3 de abril 2019 | 4:49 pm

Tiendas medio vacías, escasez de personal y tráfico en la frontera era el panorama que se vivía la tarde de este miércoles en el cruce de México con Estados Unidos, tras la reiterada amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de cerrar la frontera o partes de ella.

Trump aseguró que el Congreso podría evitar el cierre si cambiaba las leyes para corregir lo que el llama “lagunas de inmigración”.

La medida fue criticada por líderes empresariales de ambos países que aseguran que un cierre perjudicaría a las cadenas de suministro y comercio diario que ascienden a 1,700 millones de dólares.

Petra Gómez, de 63 años, dueña de la tienda de descuento Buy 4 Less cerca del cruce de Otay Mesa, en California, dijo que las amenazas de Trump también estaban afectando a los comerciantes.

“Muchas personas no cruzan por temor a que si cierran la frontera quedarán atrapadas”, dijo, refiriéndose a las decenas de miles de personas que cruzan todos los días desde Tijuana a California. “Si cierran la frontera, tendré que cerrar porque no tendré clientes”.

Cruces fronterizos lentos

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) estimó que alrededor de 100,000 migrantes fueron detenidos o encontrados en la frontera en marzo, el nivel más alto en una década. La mayoría son familias centroamericanas que solicitan asilo.

La CBP dijo que suspendería las operaciones de carga todos los sábados en uno de sus puntos de cruce de El Paso hasta que tuviera suficiente personal para operar completamente.

El miércoles, algunos, pero no todos, los carriles estaban abiertos al tráfico comercial en El Paso, Laredo y Otay Mesa. La espera más larga se extendió hasta cinco horas en una sección del cruce de El Paso donde solo uno de los seis carriles estaba abierto en un puente importante, según el CBP.

Según un testigo, en Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera con El Paso, las líneas de camiones eran más largas de lo habitual.

Sin embargo, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, descartó pérdidas graves debido a la lentitud registrada en algunos puntos fronterizos y aseguró que su Gobierno está en constante comunicación con autoridades estadounidenses para mantener la frontera abierta.

“No es significativa (…) no hay”, dijo López Obrador consultado por las pérdidas durante su habitual rueda de prensa. “No nos conviene a nadie el cierre de la frontera, no es lo más recomendable”.

Pánico aguacatero

México es el tercer socio comercial más grande de Estados Unidos y es su mayor proveedor de productos agrícolas, incluyendo hortalizas y aguacates.

“Los aguacates, en particular, tienen el potencial de convertirse en el nuevo oro verde en términos de precios (si un cierre causara una escasez)”, dijo Moody’s en un informe.

Los estadounidenses se quedarían sin aguacates en tres semanas si se detuvieran las importaciones de México, dijo Steve Barnard, presidente y director ejecutivo de Mission Produce, el mayor distribuidor y productor de aguacates del mundo.

La Mesa Redonda Empresarial, un poderoso grupo privado de presión, envió el miércoles una carta a los funcionarios de la Casa Blanca asegurando que cerrar la frontera dañaría gravemente a las empresas estadounidenses, en particular a las que dependen de los empleados que viajan diariamente para trabajar desde México.

Con información de Reuters

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