Andrés Manuel López Obrador dio su Primer Informe de Gobierno este domingo, en un evento lleno de empresarios y otros invitados especiales. En su discurso imperó, tal y como se adelantó desde la semana pasada, un ambiente festivo y de ‘compromisos cumplidos’. Sin embargo, dos temas evidenciaron lo que podría convertirse en un problema para su índice de aprobación: la economía y la seguridad.

Si bien en el segundo tema el presidente se mostró autocrítico y reconoció que los índices delictivos no han amainado en los primeros nueve meses de su administración, hizo énfasis en las labores que se están haciendo desde el gobierno federal, como las reuniones diarias de su gabinete y la creación de la Guardia Nacional.

“Con la convicción de que la violencia engendra más violencia, y tomando en cuenta el justificado reclamo ciudadano por la inseguridad, el actual gobierno decidió cambiar las medidas de guerra por una política integral de justicia, paz y seguridad ciudadana”, dijo el mandatario en Palacio Nacional.

El presidente hizo hincapié en la importancia de la creación de la Guardia Nacional – que agrupa tanto a jóvenes como a integrantes de otras corporaciones de seguridad, como el Estado Mayor Presidencial –. Esta reiteración busca “posicionar en el imaginario colectivo una visión distinta a lo que a nivel de piso, a nivel de calle, la sociedad percibe”, considera Dolly Espínola, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana.

El presidente refiere en el Primer Informe de Gobierno presentado a la Cámara de Diputados el domingo las acciones que se han tomado para que la nueva corporación de seguridad operen con más flexibilidad. Sin embargo, las medidas que han impulsado tanto él como su partido abren la puerta a una operación discrecional.

“Es preocupante porque las premisas del Estado de derecho parten de lo contrario (de lo que López Obrador sugiere en su discurso). Como garantía para todos, siempre que hay una intervención de la autoridad en nuestra vida deben tener reglas claras”, considera César Astudillo, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Dentro de las acciones enumeradas en el Primer Informe de Gobierno con esta finalidad, se encuentran el decreto del 26 de marzo de 2019 para crear la Guardia Nacional y la capacitación a 12,500 efectivos para que en el mediano plazo la nueva corporación de seguridad asuma la “preservación de las instalaciones estratégicas y la protección civil a nivel federal en todas sus facetas”.

Sobre las reuniones de seguridad, el presidente aseguró que se trabaja por reducir los índices de criminalidad en México, que se encuentran en sus máximos niveles históricos. Sin embargo, esto no quiere decir que se pueda tener un efecto real en la vida de la ciudadanía.

Decir que se hacen reuniones de seguridad “no significan nada más que reciben el parte y están trabajando. Si los problemas se resuelven o no, es otro asunto. Es un problema de disociación entre el discurso político y la realidad cotidiana”, dice Espínola.

Economía

Al tocar el tema del crecimiento económico en su discurso, López Obrador aseguró que se está cambiando el modelo “neoliberal” pues “existe la idea falaz de que el Estado no debe promover el desarrollo ni buscar la redistribución del ingreso, sino limitarse a crear las condiciones que permitan a los inversionistas hacer negocios, y asumir que los beneficios se derramarían automáticamente al resto de la sociedad”.

El presidente aseguró que su gobierno se está enfocando en “convertir la honestidad y la austeridad en forma de vida y de gobierno”. Por ello, ha desdeñado en varias ocasiones el bajo crecimiento económico durante su administración.

Este punto podría convertirse en una piedra en su zapato, pues tanto los niveles económicos como de inseguridad resultan definitorios para mantener una aprobación alta entre los electores.

“Al principio se le da espacio a cualquier presidente para hacer los cambios y que vayan madurando. Así que este discurso de que dejaron al país hecho pedazos, con inseguridad y una economía endeble, sirve para darle aire al primer año pero ya no va a poder recurrir tan fácil a ese discurso y va a ser potencialmente más criticable”, dice Astudillo.

Por lo anterior, el académico considera que el mandatario enfatiza cuestiones como los niveles de confianza y de felicidad, y se ciñe a las ideas básicas de su campaña, con ideas sobre transformación y cambio.

En este sentido, la presencia de empresarios como Carlos Slim durante su informe abona a la idea de conciliación con el sector privado.

“(Los empresarios) encontraron un punto de negociación cuando antes solo había incertidumbre”, dice Astudillo, quien también considera que se tienen que empezar a reflejar los avances en sus otras propuestas económicas – como la refinería Dos Bocas – antes de 2021, cuando se celebrarán las elecciones intermedias.