
Metro de CDMX: la crisis permanente ante el Mundial
Contratos sospechosos, beneficios para unos cuantos y reparaciones que nunca terminan: así es la eterna crisis del Metro de Ciudad de México.
Cada día, decenas de miles de trabajadores, estudiantes, amas de casa y visitantes de la Ciudad de México utilizan el Metro capitalino, un sistema cuya operación se mantiene en crisis desde hace décadas.
Los pasillos aún conservan pisos, lambrines, mamparas, acabados y recubrimientos que ya llegaron a su vida útil —como lo han reconocido las propias autoridades—, a esto se suman trenes que, según conductores entrevistados, no funcionan al cien por ciento, además de elevadores y escaleras eléctricas que no funcionan.
Así —cual efecto mariposa—, dentro del Sistema de Transporte Colectivo (SCT) un fallo seguido de otro, terminan desencadenando horas de retraso en la movilidad de los usuarios. Sin embargo, las autoridades sostienen que las instalaciones son aptas para garantizar un viaje optimo.

8 de cada 10 pesos se va a la operación del Metro de CDMX
Tras una extensa revisión de contratos para remodelación y mantenimiento, así como estados financieros del Metro, a cargo de Adrián Rubalcava Suárez, EL CEO detectó que durante años, este transporte solamente se ha mantenido con reparaciones menores; 80% de su presupuesto de 23,000 millones se destinó a su operación en 2025, dejando un margen mínimo para obras de mayor calado.
Por esa razón, el gobierno de Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada Molina, ha subsidiado el costo de cada boleto, el cual es de 13 pesos, pero el usuario solo paga cinco. Sin ese apoyo el Metro tendría dificultad para cubrir, por ejemplo, sus facturas de energía eléctrica.
Prestaciones al sindicato del Metro
En medio de esas presiones presupuestarias, el Metro ha tenido que destinar recursos a prestaciones atadas al Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), cuyo líder inamovible es Fernando Espino Arévalo. Más de 1,000 mdp se van a estímulos y gratificaciones para el personal, como apoyos y celebraciones.

Por ejemplo, en 2025, el STC realizó un contrato para la compra de centenarios de oro y monedas de plata por 260 millones de pesos, los cuales serían entregados a trabajadores que llevan 25, 30 y 40 años de antigüedad (reconocimientos pendientes desde 2022). Sin embargo, no a todos los empleados se les habría entregado, y se mantienen a la espera, según contaron a este medio.
Además, en 2025 la administración del Metro reportó dos contratos que suman 20 millones de pesos para juguetes, con el motivo del Día de Reyes; sin embargo, no se detalla cómo serían distribuidos entre los hijos de los trabajadores, sumado a que la empresa adjudicada, Comercializadora Munrro, S.A. de C.V., está enfocada a la creación de uniformes, y no la comercialización de estos productos para los niños.
Las ataduras del sindicato del Metro de CDMX
A mediados de abril, la operación del Metro se vio afectada por la manifestación de trabajadores, quienes pedían mayor mantenimiento, pero también revisiones salariales y otras prestaciones.
Trabajadores entrevistados por EL CEO dijeron que muchos trenes tienen fallas en sus comunicaciones, por lo que usan su celular, además que en algunos el pilotaje automático no funciona, por lo que se las tienen que ingeniar durante la conducción del convoy.
Agregaron que sus sueldos son bajos, por ejemplo: a un conductor le pagan 14,000 pesos y a un jefe de estación cerca de 16,000.
Y a pesar que muchos tienen un interés genuino en que la situación del Metro mejore, tanto para ellos como para los usuarios, no se sabe con exactitud a qué acuerdos llegó su líder sindical, Fernando Espino, con el director del SCT, Adrián Rubalcava.
“La intención es trabajar en equipo, jalar juntos y resolver las problemáticas del Metro de manera conjunta”, declaró Rubalcava tras anunciar que llegó a un acuerdo con Espino, quien lleva más de cuatro décadas al frente del sindicato.
Nepotismo de Espino, líder del sindicato del Metro
En 2019, el medio Emeequis reveló que el sindicato controlado por Fernando Espino desembolsó cuatro millones de pesos mensuales para pagar los sueldos de 191 personas, entre ellas 15 familiares del líder sindical.
Concretamente, tres exesposas de Fernando Espino, su actual pareja, una hermana, cuatro hijos, tres cuñadas, un primo y dos sobrinos.
Esas plazas se dieron gracias a las condiciones generales de trabajo, y tuvieron el visto bueno de autoridades del Metro y del sindicato.
Si bien, esos familiares ya no aparecen como poseedores de una plaza, según datos de la Plataforma Nacional de Transparencia, gente cercana a Espino sigue operando, y estaría en posiciones clave, como en áreas relacionadas a contrataciones del STC.
“Todos los puestos de mandos, medios altos y medios están ocupados por gente de Espino, no tienen perfil académico, ni tienen trayectoria, pero están ahí porque Espino tiene mucho poder. Su fuerza principal son las taquilleras, tiene como 2,000, más la gente de talleres. Por eso puede poner sus condiciones ante las autoridades del Metro”, dijo un trabajador sindicalizado, quien pidió anonimato ante posibles represalias.
Obras para el Mundial de la FIFA

