
CFE: contratos mixtos generan optimismo, pero enfrentan riesgos
Las empresas privadas que obtuvieron los primeros contratos mixtos de la CFE reciben el aval de los especialistas del sector energético.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) busca detonar la inversión en el sector eléctrico mediante los contratos mixtos, un esquema que despertó un fuerte interés entre las empresas privadas y que perfila un futuro prometedor para este modelo. Sin embargo, el éxito inicial no está exento de riesgos.
Aunque la fórmula impulsada por la empresa estatal no era la más atractiva para los inversionistas, la respuesta del mercado evidenció un amplio apetito por asociarse con la eléctrica. A diferencia de Petróleos Mexicanos (Pemex), la otra gran empresa del Estado, la CFE no enfrenta problemas estructurales de liquidez ni adeudos extraordinarios con proveedores, más allá de los propios de una compañía de su tamaño.
Pese al optimismo que prevalece en el sector, los proyectos aún no entran en fase de ejecución y existen diversos retos que podrían surgir en el camino.
Los riesgos detrás de los contratos mixtos
Aunque las compañías participantes conocen las condiciones de los contratos, Paul Sánchez, especialista del sector energético, no descarta que algunas puedan abandonar los proyectos adjudicados.
A su juicio, esto podría ocurrir por errores en la planeación financiera o por expectativas demasiado optimistas respecto a los tiempos de desarrollo, las garantías exigidas o la capacidad para cumplir con los compromisos asumidos.
Puede ser que algunos de los que entraron no encuentren el fondeo que les permita hacer el proyecto, que no encuentren los equipos o los servicios de desarrollo, o que no estén de acuerdo con el mecanismo de garantías o con su ejecución”, señaló.
Por separado, el socio y director de Perceptia21 Energía, Víctor Ramírez, coincidió en que los plazos previstos parecen ajustados, por lo que no descartó que puedan ampliarse o modificarse. No obstante, recordó que se trata de proyectos prioritarios para el gobierno, por lo que el objetivo principal será que entren en operación conforme a lo programado.
Impacto a las finanzas de la CFE
Otro de los riesgos potenciales es el impacto financiero para la propia CFE. La empresa deberá asumir diversas obligaciones económicas y enfrentar costos operativos variables, particularmente en insumos como el gas natural.
Al cierre del primer trimestre del año, la deuda de la compañía se ubicó en 489,000 millones de pesos. Aunque el nivel de endeudamiento no compromete sus operaciones ni representa un problema de sostenibilidad, se trató del segundo saldo más alto para un mismo periodo desde 2018.
Los riesgos siempre están presentes, ya sean financieros o derivados de la operación del mercado, aunque no creo que vaya a ser el caso”, dijo Ramírez.
Los especialistas también advierten que concentrar buena parte del desarrollo de infraestructura en un solo mecanismo, que además no tiene antecedentes en México, podría representar un riesgo para la empresa estatal. Por ello, consideran importante complementar este esquema con otros modelos de contratación.
¿Cuál es el mejor modelo para la CFE?
Sánchez consideró que, si los contratos mixtos resultan exitosos para ambas partes, serán el principal vehículo de desarrollo eléctrico durante los próximos años.
Mientras no haya otra reforma, creo que este será el modelo de desarrollo que veremos en los próximos años. No es el favorito de muchas empresas, pero al parecer sí hay mucho interés de otro tipo de compañías”, comentó.
Para Ramírez, el esquema superó las expectativas iniciales. En total, alrededor de 80 empresas registraron 244 proyectos, de los cuales la CFE adjudicó 37 contratos a 31 desarrolladores.
Sin embargo, el especialista mantiene reservas sobre la rentabilidad de largo plazo del modelo, tanto para los privados como para la propia empresa estatal.
Para mí, el mejor modelo son los contratos de largo plazo. Lo más inteligente por parte del Estado sería abrir convocatorias para este tipo de proyectos, porque son los que permiten obtener los precios más bajos de energía”, afirmó.
Los ganadores de los contratos mixtos
A diferencia de algunas adjudicaciones recientes de Pemex, que han sido cuestionadas por la capacidad técnica y financiera de ciertas empresas ganadoras, los primeros contratos mixtos de la CFE quedaron en manos de compañías con trayectoria dentro del sector.
Entre los principales adjudicatarios destaca Thermion Energy, con más de 1,600 megavatios (MW) asignados a través de proyectos como Montecristo, Delaro, Energeo Los Molinos, Santa Gertrudis, El Guajillo y Sol de Sonora 70.
Le siguen Oak Creek, con alrededor de 1,160 MW; Terralia Energía y Campo, con 705 MW; Fisterra Energy, con 659.2 MW; Cubico México, con 500 MW; Sonora y Cimarrón Solar, con 300 MW; Freeman Energy–Quantum Energía, con 270 MW; Atlántica Renewable Power México, con 180 MW en proyectos fotovoltaicos; y Solarig, con 108 MW, entre otras compañías.
Ambos especialistas consultados por EL CEO coincidieron en que las empresas seleccionadas cuentan con experiencia suficiente para desarrollar los proyectos.
La verdad no veo muchos problemas. Son empresas que tienen experiencia y que incluso trabajaron con algunas de las grandes compañías europeas que llegaron a México tras la reforma energética de Enrique Peña Nieto”, señaló Ramírez.
Para el especialista, el dato más relevante es la capacidad total comprometida hasta ahora: 7,411 MW. La cifra es comparable con la alcanzada durante las primeras licitaciones de generación eléctrica realizadas en la administración de Peña Nieto, lo que da una dimensión del alcance que podrían tener los contratos mixtos en el desarrollo del sistema eléctrico nacional.
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