
El 28 de marzo, el Estadio Azteca, ahora Estadio Banorte, reabrió sus puertas tras un proceso de remodelación de cara al Mundial 2026, con un partido inaugural entre México y Portugal. Para muchos asistentes, la sorpresa fue no poder pagar con tarjeta ante intermitencias en la red Wi-Fi.
Algunos aficionados se quejaron de que muchos vendedores del “Coloso de Santa Úrsula” solo aceptaban efectivo debido a que las fallas en la conexión de la red complicó la operación de las 2,200 terminales punto de venta (TPV) habilitadas para el partido.
Marcos Ramírez Miguel, director general de Banorte, aseguró que esas intermitencias se corrigieron juego a juego, reduciendo el uso de monedas y billetes: “En el partido inaugural, el ecosistema de pagos sin efectivo alcanzó el 68% del total de las ventas, mientras que en el siguiente de Cruz Azul-América fue casi del 90%”, dijo en conferencia.
Hay muchos extranjeros que en su lugar de origen ya no usan el efectivo y están buscando soluciones totalmente digitales”, explica Álvaro Vértiz, líder para América Latina y el Caribe de la firma de asesoría global DGA Group.
El efectivo: el rey en México
En México, el efectivo sigue siendo el rey en el ecosistema, en la actualidad el 80% de las compras se realizan con billetes y monedas, cosa que no ocurre en otras latitudes. En algunas naciones europeas, por ejemplo, menos del 10% de las operaciones se realizan con dinero físico, y muchos consumidores pasan días enteros sin utilizar efectivo.
Sin embargo, los pagos con tarjeta no han dejado de crecer. Al cierre de 2025 los bancos, Sofipos, fintech y otras entidades financieras habían emitido más de 252 millones de plásticos de débito y crédito, 4.6% más que el año anterior, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).
Más mexicanos tienen tarjetas y las usan más en sus compras. El año pasado los pagos con esta alternativa crecieron 11% y superaron los 6.4 billones de pesos (bdp), de los cuales 3.7 bdp corresponden a débito y 2.7 bdp a crédito, según el Banxico.
Especialistas consideran que el país está rezagado en comparación con otras naciones de la región en la puesta en marcha de ciertas tecnologías como los pagos sin contacto (contactless), donde el usuario aproxima su tarjeta o algún dispositivo a la terminal, sin necesidad de insertar el plástico.
En la región se han registrado avances en la penetración de pagos sin contacto, con un 83% en Centroamérica y un 73% en el Caribe; sin embargo, continúan las brechas en México, donde la cifra llega a 34%, de acuerdo con un estudio de marzo de 2026 de Mastercard y Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI).

¿Los pequeños comercios se quedarán sin anotar un gol?
Pero los retos no solo se concentran en los Estadios mundialistas, el mayor problema está en los comercios de menor tamaño, desde restaurantes locales, tienditas de la esquina, hasta negocios independientes.
El país ha superado los 10,600 millones de transacciones con tarjeta, según datos de Banxico, pero la adopción de sistemas digitales en las pequeñas y medianas empresas (Pymes) sigue siendo limitada. Esto las convierte en “el eslabón más débil” del ecosistema de pagos, indica el consultor financiero Jorge Sánchez Tello.
Los comerciantes, sobre todo los pequeños comercios, como la miscelánea de la esquina o el carrito que vende refrescos, puede llegar un extranjero, va a intentar pagar con la tarjeta y no va a poder. Ahí se pierde la oportunidad de la venta”, añade Vértiz.
Más del 50% de las Pymes en México no acepta todavía pagos con tarjeta, algo que limita su crecimiento, al perder hasta el 70% de posibles ventas, según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR).
A la baja adopción de TPV se suma otro problema: la obsolescencia. Ana Aguilar, directora de ventas en Adyen, indica que muchos negocios en México aún operan con tecnologías lentas.
Para la especialista, la diferencia entre procesar un pago en ocho o dos segundos puede parecer marginal, pero en eventos de alta afluencia se traduce en filas más largas, menor rotación de clientes o incluso ventas perdidas. El impacto termina reflejándose directamente en la rentabilidad de los negocios.
Hasta septiembre de 2025, en México había 1.4 millones de terminales punto de venta de bancos, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Ese número se ha mantenido prácticamente sin cambios si se compara con lo registrado en el mismo mes de 2020.
Los datos de la CNBV indican que 799,433 establecimientos contaban con TPVs bancarias, una cantidad que también se mantuvo sin grandes cambios, mientras que las operaciones superaron las 356.1 millones.
Un Mundial con pocos rivales
Los comercios también se enfrentan a un mercado de pagos con baja competencia, con cuotas de intercambio.
Las carreteras de los pagos siguen altamente concentradas y no se está democratizando lo suficiente” advierte Álvaro Vértiz.
Las cuotas de intercambio son comisiones que el banco del comercio le paga al banco que emitió la tarjeta de débito o crédito con la que paga el cliente. En México, el gobierno impulsa cambios junto con el sector bancario para aumentar la digitalización de los pagos, incluyendo la disminución de las comisiones que se cobran en gasolineras con el pago con tarjeta y vales, con el objetivo tanto de mitigar el costo de los combustibles ante el impacto por el conflicto en Medio Oriente como reducir precisamente el uso de efectivo en el país.
Sobre el tema de la competencia, continúa pendiente lo que pasará con el procesador de pagos Prosa, de la cual la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) negó la compra del 51% del capital por parte de Visa International en febrero de 2026, bajo el argumento de prevenir riesgos a la competencia que impacten a los usuarios de servicios financieros.
No obstante, el rechazo por parte de la CNA sorprendió al sector, debido a que la venta surgió precisamente después de los señalamientos de la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) sobre la falta de condiciones de competencia efectiva en el sistema de pagos con tarjeta en México.
Prosa está en manos de los grupos financieros Banorte, HSBC México, Invex, Santander México, Scotiabank México y Banjército. Mientras tanto, el otro procesador E-Global pertenece a BBVA y Banamex.
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