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Banxico vs inflación: un partido que se va a tiempo extra

México no debe ignorar el costo de la inflación que puede dejar el Mundial; Banxico tendrá que arbitrar sin dejarse llevar por la tribuna.

Publicado el 23 de junio, 2026

Por Luis Gonzalí, CFA. VP/Co-Director de Inversiones en Franklin Templeton México

Si algo hemos aprendido los últimos años es que la inflación no estaba muerta, solo estaba dormida. Y como niño que alargó su siesta más de lo que debía, volverla a dormir pinta ser una tarea titánica. Titánica y engañosa.

Hace unos meses el mercado discutía si los bancos centrales ya podían cantar victoria contra la inflación. Sin embargo, hoy la conversación volvió a terrenos más ríspidos: ¿La inflación realmente está contenida con energéticos caros, alimentos presionados y riesgos geopolíticos que amenazan constantemente la cadena de producción?

Para México, el problema no solo viene de un choque global; también podría estarse gestando presiones internas en un evento que no necesariamente aparece del todo en los modelos: el Mundial. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey recibirán parte de la acción general: partidos, turistas, cámaras, marcas y consumo. 

La derrama económica será celebrada, con justa razón. Pero la derrama también podría traer un lado más siniestro, en forma de aumento de precios en hoteles, hospedaje digital, restaurantes, transporte, boletos, alimentos preparados y entretenimiento.


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El efecto no será nacional en la misma magnitud

La justa mundialista no encarecerá la tortilla en Chiapas, por ejemplo, pero sí puede generar presiones visibles en zonas específicas y en rubros sensibles al turismo: un hotel en Polanco, una cena en la Roma o un traslado al aeropuerto de Monterrey pueden convertirse en microchoques de precios, sobre todo, cuando los precios en las tres ciudades mundialistas representan alrededor del 34% de la muestra que se utiliza para calcular los precios en el INPC.

Si bien ese 34% no será afectado de manera general, sí lo harán los rubros asociados al mundial: restaurantes, hospedaje, entretenimiento y transporte, los cuales representan alrededor del 16% del INPC, y no suelen corregirse con la misma velocidad con la que suben. El precio de los servicios es “más pegajoso” que el precio de los productos agrícolas, por ejemplo. 

En ese sentido, el Mundial puede ser temporal en calendario, pero no necesariamente temporal en precios. Algunos negocios aprovecharán la demanda extra para ajustar tarifas; otros lo harán para cubrir costos. Otros simplemente porque el mercado se los permitirá.

Dado lo anterior, haciendo un cálculo de servilleta, un aumento de 10% en los precios asociados a la actividad mundialista implicaría un aumento de 0.54% en la inflación. Aquí es donde entra Banxico. La Junta ya recortó la tasa a 6.50%, y el ciclo de baja, por lo pronto, parece haber terminado. 

Argumentos para pausar ya estaban sobre la mesa

Desde mi punto de vista, los argumentos para pausar ya tenían rato sobre la mesa: inflación por arriba de la meta, riesgos externos al alza, un peso vulnerable y, a estos, se podría sumar una presión local mundialista que no es estructural, pero sí puede contaminar expectativas.

El dilema para el banco central hacia adelante será comunicar paciencia sin sonar complaciente. Aunado a esto, las autoridades deberán vigilar que el aumento temporal de algunos servicios no se convierta en excusa generalizada para mantener los precios altos. La inflación, al final, también es narrativa: si todos creen que todo subirá porque viene el Mundial, muchos precios subirán antes de que se toque el primer silbato.

Política fiscal y gobiernos locales tienen tarea

Por otro lado, la política fiscal y los gobiernos locales también tienen tarea. Si el Mundial se administra como fiesta de corto plazo, tendremos precios inflados, congestión y beneficios concentrados.

Si se administra con inteligencia, puede dejar infraestructura, formalización, promoción turística y actividad más allá de los estadios. Aunque ya es un poco tarde para remarcar esto, la diferencia entre derrama sostenida y “algunas semanas de abundancia” está en la planeación.

México puede ganar mucho con el Mundial, pero no debería ignorar su costo inflacionario. La cancha será global, pero la presión de precios será local, y Banxico tendrá que arbitrar sin dejarse llevar por la tribuna.

¡Y cuidado! En el combate a la inflación, como en el futbol, el error más caro viene cuando uno cree que el partido ya está ganado.

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