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La otra cara del Mundial: protestas, saqueos y molotovs fuera del Banorte

El bloque irrumpió con consignas anticapitalistas y propalestinas durante el partido inaugural de la Copa del Mundo entre México y Sudáfrica.

Publicado el 12 de junio, 2026
Mientras México disputaba el partido inaugural del Mundial 2026 ante Sudáfrica, una bomba molotov sobrevoló la puerta 8 del Estadio Azteca, hoy denominado Estadio Ciudad de México. Detrás vinieron piedras y flores de cempasúchil. El artefacto cayó a un costado de un policía equipado con escudo y protección antimotines.

Un grupo de encapuchados que se identificaba como estudiantes logró superar el perímetro de seguridad de una milla establecido por el gobierno federal, el Gobierno de la Ciudad de México y la FIFA alrededor del inmueble.

Los gritos de “¡Culeros!” resonaban sobre Circuito Estadio Azteca mientras arribaban refuerzos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). También llegaron elementos de la policía montada para intentar contener a los manifestantes.

 No les peguen a los caballos, ellos no tienen la culpa”, gritaban algunos jóvenes mientras los equinos recibían impactos de piedras y otros objetos.

Los manifestantes ingresaron por avenida del Imán, uno de los puntos más vulnerables del perímetro de seguridad. Portaban consignas antimundialistas y anticapitalistas, además de mensajes en apoyo a Palestina y críticas hacia Estados Unidos.

El despliegue de seguridad se había concentrado principalmente en Calzada de Tlalpan ante la movilización de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), cuyos contingentes marcharon sin incidentes ni confrontaciones.


EL CEO la revista Mayo

La policía montada avanzó y obligó a los jóvenes a retroceder. Antes de replegarse continuaron lanzando piedras, flores y bombas molotov. Una de ellas impactó a un elemento de seguridad.

Sobre el estadio, la Fuerza Aérea Mexicana realizaba sobrevuelos con aviones F-5, aeronaves T-6 Texan II y helicópteros Black Hawk como parte del operativo de vigilancia.

Dentro y alrededor del inmueble, la celebración continuaba. Aficionados sin boleto buscaban alguna forma de acercarse al ambiente mundialista; familias observaban el encuentro desde restaurantes cercanos y grupos de seguidores seguían atentos cada jugada.

Destrozos en el Mundial

La retirada de los grupos de encapuchados ocurrió por la misma ruta por la que llegaron: avenida del Imán.

A su paso quedaron daños en comercios. Un Oxxo fue saqueado, una farmacia resultó vandalizada y hubo confrontaciones con habitantes de la colonia El Caracol, donde horas antes vecinos habían participado en actividades culturales organizadas por el gobierno capitalino.

Durante los enfrentamientos, dos jóvenes resultaron lesionados. A una mujer le abrieron el labio y un menor de 17 años sufrió una herida en la cabeza.

“¡Él tiene mi teléfono, denme mi teléfono!”, gritaba el adolescente mientras la sangre le corría por el rostro.

A pocos metros, varias personas ingresaron a un Oxxo y a una farmacia. Entre los productos sustraídos había refrescos, cervezas, frutas y dulces.

 ¿Alguien tiene hijos? ¿Quién quiere fórmula?”, preguntó una persona mientras mostraba productos tomados de la farmacia.

El olor a cerveza derramada, refresco y fruta descompuesta comenzaba a extenderse desde el interior del Oxxo, cuyos cristales permanecían rotos. La escena generó molestia entre algunos vecinos, que rechazaban tanto los saqueos como las consignas de los manifestantes.

“Vayan a hacer sus desmadres a otro lado”, reclamó un habitante a uno de los jóvenes. La respuesta llegó entre gritos.

El partido siguió

Mientras continuaban los repliegues y los saqueos, los festejos no se detuvieron. Desde casas y restaurantes cercanos se escucharon los primeros gritos de celebración cuando México abrió el marcador frente a Sudáfrica.

Con el segundo gol, la euforia aumentó. Un restaurante de hamburguesas cerró su acceso principal por precaución, aunque permitió que algunas personas observaran el encuentro desde una puerta lateral.

Vecinos y curiosos se congregaron frente a esa abertura metálica cuando Raúl Jiménez marcó de cabeza el segundo tanto del encuentro.

Minutos después, México rompió la racha de derrotas en partidos inaugurales mundialistas. Para entonces, los grupos de manifestantes ya se habían retirado.

Al final del encuentro comenzó a llover. El agua arrastró tierra, polvo de extintor, pintas y fragmentos de vidrio esparcidos por las calles aledañas al estadio.

La victoria mexicana quedará registrada como una noche histórica para el futbol. Afuera del inmueble, en cambio, quedaron las huellas de una jornada marcada por las protestas, los enfrentamientos y los destrozos.

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Gerardo Farell

Reportero especializado en Justicia y Política, con experiencia cubriendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y el extinto Consejo de la Judicatura Federal (CJF). Actualmente cubre el Nuevo Poder Judicial y todo lo político en México.

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