La desaceleración de la actividad económica en México provocó una caída mensual del financiamiento de la banca a empresas por primera vez en 10 años, según un informe de BBVA.

En septiembre, el crédito a empresas registró una contracción de 2.8% en términos anuales reales, es decir, descontando los efectos de la inflación y la variación del tipo de cambio, con lo que tuvo su primer retroceso desde abril de 2010.

El crecimiento del financiamiento a empresas asociado a la atención inmediata de la emergencia sanitaria fue temporal e insuficiente para compensar la desaceleración que este tipo de crédito venía registrando antes del inicio de la pandemia

detalló BBVA

El crédito a empresas representó 59.2% total del saldo del crédito bancario al sector privado no financiero, que se desaceleró en septiembre a un crecimiento 2.5% anual, en comparación a un repunte de doble dígito entre marzo y abril.

“Este menor dinamismo del crédito es resultado de la menor actividad económica, en general, y en particular de las caídas del consumo, el empleo y la inversión, las cuales han tenido efectos directos sobre los créditos al consumo y a las empresas”, explicó la entidad financiera.

Las medidas sanitarias para detener el ritmo de contagios de COVID-19 obligaron a empresas de todos los sectores a cerrar sus puertas de forma definitiva. La pérdida de empleos formales en el país fue de más de un millón de plazas entre marzo y julio.

Entre agosto y octubre, la suma de empleos creados es de 406,881, lo que muestra una recuperación gradual, según datos publicados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) este mes.

En el caso del crédito al consumo, hiló seis meses de contracción en términos anuales reales y cayó 10% en septiembre. En el acumulado de los primeros meses del año registró una contracción de 4.3%, la primera para un periodo similar desde 2009.

Por el contrario, el crédito a la vivienda fue el único que logró mantener una tasa de crecimiento real positiva al cierre del tercer trimestre del año, al incrementar 4.6%, pero los altos niveles de desempleo amenazan con afectar el desempeño del crédito hipotecario.

BBVA estima que un elevado índice de morosidad no pondrá en riesgo la estabilidad del sistema financiero, pues la acumulación de provisiones contra impagos en meses recientes y el crecimiento de capital han reforzado la liquidez de los bancos.

Los efectos adversos de la recesión económica sobre el sistema bancario al momento se mantienen acotados a los terrenos de la rentabilidad y de la desaceleración de sus actividades de intermediación

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