
La caída de Crédito Real deja un precedente para la CNBV
La salida de Crédito Real de la Bolsa cierra la historia de la que alguna vez fue una de las Sofomes más relevantes del país.

La cancelación del listado de Crédito Real en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) dejará un precedente que podría influir en el criterio de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en casos similares al de la financiera no bancaria en el futuro.
Tras entrar en liquidación, la empresa solicitó cancelar su registro bursátil, pero la autoridad rechazó la petición. El litigio llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en la ponencia del ministro Arístides Guerrero, que en diciembre del año pasado negó un amparo a Crédito Real al concluir que la Ley del Mercado de Valores es constitucional, aun cuando no contempla expresamente la liquidación de una sociedad como causal para cancelar una inscripción.
Pero la discusión tomó otro rumbo cuando el expediente regresó a un Tribunal Colegiado, que concluyó que la CNBV sí cuenta con facultades para analizar si el régimen vigente de cancelación resulta aplicable a una empresa en liquidación y que esa determinación debe sustentarse en las circunstancias particulares de cada caso.
En su resolución, el tribunal sostuvo que la liquidación de una sociedad no constituye una situación excepcional dentro del sistema jurídico, sino una etapa prevista en la vida de cualquier empresa. Por esta razón, ordenó a la CNBV un análisis de fondo sobre la solicitud presentada por la empresa y una explicación clara sobre la aplicación de las disposiciones vigentes a una emisora en liquidación.
La relevancia del caso radica en el precedente que deja. Si otra empresa listada llega a una etapa de liquidación, la autoridad tendrá que evaluar las particularidades del caso y justificar el criterio que adopte, un estándar que quedó delineado tras el litigio impulsado por Crédito Real.
Crédito Real: del auge al incumplimiento
La salida de Crédito Real de la Bolsa también cierra la historia de la que alguna vez fue una de las Sofomes más relevantes del país. Durante años, la compañía se consolidó como uno de los principales otorgantes de crédito de nómina y financiamiento al consumo, además de acceder a los mercados internacionales para impulsar su crecimiento.
La crisis estalló en febrero de 2022, cuando la empresa informó que incumpliría el pago de un bono denominado en francos suizos por 170 millones. La decisión activó cláusulas de incumplimiento y aceleró las exigencias de sus acreedores.
En los meses siguientes, Crédito Real suspendió pagos, inició negociaciones para reestructurar su deuda y enfrentó reclamos de inversionistas en distintas jurisdicciones. La Bolsa Mexicana de Valores suspendió la cotización de sus acciones después de que la emisora dejara de presentar información financiera.
La reestructura y la liquidación
Mientras buscaba acuerdos con acreedores, la financiera recurrió a procedimientos judiciales en Estados Unidos para coordinar una reestructura internacional y proteger activos vinculados a sus operaciones.
En noviembre de 2023, el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles la declaró en concurso mercantil. Para entonces, la prioridad ya no era rescatar el negocio, sino ordenar el pago de los adeudos acumulados.
La empresa salió del concurso en agosto de 2024, luego de obtener la aprobación judicial del convenio alcanzado con sus acreedores. El acuerdo evitó una quiebra formal, aunque confirmó que la continuidad de la financiera ya no estaba sobre la mesa.
A partir de entonces, el proceso se concentró en la venta de activos y la distribución de recursos. Entre las operaciones realizadas destacaron desinversiones en distintas líneas de negocio y la transferencia de activos remanentes a un vehículo encargado de administrar los pagos pendientes.
El desliste que cierra la caída
Desde la suspensión de sus acciones en 2022, Crédito Real nunca volvió a operar con normalidad en el mercado bursátil. Con la liquidación en marcha y sin una actividad que justificara su permanencia como emisora, el desliste se convirtió en uno de los últimos asuntos por resolver.
La cancelación de su inscripción pone fin a un proceso que involucró a inversionistas, acreedores y autoridades en México y Estados Unidos. También cierra uno de los casos de reestructura financiera más relevantes de los últimos años.
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