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El paso de Elon Musk en México: Tesla se frena, pero Starlink avanza

El paso de Elon Musk en México deja una Gigafactory detenida, pero también el avance de Tesla y Starlink en el país.

Publicado el 28 de agosto, 2026

México no tiene la Gigafactory prometida por Elon Musk, pero sí una presencia creciente de su imperio empresarial. Mientras el terreno de Tesla en Nuevo León permanece detenido entre la maleza, Starlink gana clientes, contratos públicos y espacio en uno de los mercados más atractivos de Latinoamérica.

Mucho antes de que Musk alcanzara un patrimonio superior a un billón de dólares y se consolidara como el empresario más rico del mundo, México ya formaba parte de la estrategia de expansión de varias de sus compañías.

Durante más de una década, el país ha servido como mercado para Tesla, una plataforma de crecimiento para Starlink y destino de una de las inversiones manufactureras más ambiciosas anunciadas por el empresario.

Tesla construyó mercado en México antes de prometer una Gigafactory

La historia de Tesla en México comenzó en 2015 con la llegada del Model S. En ese momento, los vehículos solo podían adquirirse bajo pedido, pero la operación marcó la entrada de la compañía a uno de los mercados automotrices más importantes de América Latina.

En 2017, Tesla abrió su primera Tesla Store en la Ciudad de México y comenzó formalmente sus operaciones comerciales en el país. La red de tiendas y centros de servicio creció posteriormente.


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Un año después llegó otro paso relevante: Tesla inauguró su primer Supercharger en México. La infraestructura permitió reducir los tiempos de carga y ayudó a enfrentar una de las principales barreras para la adopción de vehículos eléctricos.

Actualmente, la automotriz cuenta con siete tiendas oficiales: tres en la Ciudad de México y una en Jalisco, Nuevo León, Puebla y Yucatán. También dispone de centros de servicio y estaciones de carga.

El crecimiento de las ventas reforzó la apuesta. En 2020, Tesla comercializó más de 1,100 vehículos eléctricos en México, más del doble que un año antes.

Aunque Estados Unidos continúa como su principal mercado y China representa una fuente importante de ingresos internacionales, México adquirió relevancia por su tamaño, cercanía con Norteamérica y creciente adopción de vehículos eléctricos.

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Elon Musk, dueño de Tesla y SpaceX / Fotoarte: Mariana Flores

La Gigafactory, la gran promesa de Musk que no se concretó

El momento de mayor expectativa llegó en marzo de 2023, cuando Musk anunció la construcción de la Gigafactory México en Santa Catarina, Nuevo León.

El proyecto contemplaba una inversión inicial cercana a 5,000 millones de dólares y podía superar los 10,000 millones en etapas posteriores. Si se incluían los proveedores que se instalarían alrededor de la planta, la inversión proyectada llegaba hasta 15,000 millones de dólares.

La planta también representaba una apuesta por México como plataforma manufacturera para abastecer a Norteamérica bajo las ventajas del T-MEC. Se estimaba la creación de alrededor de 35,000 empleos directos e indirectos.

Tesla incluso adquirió los terrenos en Santa Catarina mediante una operación que, según reportes periodísticos, se realizó bajo el nombre en clave “Ecological Project Mario”, por una cifra cercana a 100 millones de dólares.

Sin embargo, la promesa comenzó a perder fuerza pocos meses después. En octubre de 2023, Musk puso en suspenso los planes de construcción y citó el contexto económico global. Las altas tasas de interés, la desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos y ajustes internos de Tesla retrasaron el calendario original.

En julio de 2024, Musk vinculó la pausa con la incertidumbre arancelaria en Estados Unidos y advirtió que no tendría sentido invertir fuertemente en México si Donald Trump imponía aranceles severos a los vehículos fabricados en el país.

Para 2026, la planta continúa sin iniciar obras. El predio de más de 1,194 hectáreas conocido como rancho El Carvajal luce alejado de la imagen que acompañó el anuncio de 2023: donde se proyectaba una de las mayores plantas de autos eléctricos del mundo, ahora hay matorrales, maleza y construcciones en ruinas.

Los anuncios que daban la bienvenida a Tesla fueron retirados y parte de la obra pública proyectada alrededor del terreno quedó abandonada.

