
Casio: cómo una caída y 200 relojes destruidos dieron origen al G-Shock
Casio es uno de los relojes que a pesar de los relojes inteligentes ha logrado permanecer en las muñecas de diferentes generaciones.
Casio es una de las empresas relojeras que han permanecido durante décadas en México, destacando por su durabilidad y precio. Tanto así que sus relojes han acompañado a trabajadores de la construcción durante sus arduas jornadas, hasta ex presidentes, como Carlos Salinas de Gortari, quien durante todo su sexenio utilizó el icónico Casio F-91W.
En entrevista con la Revista EL CEO, el ingeniero Kikuo Ibe —creador de uno de los relojes más icónicos de la marca, el G-Shock— señala que la adopción y alta presencia de Casio en territorio nacional “significa que, entre todos, hemos creado grandes productos”.
La alta penetración de la compañía en el mercado mexicano responde a que la firma japonesa construyó durante años una reputación basada en un principio sencillo: fabricar relojes capaces de resistir agua, polvo, caídas, golpes y el paso del tiempo.
México y la estrategia a replicar en Latam
Para la compañía asiática, el mercado mexicano dejó de ser únicamente un destino comercial y se convirtió en la puerta de entrada a Latinoamérica, donde ha buscado replicar su exitosa estrategia.
“La zona más crítica estratégicamente para Casio es Latinoamérica. Y situamos a México como la puerta que nos dio acceso al resto del mercado. Se puede decir que México es el país más importante para nosotros”, afirma el ingeniero.
La aceptación de la empresa entre los usuarios mexicanos está sustentada en una estrategia sólida de diseño. Cuando se desarrolló el primer G-Shock, la idea estuvo enfocada en el funcionamiento antes que en los márgenes de utilidad.
En ese sentido, la durabilidad permanece como uno de los principales atributos de la marca y, según Ibe, los estándares de calidad prácticamente no han cambiado desde los primeros modelos.
El accidente que cambió la relojería
La historia del icónico G-Shock, uno de sus modelos más vendidos, nació lejos de un estudio de mercadotecnia. Surgió de algo más profundo: de una pérdida personal.
Cuando Kikuo Ibe era joven, se le cayó accidentalmente un reloj que había recibido como regalo de su padre. Tras el impacto contra el suelo, se dividió en pedazos y quedó inservible.
La pérdida fue el precedente que se convirtió en la inspiración principal para desarrollar el modelo más resistente de Casio, un reloj que el propio creador define como “sólido, robusto y resistente”.
A partir de ese momento comenzó un proceso enfocado en fabricar un reloj capaz de sobrevivir a caídas, impactos y condiciones extremas. El proyecto derivó en 200 prototipos que terminaron destruidos durante aproximadamente dos años de pruebas.

Sin embargo, aún no se lograba concretar el objetivo. En alguna ocasión, Ibe descubrió en una escena cotidiana la solución: una pelota de goma, la cual dio origen al concepto del “módulo flotante”, una estructura que permite que los componentes internos del reloj permanezcan suspendidos y absorban el impacto sin romperse.
Así nació el primer G-Shock en abril de 1983, un reloj que fue construido bajo el concepto “triple diez”: resistir caídas desde 10 metros de altura, soportar una presión equivalente a 10 atmósferas (100 metros bajo el agua) y ofrecer una batería con una duración de 10 años.
Con el tiempo, el modelo evolucionó hacia la familia G-Shock, que ha tenido colaboraciones con empresas y artistas como Coca-Cola y J Balvin sin abandonar su esencia, incorporando diseños y colores que buscan conectar con nuevas generaciones.
Smartwatch: la competencia y la apuesta
El reloj de pulso enfrenta hoy uno de los capítulos más desafiantes de su historia, con la expansión de los smartphones y los relojes inteligentes, los cuales han modificado la relación de los consumidores con estos dispositivos.
Kikuo Ibe reconoce esa transformación sin titubeos. “Muchas personas, sobre todo jóvenes, ya no necesitan un reloj para saber la hora porque tienen un smartphone”. Sin embargo, también considera que el reloj mantiene un valor que ningún teléfono podría sustituir: la moda.
Y es que el reloj ha dejado de ser solo una pieza para mostrar la hora y pasó a ser un elemento ‘fashion’, que a día de hoy se elige para salir a una cena o de fiesta y se utiliza para combinar con la ropa.
Por ello, hasta ahora la estrategia de Casio no consiste en competir directamente contra los fabricantes de relojes inteligentes como Apple, Samsung o Huawei, sino que la compañía asiática busca acelerar la adopción de funciones inteligentes.
Este proceso ya se ha materializado en algunos relojes con algoritmos de inteligencia artificial como el Casio G-SQUAD DWH5600 o para el diseño del G-Shock MTG-B4000.
México y un mercado relojero que cambia
El interés por la relojería también evoluciona en México. De acuerdo con datos de una encuesta de la consultora Deloitte, el gusto por los relojes tradicionales permanece sólido: 62% de los participantes afirma que planea comprar uno durante los próximos años, una proporción superior al promedio global. Sin embargo, el 38% de los consumidores mexicanos utiliza un reloj inteligente, por encima del 30% promedio mundial.
La convivencia entre ambos segmentos confirma una tendencia que Casio observa desde hace tiempo: los relojes inteligentes no sustituyen necesariamente a los tradicionales, sino que “funcionan como complementos”, asegura Deloitte.
En ese espacio aparece el segmento de lujo, donde México presenta características particulares, como precios aproximados de 25,500 dólares en 2024. Además, los modelos relacionados con el nacionalismo tienen mayor demanda en el país, como el Royal Oak Offshore ‘Orgullo de México’ de Audemars Piguet en 2010, así como marcas reconocidas como Hublot, Jacob & Co., Louis Moinet y Maurice Lacroix.
Casio continúa ‘marcando’ el tiempo
A pesar de los retos y los cambios tecnológicos, después de casi 70 años de su fundación, Casio continúa apoyándose en la misma filosofía que impulsó la creación del primer G-Shock: combinar ingeniería, resistencia y accesibilidad económica.
Por esa misma razón, los integrantes de la compañía, como Kikuo Ibe, tienen en claro que la diferenciación es la “alta calidad con un precio accesible para el cliente”.
Quizá ahí radica la permanencia de la marca. Mientras otras firmas compiten únicamente por innovación o exclusividad, Casio logró algo más complejo: convertirse en un objeto cotidiano capaz de acompañar a distintas generaciones.
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