirigir la trayectoria fiscal”, expuso el economista.

En ese sentido, Natalia Gurushina, economista jefe de VanEck para la estrategia de renta fija en mercados emergentes, destacó que el nuevo perfil crediticio soberano de México lo posiciona a la par de países como Grecia, Omán, Rumanía o Panamá al momento de adquirir deuda.

“Moody’s rebajó a México a ‘Baa3’ –la calificación de grado de inversión más baja– a raíz de un ‘debilitamiento sostenido en la fortaleza fiscal’. Otro recordatorio de que los pecados fiscales en los mercados emergentes rara vez quedan impunes”, sentenció Gurushina.

También lee:

Escucha EL CEO Podcast en YouTube

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
EL CEO