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10 de septiembre 2019 | 5:00 am

Coca-Cola Femsa, Arca Continental y Pepsico volverán a vivir la misma pesadilla que pasaron en 2014, debido a la actualización del esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas azucaradas, que de aprobarse se aplicará a partir del primer día de 2020.

Durante el primer semestre de 2015, un año después de la entrada en vigor el gravamen, el valor de ventas para refrescos de cola retornables, no retornables y de lata se redujo 4.7%, mientras que el valor de refrescos de diferentes sabores retornables y no retornables retrocedió 13%, con respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo a datos del Inegi.

En términos de volumen de producción, la contracción para los refrescos de cola fue de 5% en la primera mitad del 2015 y de 7.5% para los refrescos de sabores.

Sí hubo una reducción en las ventas para las embotelladoras como Arca o Femsa, pero tomaron medidas como la disminución de su gasto y la diversificación en sus presentaciones. Aún no conocemos las estrategias que las empresas emplearán esta vez, pero tenemos un referente previo

 dijo Jimena Colín, analista de Grupo Financiero Monex.

El IEPS a bebidas azucaradas era de un peso por litro en 2014 y se planteó la actualización de la cuota conforme a la inflación cuando se acumulara 10%. La última modificación fue en enero de 2018, cuando la cuota se ajustó en 17%, dando como resultado un pago de 1.17 pesos por litro de gaseosa.

La propuesta de la Secretaría de Hacienda consiste en que la cuota para estas bebidas aumente a 1.2705 pesos por litro.

“Se plantea que la cuota del IEPS cambie su mecánica de actualización por inflación a forma anual y se exprese hasta el diezmilésimo. Con base a una estimación de inflación del 3.6% para 2019, se propone que a partir del primero de enero de 2020 la cuota aplicable sea de 1.2705 pesos por litro”, compartió la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (Anaprac).

Afecta a los bolsillos de la población de bajos recursos

El impuesto se ve como una afectación directa para las personas con menores ingresos, porque son los que más toman estas bebidas.

De acuerdo con el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Carlos Salazar Lomelín, la medida será “un impuesto para los pobres”, y añadió que la propuesta debe ser estudiada.

Salazar es un empresario regiomontano con larga historia en la industria embotelladora del país, quien por 45 años fue la mano derecha de José Antonio Fernández Carbajal, “El Diablo”, presidente del consejo de administración de Femsa.

Bajo el liderazgo de Salazar, la compañía expandió su negocio de tiendas de conveniencia Oxxo por todo el país y por algunas zonas de Latinoamérica.

Después de cinco años de múltiples análisis, expertos y seguimientos de datos del Inegi y la SHCP, pero sobre todo de observar y entender a los mexicanos, es claro y evidente que este impuesto es un impuesto a los pobres, pues según estudios el 57% de lo recaudado lo han pagado los mexicanos con menos recursos

dijo la Anaprac.

Por su parte, Guillermo Mendieta, presidente de la Comisión de Auditoría Fiscal del Colegio de Contadores Públicos del Colegio de Contadores Públicos de México, reafirmó que los más afectados serán aquellas personas con los ingresos más bajos, pero reconoció que la medida es justa por actualizarse de forma anual.

Con la aplicación del gravamen el gobierno pretende, además de desincentivar el consumo excesivo del refresco, incrementar su recaudación en un monto estimado de 158.6 millones de pesos para el siguiente año.

México, un país obeso, pero sin miras a mejorar

Uno de los objetivos de la aplicación del IEPS en 2014 era destinar lo recaudado al sector salud y así combatir y prevenir las enfermedades derivadas a la obesidad.

La prevalencia del sobrepeso y obesidad en la población de edad escolar (5 a 11 años) es de 32.1% y para la población en edad adulta (20 años en adelante) es de 73%, según datos preliminares de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018.

“El impuesto ha sido ineficaz pues no ha cumplido con su objetivo de cambiar hábitos ni de disminuir el consumo. Vale la pena enfatizar que, hasta ahora, no se tiene claridad de cuál ha sido el destino de los recursos recaudado gracias a esta medida impositiva”, expresó la Anaprac.

Además, México ocupa el segundo puesto en cuanto a la tasa más alta de obesidad en adultos dentro de los países miembros de la OCDE, con un porcentaje del 33%.