
Pagos digitales en segundos, riesgos en minutos: cómo CoDi y DiMo pueden generar pérdidas a las empresas
Los pagos digitales para las empresas representan eficacia operativa, aunque también abren riesgos como suplantación de identidad y pagos duplicados.
Las empresas que utilizan herramientas de pagos digitales como CoDi y DiMo pueden agilizar sus operaciones; sin embargo, también enfrentan riesgos que les pueden hacer perder miles e incluso millones de pesos.
De acuerdo con Armando Patiño Torres, integrante de la Comisión Técnica Sector Empresarial Auditoría Interna del Colegio de la Contaduría Pública de México, aunque estas herramientas operan dentro del sistema financiero regulado, los riesgos para las empresas no necesariamente surgen de la tecnología.
Más allá de que la herramienta sea un riesgo, el actuar de las personas que hacen los procesos es el riesgo origen”, afirmó.
Suplantación de identidad, uno de los principales riesgos
En ese sentido, uno de los riesgos que enfrentan las empresas es la suplantación de identidad, particularmente cuando los colaboradores no protegen sus datos, credenciales, accesos y contraseñas de la forma correcta.
El especialista señaló que un atacante virtual puede aprovechar información obtenida mediante ingeniería social para hacerse pasar por una persona dentro de la organización y posteriormente autorizar o ejecutar alguna operación financiera que termine dañando a la empresa en la que colabora.
Por ello, la ciberseguridad no depende únicamente de las herramientas utilizadas para realizar una transferencia con CoDi o DiMo, sino que requiere que los empleados mantengan protegida su información.
En general, las personas no le dan tanta prioridad a los propios accesos, sus correos o sus usuarios. Estos deben estar actualizándose al menos en un periodo no menor a 6 meses o mayor a año, como buena práctica”, subrayó. Patiño Torres.

Pagos duplicados y transferencias equivocadas
Otro de los riesgos está relacionado con los errores dentro de los procesos internos, como los pagos duplicados o las transferencias erróneas, que están dirigidas a una cuenta que no corresponde al cliente o proveedor.
Bajo este contexto, Patiño Torres indicó que las empresas deben establecer controles preventivos en los procesos donde “nace” y “muere” cualquier decisión en torno al dinero, particularmente en las áreas de ingresos y egresos.
Como recomendación, agregó que antes de realizar alguna operación financiera en los canales digitales, los colaboradores deben verificar que el pago corresponda al expediente del cliente o proveedor, que el monto sea el correcto y que la cuenta de destino coincida.
Además, los riesgos no se limitan a ataques externos, ya que un propio colaborador puede utilizar las debilidades de los controles internos para obtener un beneficio personal mediante el desvío de recursos.
Esto surge a raíz de que es común que entre compañeros compartan usuarios o contraseñas, además de que en algunas empresas una sola persona concentra distintas funciones dentro de una transacción financiera.
La lógica radica en que la tecnología es un facilitador que agiliza el proceso financiero, pero los controles internos son los que determinan si una operación debe realizarse, por lo que deben existir confirmaciones trilaterales en las compañías para autorizar las transacciones.
Empresas enfrentan pérdidas del 5% de sus ingresos
De acuerdo con una estimación de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE), al menos el 5% de los ingresos de las empresas se “pierde” a través de fraudes de manera anual, en donde se incluye a los pagos digitales.
No se trata de una simple fuga operativa, sino de una importante pérdida financiera que impacta directamente en la rentabilidad, el crecimiento y la confianza de quienes estuvieron involucrados en los fraudes.
Es importante incentivar a los inversionistas, a los empresarios y cabezas de las empresas a que inviertan en seguridad empresarial, lo mínimo que tienen que invertir es ese 5%”, subrayó.

El control interno debe seguir al dinero
En cuanto a las recomendaciones para evitar fraudes en pagos digitales, el especialista señaló que no existe un único esquema de controles que funcione para todas las empresas, sino que esto depende en gran medida del tamaño y del giro del negocio.
Cada control interno es como un chaleco a la medida”, explicó.
Sin embargo, sí existen puntos en común. Los controles deben establecerse en los procesos donde se toman decisiones relacionadas con el dinero, revisar que los datos sean correctos y fortalecer los controles de ciberseguridad internos.
En ese sentido, el nivel de riesgo también se refleja conforme al número y valor de las operaciones financieras que realiza una compañía, y entre los sectores que pueden enfrentar mayor vulnerabilidad están aquellos donde se manejan grandes cantidades de recursos.
La organización debe prepararse para adaptarse a estas herramientas, como CoDi y DiMo, y no la herramienta se debe adaptar a sus propios procesos”, puntualizó Patiño Torres.
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