
Starbucks, Dunkin y más impulsan la demanda de proteína en polvo; crece la escasez y suben los precios
La creciente popularización del consumo de proteína ha causado una latente crisis por el aumento en la demanda.
La creciente popularidad de los estilos de vida saludables y la cultura fitness ha comenzado a transformar los hábitos de consumo en todo el mundo. Una de las mayores beneficiadas ha sido la proteína en polvo, conocida como whey protein, un suplemento que se ha vuelto cada vez más común en bebidas, alimentos y snacks.
Ante el auge de estos productos, compañías como Starbucks, Dunkin’ y Tim Hortons han lanzado bebidas enriquecidas con proteína que contienen entre 20 y más de 30 gramos por porción, una cantidad que puede representar entre un tercio y la mitad de los requerimientos diarios de un adulto, dependiendo de su peso y nivel de actividad.
La tendencia ya no se limita a las cadenas de café. Empresas como Mars han presentado waffles congelados enriquecidos con proteína, mientras que Subway y otras marcas han incorporado versiones fortificadas de algunos de sus productos.
Además, particularmente en Estados Unidos, el mercado ha visto una proliferación de botanas, bebidas gaseosas y otros alimentos que incorporan este suplemento como parte de su estrategia comercial. Sin embargo, han desatado un problema.

La crisis de la proteína
El aumento en la demanda ha comenzado a generar tensiones en la industria encargada de producir este suplemento, ya que la oferta no ha logrado crecer al mismo ritmo que el consumo.
De acuerdo con información de Bloomberg, a principios de mayo uno de los proveedores de la canadiense HelloAmino informó que se había quedado sin inventarios de proteína whey, obligando a la compañía a buscar alternativas para mantener su operación.
La escasez también ha impactado los precios. En Estados Unidos, el costo de la proteína en polvo aumentó hasta 50%, y especialistas anticipan que las presiones podrían continuar durante los próximos meses.
La proteína whey se obtiene a partir del suero de leche, un subproducto generado durante la elaboración de queso. Debido a ello, los fabricantes no pueden incrementar su producción de manera independiente, ya que dependen directamente de la capacidad y dinámica de la industria láctea.
En busca de alternativas
Las dificultades para aumentar la producción y el crecimiento sostenido de la demanda han llevado a la industria a explorar nuevas opciones.
Entre ellas destacan la construcción de nuevas plantas de procesamiento y el desarrollo de productos elaborados con proteínas alternativas provenientes de ingredientes como la soya, los guisantes y otros derivados lácteos.
Expertos como Nate Donnay, director de conocimiento del mercado lácteo de StoneX Group, consideran que algunas compañías podrían encontrar alivio mediante el uso de concentrado de proteína láctea, una alternativa más económica frente a los productos elaborados con suero.
Sin embargo, hasta ahora ninguna de las opciones evaluadas ha logrado posicionarse como una solución definitiva para una industria que enfrenta una demanda creciente y una oferta cada vez más limitada.
Con información de Bloomberg
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