El socialista Luis Arce alcanzó el viernes 55% de los votos frente a 28.8% del conservador Carlos Mesa en las elecciones presidenciales de Bolivia, según el conteo oficial con 99.99% de las actas escrutadas.

Arce era considerado desde el lunes el presidente electo del país, luego de que Mesa reconociera su derrota y sondeos a boca de urna que adjudicaran una aplastante victoria del candidato del Movimiento al Socialismo (MAS).

El paso de Evo Morales por México

Sin lugar para Evo Morales

El presidente electo de Bolivia, Luis Arce, dijo el martes de esta semana que no tiene previsto ningún rol en el Gobierno para su aliado Evo Morales, el exmandatario socialista que debió abandonar el país el año pasado en medio de amplias protestas tras casi 14 años de gestión.

“No va a tener ningún rol en nuestro Gobierno”, dijo Arce en una entrevista exclusiva con Reuters en la sede del MAS en La Paz, la capital administrativa del país. Morales, un personaje divisivo pero icónico en Bolivia, quien vive actualmente en Argentina.

“Él puede venir al país el rato que quiera, porque es boliviano (…) Pero en el gobierno yo tengo que decidir quién entra y quién no entra”, comentó.

Morales vive fuera de Bolivia desde que el año pasado renunció por la violencia desatada tras las acusaciones de fraude en los comicios en los que buscaba un cuarto mandato consecutivo. Morales rechazó las acusaciones y sentenciado que sufrió un golpe de Estado.

Aunque el exmandatario que tuvo asilo político en México sigue siendo el presidente del MAS, Arce dijo que cualquier influencia suya se limitará a ese papel.

El expresidente también enfrenta una serie de acusaciones ante la Justicia, algunas por corrupción. Arce se negó a comentar casos específicos.

No se sigue el debido proceso en varios casos que él tiene. Lamento que se haya judicializado la política, la derecha ha judicializado la política

dijo Arce.

¿Austeridad?

Arce, un economista capacitado y exministro de Finanzas en la gestión de Morales, ayudó a construir una economía que crecía más rápido que casi cualquier país de la región.

Sin embargo, cuando asuma la presidencia de Bolivia, a más tardar el 14 de noviembre, se hará cargo de un país que enfrenta una recesión devastadora.

“Hay que hacer política de austeridad, no hay otra si es que no hay creación de ingresos suficientes para cubrir el gasto corriente”, dijo Arce.

El presidente electo dijo que el modelo económico que ayudó a implementar bajo el Gobierno de Morales funcionó y funcionará una vez más, aunque no dijo si la economía de Bolivia podría volver a crecer en 2021 después de la contracción prevista en 2020 por la pandemia del COVID-19.

El socialista educado en el Reino Unido, que se postuló con una plataforma en la que prometía gastos sociales, dijo que los recortes no afectarían a la inversión pública, que según él es una prioridad para reactivar el crecimiento.

Agregó que emitiría bonos si fuera necesario, a pesar de haber criticado al Gobierno interino de la conservadora Jeanine Añez por buscar deuda.

Reservas de litio

Las vastas, pero en gran medida no explotadas, reservas de litio de Bolivia también podrían ser un impulso económico potencial, comentó, que podría resultar crucial si el mundo cambia agresivamente hacia los coches eléctricos y otros dispositivos operados por baterías.

Arce reconoció que Bolivia necesita un socio estratégico para poder explotar con éxito sus reservas de litio, pero que si se hace correctamente podría lograr una producción valuada en 2,000 millones de dólares para el final de su mandato.

El mandatario electo dijo que no modificará el tipo de cambio fijo del peso boliviano frente al dólar, en medio de temores a una depreciación de la moneda local.

Bajo el gobierno de Morales, Bolivia y Estados Unidos rompieron relaciones diplomáticas. Arce dijo que quiere restablecer las relaciones con todos los países, pero puso la pelota en el campo de Washington.

“Si ellos quieren establecer con nosotros una relación, lo único que pedimos como requisito es que se nos respete de igual a igual”, dijo.