
Banxico cumple 101 años: del intervencionismo del gobierno a la autonomía
En 1993, Banxico logró obtener una mayor autonomía gracias a las reformas de los artículos 28, 73 y 123 de la Constitución de México.
El Banco de México (Banxico) ha sido una de las principales instituciones de la economía mexicana durante más de un siglo. Desde su creación, el 1 de septiembre de 1925, durante el gobierno del expresidente Plutarco Elías Calles, se ha enfocado en dos tareas fundamentales: preservar el poder adquisitivo de la moneda y procurar la estabilidad de los precios.
Sin embargo, no siempre logró cumplir con estos objetivos debido a la intervención del gobierno federal. A diferencia de otros bancos centrales, como la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, la institución mexicana no tiene como prioridad directa impulsar el crecimiento económico, por lo que sus decisiones de política monetaria se concentran principalmente en el comportamiento de la inflación.
Esto ha permitido que actualmente la inflación se mantenga dentro del objetivo del banco central. Al cierre de la segunda quincena de agosto, registró un avance anual de 3.26%, mientras que el tipo de cambio ronda los 17 pesos por dólar.
Sin embargo, Banxico no siempre contó con las herramientas para cumplir sus funciones. Antes de obtener su autonomía en 1993, estuvo subordinado a las decisiones del gobierno federal, una situación que contribuyó a episodios de fuertes devaluaciones del peso y elevados niveles de inflación, que llegaron a superar tasas anuales de 100% durante la década de los 80. Pero ¿cómo logró obtener su autonomía?
Banxico, del intervencionismo a la autonomía
Desde su creación, el banco central enfrentó un problema claro: la intervención del gobierno federal. La primera Ley del Banco de México establecía que el presidente en turno tenía la facultad de nombrar a la mayor parte de los integrantes del Consejo de Administración de la institución y removerlos de manera discrecional, incluido el director general.
Esto provocaba que Banxico funcionara más como una dependencia gubernamental que como un organismo con independencia en la toma de decisiones. Además, en 1938 perdió parte de sus restricciones, luego de que se eliminaran algunos límites para emitir billetes y otorgar apoyo financiero al gobierno, lo que abrió la puerta a un mayor uso de los recursos del banco central por parte de las administraciones federales.
La situación se agravó en 1982, durante el sexenio de José López Portillo. La caída de los precios del petróleo, sumada al endeudamiento del gobierno, desencadenó una de las crisis económicas más severas en la historia del país. En ese contexto, la administración federal tomó un mayor control sobre la institución y amplió el crédito que podía obtener de ella.
Para 1985, el gobierno, entonces encabezado por Miguel de la Madrid, estableció un régimen más claro para el financiamiento que el banco central podía otorgar; sin embargo, no fijó un límite definitivo para este tipo de crédito.

Estas medidas y la intervención gubernamental generaron un entorno económico adverso. Durante la década de los 80, la economía mexicana atravesó un periodo de bajo crecimiento, mientras que la inflación registró tasas anuales superiores a 100%, afectando el poder adquisitivo de millones de mexicanos.
Ante esta crisis, en 1993, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari impulsó cambios constitucionales que otorgaron plena autonomía a Banxico y le permitieron ejercer sus funciones con mayor independencia.
Los cambios constitucionales que liberaron al Banco de México
El 18 de mayo de 1993 se presentó una iniciativa para modificar los artículos 28, 73 y 123 de la Constitución Política de México. Con estos cambios se eliminó la capacidad del gobierno federal para intervenir directamente en las decisiones de política monetaria y se otorgó autonomía al banco central.
Uno de los cambios más trascendentes fue establecer a Banxico como la institución responsable de la emisión de moneda, una función que ejercería sin intervención directa del gobierno federal. Además, se determinó que ninguna autoridad podría ordenar al banco central conceder financiamiento.
La reforma promovida por el gobierno priista de Carlos Salinas de Gortari también otorgó mayor libertad al Banco de México para conducir su política monetaria y establecer las condiciones necesarias para cumplir con su objetivo prioritario de mantener una inflación baja y estable.
La Iniciativa establece que el banco contará con las facultades de autoridad que se requieran para el ejercicio de sus funciones. Evidentemente, para asegurar la eficacia de tales normas, el banco autónomo debe estar en posibilidad de constatar su observancia y de sancionar su incumplimiento”, se lee en el decreto de 1993.
La actualidad de Banxico
Hasta el momento, el banco central ha mantenido su autonomía constitucional, lo que le ha permitido conducir la política monetaria conforme a los objetivos establecidos en la Ley del Banco de México.
Actualmente, la institución es liderada por la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y está integrada por cuatro subgobernadores: Jonathan Heath, Galia Borja, Omar Mejía Castelazo y José Gabriel Cuadra García, quienes participan en las decisiones de política monetaria.
En su última reunión, la Junta de Gobierno de Banxico decidió mantener la tasa de interés sin cambios por segunda ocasión consecutiva, en 6.50%, pese a las presiones inflacionarias que enfrenta la economía global por el incremento en los precios energéticos, derivado del conflicto en Medio Oriente.
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