Si bien la dinámica en la creación de empleos en México es positiva, las condiciones de trabajo aún muestran algunas señales de precariedad.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), al cierre del tercer trimestre del año en curso, ingresaron al mercado laboral 1.6 millones de personas más que durante el mismo periodo del 2021.

De esta cifra, 62.4% corresponde a trabajadores subordinados y remunerados, 22.3% a trabajadores por cuenta propia, 9.7% a empleadores y 5.6% a trabajadores no remunerados.

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Dentro de la categoría de trabajadores subordinados y remunerados, llama la atención que 216,744 personas ingresaron a laborar con percepciones no salariales.

Es decir, su trabajo depende de un jefe o superior, pero sin recibir un salario como forma de pago, percibiendo otras modalidades tales como comisiones, honorarios, destajo, propinas, entre otras.

Concentración en un salario mínimo

Además, la precariedad de los nuevos ocupados se manifiesta en el nivel de ingresos, ya que la totalidad de trabajos se concentró en hasta un salario mínimo y en las personas que no reciben ingresos (trabajadores dependientes y los dedicados a actividades agrícolas de subsistencia).

 

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Por ejemplo, entre los rubros que ganan de más de un salario mínimo hasta más de cinco se registraron bajas laborales.

Mientras por esquema laboral, de los 1.6 millones de nuevos ocupados al cierre del tercer trimestre del presente año, 68.8% ingresó bajo condiciones de formalidad, situación incentivada por la reforma al outsourcing.

La noticia positiva para el mercado de trabajo del país es que los nuevos puestos se están inclinando a la formalidad, aunque no garantiza acceso al sector salud, ya sea a entes públicos o privados.

Según la ENOE, que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 787,050 personas que entraron a tener una ocupación lo hicieron sin acceso a instituciones de salud, lo que representa 49.1% del total de 1.6 millones.

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Lo anterior demuestra que sí se generan más empleos en territorio nacional, pero persisten todavía algunas condiciones de precariedad.

Comercio y manufactura, los motores

Por sector económico, los motores laborales fueron comercio e industria manufacturera, con casi la mitad del total.

Al cierre de septiembre pasado, el comercio registró 413,925 nuevos ocupados más, respecto a igual lapso del 2021, siendo el sector que más aportó a nivel nacional (25.8% del total).


Le siguió la industria manufacturera con el ingreso de 350,236 personas, que representan 21.8% del total del país.

Otros sectores importantes fueron servicios diversos (18.3%), restaurantes y servicios de alojamiento (13.3%) y servicios profesionales, financieros y corporativos (8.0%).

De hecho, solamente en servicios sociales, que corresponde a salud y asistencia social, se observó pérdida de empleos, con 97,554 bajas.