De los 27,950 millones de pesos que el Metro invirtió de su fideicomiso hasta 2025, solo el 22% se dedicó a obras mayores, concretamente, a la renovación de la Línea 1. El resto, se fue en mantenimiento y reparaciones como renivelación de vías y asesorías.
Entre las principales “obras públicas” hubo reparaciones para las filtraciones de lluvia, renovación de talleres y adecuaciones de vías en mal estado.
Para 2026, en donde el presupuesto del Metro aumentó a 25,000 millones de pesos, los trabajos se concentraron en puntos estratégicos para el Mundial de la FIFA 2026.
Para la rehabilitación y mantenimiento de la Línea 2, el Sistema de Transporte Colectivo firmó el Convenio de Apoyo Financiero por 1,500 millones de pesos; sin embargo, a la fecha las obras no han concluido.
En un recorrido por la Línea 2, usuarios dijeron a EL CEO que notaban una falta de planeación en las remodelaciones, que dejaban afectaciones significativas como tropiezos por desniveles en el suelo, exceso de polvo en superficies resbalosas, escaleras eléctricas apagadas, falta de luz y escombro amontonado en espacios de paso, como en la puerta de los elevadores.
Además, aunque resaltan que está bien “que se vea bonito”, lamentan que no impacte en el funcionamiento de los trenes.
“Parece que bombardearon” dice una pasajera, y agrega que debería de haber otras prioridades, como la Línea 3, donde se presentaron más fallas durante 2025.
Las fallas y la falta de trenes
Según datos del STC, en 2025 solo se reportaron 75 fallas en la Red del Metro que implicaron una afectación del servicio. Las estaciones con mayores afectaciones fueron la L3, con 18 incidentes; LB y L2 con 10 fallas; seguidas de L1 y LB con 8 reportes cada una.

Además de la suspensión del servicio, los usuarios del metro tuvieron que esperar más tiempo para abordar, pues muchos trenes estuvieron fuera de servicio.
Por ejemplo, el déficit más crítico se encuentra en la L9, donde están asignados 40 trenes, pero solo 24 están disponibles; en una situación similar está la L4, donde solo tiene cinco carros disponibles de los 15 asignados.
A pesar de que a finales de 2025 se reabrió el último tramo de la L1, dos de los 39 trenes asignados, se encuentran en mantenimiento.
El Metro tratando de sobrevivir
Si bien la situación es complicada para la operación del Metro, el sistema también está peleando litigios de empresas que tienen años de adeudos, principalmente de publicidad.
Además de las deficiencias, el STC también deberá absorber el flujo de más de 5 millones de turistas que generará el Mundial de 2026, más los 3.2 millones de pasajeros dependen de él para llegar a su destino.






