La paralización de la actividad económica a causa de la pandemia del COVID-19 asestó un golpe al consumo de gran parte de los hogares en México, que ahora son más cuidadosos con su gasto.

El cierre de gran parte de las actividades económicas para reducir el ritmo de contagios del nuevo coronavirus ha degradado las expectativas de crecimiento para la economía mexicana, para la que se espera una caída de por lo menos 6% este año, mientras que en abril el gobierno ya estima la pérdida de 500,000 empleos formales en abril.

El mes pasado, 71% de los hogares declaró que la situación económica les ha afectado de manera severa, indicó Irene Reséndiz, directora general de Smartketing, una consultora que analiza la dinámica de consumo de los hogares y diversas industrias.

De acuerdo con la encuesta de Smartketing, a 700 hogares de distintos niveles socioeconómicos, en promedio, el gasto de las familias en el rubros de alimentos y bebidas aumentó 11 puntos porcentuales; mientras que el gasto en productos para limpieza del hogar aumentó en 19 puntos, en particular en desinfectantes.

Contrario a lo anterior, la categoría de alimentos y bebidas fuera del hogar cayó 30 puntos porcentuales. Además, “los gastos en vestido, calzado, esparcimiento fuera de casa y vacaciones en este momento son los mercados que tienen mayor afectación y que pueden tomar un mayor tiempo de recuperación”, dijo Reséndiz

En este contexto, los consumidores mexicanos han comenzado a replantear sus gastos y a revisar más los precios de los productos que compran.

De acuerdo con datos de Kantar, 88% de los hogares ya hace una replaneación financiera, mientras que 79% se fijó más en el precio de los productos que compró en el último bimestre, mientras que 69% dijo que ya ha tenido algún tipo de impacto económico directo, según su medición a finales de marzo.

Adicionalmente, los canales de compra de los consumidores también han cambiado con el confinamiento.

En nuestra primera medición hace mes y medio veíamos que los que ganaban terreno fueron los autoservicios, principalmente por las compras de abastecimiento, pero según fue evolucionando en el tiempo, vimos que cambio un poco. Pasamos de ir centros más grandes y preferimos las tienditas de la esquina;  31% dice que compra más en la tienda de la esquina de lo que lo hacía hace un mes

dijo Daniel Saenz, director de Commerce de Kantar.

Comentó que asimismo 73% de los encuestados también prefirió hacer las compras en un supermercado cerca de casa. De acuerdo con Saenz, al  preguntarle a los consumidores ‘¿cómo creen que va a evolucionar la situación económica en los siguientes meses?’,  65% de las personas piensa que la economía va a tardar en recuperarse.

En este contexto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Desarrollo Social (Coneval) estima que la actual coyuntura sanitaria puede elevar los niveles de pobreza por ingresos y pobreza laboral.

La pobreza por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, lo que derivaría en un incremento de la población en situación de pobreza extrema por ingresos entre 6.1 millones y 10.7 millones de personas para 2020, mientras que para la pobreza laboral se estima un aumento de 37.3% a 45.8% en el segundo trimestre.

“Es necesario considerar que hay sectores de la población que afrontan esta pandemia con mayores desventajas; por ejemplo las mujeres, los trabajadores tanto del sector formal como del informal, las personas desempleadas, las mipyme, los jornaleros agrícolas, y niñas y niños, cuyo aprendizaje se ve afectado por falta de acceso a las nuevas tecnologías. La crisis podría provocar que la población que en 2018 no era pobre ni vulnerable”, publicó Coneval en un documento el lunes.