Las fintech van por crecimiento masivo y la banca tradicional por los clientes premium
En un entorno cada vez más competitivo dentro del sector de servicios financieros, las fintech han orientado sus esfuerzos hacia el segmento minorista, incorporando incluso a personas físicas sin historial crediticio. Al mismo tiempo, diversos actores de la banca tradicional han reforzado sus estrategias para enfocarse en los clientes corporativos, ampliando su oferta a grandes empresas.
Por un lado, las fintech encuentran en el segmento minorista un espacio ideal debido a su capacidad de escalar mediante tecnología, lo que les permite atender a millones de usuarios con depósitos pequeños, aprovechando ese segmento desatendido por la banca tradicional al no ver rentabilidad por los altos costos de sucursales, de acuerdo con Jorge Sánchez Tello, consultor financiero independiente.
A su vez, Alicia Galindo, directora nacional de la maestría en finanzas en Egade Business School del Tecnológico de Monterrey, coincide con que las fintech están aprovechando la democratización de servicios a esa parte de la pirámide que no estaba atendida por los grandes bancos.
En tanto, los grupos financieros tradicionales han fortalecido su presencia en el ámbito corporativo y empresarial, donde las necesidades de financiamiento —como créditos de gran escala para proyectos industriales— requieren estructuras de capital robustas y modelos de gestión de riesgos.
Es una especialización natural. Las fintech democratizan el acceso al consumo, mientras que los bancos tradicionales se consolidan como el motor de financiamiento para la infraestructura y el comercio exterior, aprovechando el nearshoring
agregó Sánchez Tello.

Necesidad de crédito
Esta evolución del mercado surge cuando el crédito al sector privado no financiero representa 34.7% del PIB, menor al promedio de 151.8% para el resto de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y también al promedio de 60.2% para los restantes países de América Latina y el Caribe, de acuerdo con datos de Banco de México (Banxico) al 2024.
“Esta fragmentación de mercados busca atacar esa brecha desde ambos frentes”, añade Sánchez Tello.
En México, BBVA México, Santander, Banorte, Inbursa y HSBC concentran alrededor del 58.6% del monto de créditos otorgados a grandes empresas, de acuerdo con datos a enero de 2026 de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Al primer mes de este año, la banca otorgó alrededor de 2.7 billones de pesos en financiamiento a grandes corporativos, de los cuales 1.6 billones de pesos correspondieron de esos cinco bancos.

¿Posibles riesgos?
Por su parte, el sector fintech está integrado por alrededor de 1,000 empresas activas en el país y una base de usuarios mayor a los 70 millones de personas, de acuerdo con un reporte de 2025 de la Asociación FinTech México.
Entre los competidores de servicios financieros digitales están empresas como Nu México y Mercado Pago, que están a la espera de poder dejar ese sector y operar como bancos, así como Stori, entre otras.
Guillermo Guzmán, director de la academia de inversiones Trading Advisor, coincide con que el segmento retail, en el que se enfocan las fintech, es de escala masiva que se puede impulsar con tecnología, no obstante, advierte que también hay riesgos.
“El riesgo de impago es mucho más alto. En este segmento se apuesta por volumen”, indica Guzmán.
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