Mientras Tesla se detiene, Starlink gana terreno

La historia de Musk en México no se limita a Tesla. Starlink, el servicio de internet satelital desarrollado por SpaceX, comenzó operaciones en México en 2021, después de obtener autorización del Instituto Federal de Telecomunicaciones para ofrecer sus servicios durante diez años.

La compañía encontró un mercado atractivo por la extensa geografía del país y la existencia de miles de comunidades con acceso limitado a servicios tradicionales de internet.

De acuerdo con los últimos datos reportados por la propia empresa ante el regulador, Starlink supera los 150,000 clientes en México. Esto convierte al país en su segundo mercado más grande de América Latina, solo detrás de Brasil.

El crecimiento también llegó al sector público. En 2023, la filial mexicana de Starlink obtuvo un contrato con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para suministrar infraestructura de internet satelital destinada a ampliar la conectividad en comunidades rurales. El acuerdo contempla un monto mínimo de 902.5 millones de pesos y un máximo de 1,805 millones.

El programa, sin embargo, también ha enfrentado observaciones. Una auditoría de la Auditoría Superior de la Federación reveló que durante el último cuatrimestre de 2024 casi cuatro de cada diez equipos instalados permanecían fuera de operación o pendientes de activación.

Aun con ello, Starlink continúa ampliando su presencia y ofrece servicio en las 32 entidades del país.

SpaceX, Starlink, Elon Musk
Starlink es el servicio de internet de Elon Musk / Fotoarte: Natalia Montiel

El siguiente paso: conectar celulares directamente con satélites

El crecimiento de Starlink abre nuevas posibilidades para Musk en México. A nivel global, la empresa supera los 12 millones de clientes activos en más de 160 países y territorios. Parte de su expansión apunta ahora a la conectividad directa a dispositivos, conocida como D2D.

Esta tecnología permitiría que los teléfonos celulares se conecten directamente con los satélites de Starlink sin necesidad de una antena.

América Móvil ha sostenido conversaciones exploratorias con Starlink para incorporar esta tecnología como complemento a la red Telcel en zonas sin cobertura terrestre.

Otros operadores, como Global Solutions de Telefónica y Bestel, filial de Televisa, ya mantienen acuerdos similares con la compañía.

El mercado global de conectividad directa a dispositivos, valuado en 570 millones de dólares al cierre de 2025, podría alcanzar los 2,640 millones de dólares hacia 2030.

Así, mientras la Gigafactory permanece congelada, Musk mantiene abierta otra vía para ampliar su presencia en México: las telecomunicaciones.

México, una pieza del imperio de Elon Musk

El paso de Musk por México muestra una trayectoria marcada por una promesa industrial que no se concretó y por un negocio de conectividad que sí logró avanzar.

Tesla mantiene una red comercial consolidada, centros de servicio y estaciones de carga, mientras Starlink continúa sumando clientes y contratos tanto en el sector privado como en el público.

El crecimiento de las compañías de Musk también ha impulsado su fortuna. SpaceX se convirtió en una de las principales fuentes de ese patrimonio y su expansión ha contribuido a elevar la valoración del conjunto de su imperio.

Actualmente, Musk también controla compañías como X, Neuralink, xAI y The Boring Company, con presencia en sectores como tecnología, inteligencia artificial, infraestructura y comunicaciones.

En México, sin embargo, su huella más visible sigue dividida entre dos historias. Por un lado está Santa Catarina, donde una inversión que prometía transformar el panorama industrial permanece detenida. Por otro, está Starlink, que encontró en México un mercado de consumidores, comunidades y gobiernos interesados en ampliar la conectividad.

La combinación de infraestructura, consumidores, telecomunicaciones y cercanía con Estados Unidos mantiene a México como una pieza relevante dentro del mapa de negocios de Musk en América Latina.

La Gigafactory puede seguir congelada entre la maleza de Nuevo León, pero el paso de Elon Musk por México está lejos de haber terminado.

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Alejandro Castro

Alejandro Castro escribe sobre negocios, cubre temas de economía y finanzas. Apasionado por escribir sobre las historias que mueven al dinero, busca dar ritmo y sentido a como cada decisión transforma vidas y mercados.

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