
México aumenta su dependencia del maíz importado; compras alcanzan récord histórico
De enero a junio de 2026, las importaciones de grano, como el maíz, fueron de 23.9 millones de toneladas, el mejor nivel desde el 2015.
México incrementó sus importaciones de granos durante el primer semestre del año hasta su nivel más alto desde 2015, lo que refleja una mayor dependencia del exterior, especialmente del maíz, uno de los alimentos más consumidos en el país.
En los primeros seis meses del año, el país importó cerca de 23.9 millones de toneladas de granos y oleaginosas, un aumento de 6.3% respecto al mismo periodo de 2025. Se trata del mayor volumen para un primer semestre en más de una década, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

El valor de estas compras ascendió a 7,581 millones de dólares, el segundo monto más alto del que se tiene registro para un primer semestre, solo por debajo de 2022, cuando los precios internacionales de los alimentos se dispararon tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Maíz impulsa el aumento de las importaciones
De acuerdo con el GCMA, el incremento fue impulsado principalmente por las compras de maíz, que crecieron 8.6%; de soya, con un alza de 9.8%; de pasta de soya, que aumentó 34.1%; y de canola, cuyas importaciones avanzaron 10.6%.
Entre estos productos destacó el maíz, del que México importó 12.3 millones de toneladas durante el primer semestre, el mayor volumen registrado para los primeros seis meses de un año.
No obstante, la mayor parte de las compras correspondió a maíz amarillo, utilizado principalmente para la alimentación animal. Con ello, México se mantiene como el mayor importador mundial de este grano.
México continúa siendo el mayor importador mundial de maíz, situación que refleja la insuficiencia de la producción nacional para abastecer la creciente demanda pecuaria e industrial”, señaló el GCMA.
Aumento de las compras refleja la caída de la producción nacional
El GCMA advirtió que el fuerte crecimiento de las importaciones evidencia un debilitamiento de la producción agropecuaria nacional, mientras la demanda interna continúa en aumento.
De acuerdo con el organismo, la debilidad de la producción responde a la “ausencia de políticas públicas que otorguen certidumbre para invertir y producir”.
El récord histórico de las importaciones es una señal de alerta sobre la creciente dependencia alimentaria de México (…) También persiste la ausencia de mecanismos eficaces de comercialización que aseguren la colocación oportuna de las cosechas y eviten que los productores enfrenten descuentos excesivos o incertidumbre al momento de vender su producción”, indicó el GCMA.
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