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Economía

México a contrarreloj con S&P, Moody’s y Fitch para no perder el grado de inversión

Las calificadoras prestan atención a la evolución de la deuda pública, el déficit fiscal y la carga de un mayor pago de intereses

Publicado el 15 de mayo, 2026

El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Édgar Amador, enfrenta un panorama retador hacia mediados de año, ya que deberá demostrar indicios más sólidos de una consolidación fiscal para evitar que México pierda el grado de inversión con las principales agencias calificadoras: S&P Global, Fitch Ratings y Moody’s.

Tras el reciente cambio a la perspectiva de la nota soberana de S&P, la agencia Moody’s alista una nueva evaluación sobre el perfil soberano de México a finales de junio, y algunos analistas ya apuntan como una posibilidad que recorte la calificación crediticia del país.

Ambas agencias coinciden en que la situación fiscal del país es el principal riesgo. El déficit fiscal de México —medido a través de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP)— ha mostrado un marcado desequilibrio durante los últimos seis años, ya que se ha ubicado por encima de 3.5% como proporción del PIB desde 2020.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) sugiere que los gobiernos manejen un déficit fiscal (diferencia negativa que ocurre cuando el gasto público de un gobierno supera sus ingresos totales) en un nivel que no supere el 3% del PIB.

La última vez que el gobierno mexicano logró un déficit fiscal inferior a dicho nivel fue en 2019 con una lectura de 2.3%. Desde entonces, México ha registrado desbalances superiores al 3%, incluida la lectura de 5.8% en 2024, la más alta en 30 años en el último año de la administración de Andrés Manuel López Obrador, en el que se recurrió a un mayor gasto para concluir las obras prioritarias, como el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas.


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Es probable que el déficit fiscal, medido con los RFSP, roce el 5% del PIB en 2027. No habrá consolidación fiscal sin cambiar de fondo el sistema”, opinó Héctor Villarreal, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey.

México conserva el grado de inversión, pero las calificadoras están atentas a consolidación fiscal en 2026
La consolidación fiscal es la clave para que México mantenga el grado de inversión. Fotoarte: Mariana Flores

Niveles de deuda, bajo la lupa

Previo a degradar la nota soberana de un país, por lo regular las calificadoras lanzan advertencias al ajustar la perspectiva. En este contexto, la reciente medida de S&P puede ser una llamada de atención México, ante un acelerado ritmo en el nivel de deuda.

Moody’s también señaló en febrero pasado que Petróleos Mexicanos (Pemex) podría requerir apoyo adicional directo del gobierno para sostener sus operaciones, lo cual, en línea con una expansión del PIB menor a la prevista, se podría traducir en una consolidación fiscal más lenta y presiones al endeudamiento del sector público federal.

En ese sentido, Hacienda estima que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) —la medida más amplia de la deuda— se ubique en 54.7% como proporción del PIB, equivalente a 20.4 billones de pesos.

Sin embargo, S&P considera que este nivel de deuda escalaría hasta 56.3% del PIB, con una tendencia al alza hasta el 59.4% en 2029, impulsada principalmente por el respaldo a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

¿Dónde está colocado México?

Tras el ajuste de S&P, la nota soberana del país se ubicó en ‘BBB’ con perspectiva negativa, con lo que aún se mantiene a dos escalones de perder el grado de inversión.

La agencia precisó que podría podría degradar la calificación soberana de México durante los próximos 24 meses si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna, de forma que se estabilice y contenga la deuda pública, la carga de intereses y pasivos contingentes.

En tanto, Moody’s tiene al país con una nota de ‘Baa2’ con perspectiva negativa; también se ubica a dos niveles de perder el grado de inversión, pero la resolución de junio próximo podría comprometer el acceso al endeudamiento del país. El último cambio de calificación de esta agencia a México ocurrió en julio de 2022.

Por su parte, Fitch ubica al país con una nota de ‘BBB-‘ con perspectiva estable y es la calificación que más premura causa al gobierno federal, ya que está a sólo un escalón de perder el grado de inversión. Su última revisión fue en abril de 2020.

Para perder el perfil crediticio se necesita que al menos dos de las tres principales agencias califiquen a México por debajo del grado de inversión.

De acuerdo con Banco Base, México lleva más de dos décadas con grado de inversión con las tres calificadoras; no obstante, actualmente la amenaza de recortes consecutivos es latente por una deuda pública ascendente, mayor carga de pago de intereses y de pasivos contingentes.

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