
Konfío, una fintech fundada en 2013, inició en 2023 el proceso para obtener una licencia bancaria con la que busca integrar depósitos y ampliar su oferta de servicios financieros. El paso responde tanto a la demanda de sus clientes como a la evolución natural de su modelo de negocio, que hoy combina crédito, tarjetas empresariales y soluciones de pago.
La transición a banco también refleja un momento distinto para el ecosistema de empresas de tecnología financiera. Tras la euforia del venture capital que impulsó a varias startups a convertirse en unicornios hace un lustro, el sector enfrenta hoy un entorno más exigente, donde la rentabilidad y la disciplina operativa se han vuelto la nueva norma.
Konfío forma parte del selecto grupo de empresas mexicanas que alcanzaron una valuación superior a los 1,000 millones de dólares. Sin embargo, aquellos años de exuberancia quedaron atrás y la fintech ahora busca consolidar un modelo rentable y evolucionar hacia una institución financiera más completa.
Cuando nosotros hablamos con nuestros clientes, ellos con frecuencia me dicen: ‘Oye, pues me estás haciendo todas estas preguntas del rompecabezas y me gusta todo lo que me estás ofreciendo, pero yo necesito tener el componente de depósitos para terminar de trabajar”, explica en entrevista con EL CEO Francisco Padilla, cofundador y director de crecimiento de la empresa.
Para la fintech, convertirse en banco permitiría completar su plataforma financiera para empresas. “Obviamente te diversifica tu costo de fondeo, te da la oportunidad de innovar y probar con nuevos tipos de productos conforme vas creciendo con los clientes”, señala el directivo.
Más allá de la etiqueta
Cinco años después de alcanzar el estatus de unicornio, en Konfío ven ese momento más como un punto dentro de un proceso que como una meta definitiva. “Fue un escalón de la escalera que estamos caminando”, dice Padilla. El camino, reconoce, no ha estado libre de errores.
La empresa prefiere definirse como una institución financiera en construcción. “Nos vemos más como una institución que va a estar aquí ayudando a la economía y al país por mucho tiempo”.
Mientras avanza su proceso para convertirse en banco, Konfío intenta demostrar que un unicornio tecnológico puede sobrevivir a la etapa posterior al boom de los unicornios. El desafío ahora no es solo crecer, sino hacerlo de forma rentable, bajo una regulación más estricta y en un mercado cada vez más competido.
El dilema de ser unicornio
El eventual salto hacia la banca múltiple ocurre en un contexto muy distinto al de hace cinco años. En 2021, el capital de riesgo fluía con rapidez hacia Latinoamérica y varias startups alcanzaron valuaciones estratosféricas, impulsadas por fondos globales como SoftBank.
Padilla reconoce que aquel momento fue particular para el ecosistema tecnológico. “Cuando pasa el 2021, es un momento donde efectivamente vienen los compromisos de crecimiento de la organización, pero también toca buscar la estabilidad”, dice.
Desde entonces, el foco de Konfío se ha centrado en la rentabilidad. De acuerdo con su cofundador, la empresa opera con números negros desde 2024, un objetivo que aún no alcanzan muchos de los unicornios surgidos en la región.
Ese proceso implicó ajustes internos. La fintech decidió concentrarse en fortalecer su base de clientes y mejorar la eficiencia operativa, en lugar de multiplicar productos o expandirse rápidamente a nuevos mercados.
La compañía también revisó sus economías unitarias, es decir, la rentabilidad directa por cliente o producto, un indicador financiero clave para negocios enfocados en el crédito a pequeñas y medianas empresas (pymes). El principio, según Padilla, es que cada cliente debe generar valor sostenible para la empresa
Nosotros, al tener un negocio con tanta exposición al crédito, evaluamos: ‘dispongo de tanto dinero para invertir en marketing, ¿cuántos clientes me puede traer y cuántos resultan rentables?’”, menciona.
Un mercado aún desatendido
El modelo de negocio de Konfío se construyó alrededor de un problema estructural que todavía persiste en el sistema financiero mexicano: la limitada oferta de crédito para las pymes.
El cliente típico de la plataforma, detalla su cofundador, es una empresa que factura entre 2 y 30 millones de pesos al año y cuenta con una plantilla promedio de siete empleados. Muchas de estas compañías nunca habían tenido acceso a financiamiento formal antes de integrarse al ecosistema de Konfío.
Para ocho de cada 10 clientes que tomamos, somos su primer crédito”, señala Padilla. “Ser un aliado del crecimiento de ellos en esa dirección es crucial”, añade.
Aunque el crédito sigue siendo su negocio principal, Konfío ha ampliado su oferta de productos para empresas. Actualmente ofrece tres soluciones relevantes: crédito empresarial, tarjeta de crédito corporativa y herramientas de pago.
Cada producto responde a necesidades distintas del negocio. Las empresas más pequeñas suelen utilizar la tarjeta como una fuente de financiamiento para compras estratégicas, mientras que las compañías más grandes la emplean principalmente para controlar gastos.
Por otro lado, las soluciones de pago buscan resolver un problema frecuente en las relaciones comerciales entre empresas. “Dos de cada tres empresas en México dan crédito por buena fe y cobran a plazos”, explica Padilla.
Sin embargo, ese esquema también genera pérdidas significativas, por lo que la estrategia de la fintech es acompañar a las empresas en distintos momentos de su operación.
El crédito en tiempos de incertidumbre
El financiamiento a pymes es uno de los segmentos más sensibles a los ciclos económicos. Factores como tasas de interés elevadas, inflación persistente o desaceleración económica pueden afectar rápidamente la capacidad de pago de las empresas.
Durante los últimos años, el entorno ha sido particularmente complejo. Primero, la pandemia de covid-19 provocó choques económicos no vistos desde la Gran Depresión; posteriormente llegaron los cambios en las tasas de referencia globales y, más recientemente, las tensiones comerciales entre México y Estados Unidos.
En este contexto, Konfío sostiene que su estrategia se basa en un monitoreo que permite ajustar rápidamente la originación de crédito si se detectan señales de deterioro, ya que la empresa puede recalibrar sus ventas hacia segmentos que representen menor riesgo.
Padilla señala que Konfío ya ha atravesado varios ciclos económicos desde su fundación hace más de una década. En ese contexto, la lógica detrás del financiamiento que otorgan es que el crédito genere valor real para el negocio del cliente.
Una regla de dedo que utilizamos es que el cliente después de utilizarnos tiene que estar mejor que antes de tomar el crédito”, dice.
La apuesta por convertirse en banco
La obtención de una licencia bancaria —que, de acuerdo con su directivo, avanza en tiempo y forma ante las autoridades regulatorias— representa el siguiente paso en la evolución de la empresa. Además, ocurre en un momento de transición para el ecosistema fintech en México, dado que su penetración dentro del sistema financiero sigue siendo relativamente baja.
La penetración de fintech actualmente es como del 2% del total de bienes transaccionados en el sistema financiero”, señala Padilla.
Konfío presentó su solicitud formal para ser banco hace un par de años y desde entonces mantiene un diálogo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Banco de México (Banxico) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Metimos nuestra solicitud en agosto de 2023 y desde entonces hemos tenido un diálogo abierto que nos ayudó a entender qué inversiones, qué aprendizajes y qué cambios estructurales queríamos hacer”, explica su cofundador.
Ese proceso ha implicado reforzar sistemas, gestión de riesgos y estructuras de cumplimiento, con el objetivo de convertir a Konfío en una institución que combine tecnología con los estándares regulatorios de la banca tradicional.
Según un comunicado oficial de la empresa publicado a finales de enero, la licencia representaría “el primer kilómetro de un banco empresarial distinto”, concluye su cofundador. La compañía proyecta canalizar 44,000 millones de pesos en financiamiento para pymes entre 2026 y 2028, además de destinar 7,000 millones de pesos adicionales a infraestructura tecnológica y capacidades de cumplimiento regulatorio.
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