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10 de octubre 2019 | 5:00 am

Los bancos centrales más poderosos del mundo se han comenzado a quedar sin herramientas para seguir con el apuntalamiento de la economía, en momentos en los que las amenazas de una nueva recesión aumentan, por lo que opciones heterodoxas comienzan a verse en el horizonte.

Una de estas opciones, incluso menos ortodoxa que las tasas de interés negativas o la inyección de liquidez, es el llamado helicóptero del dinero.

Esta medida implica que los bancos centrales pongan directamente el dinero en manos de los gobiernos y consumidores privados, para acelerar el gasto, y la idea fue puesta en la mesa en días recientes por Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE).

Estas son ideas objetivamente bastante nuevas (…) No han sido discutidos por el Consejo de Gobierno (del BCE). Deberíamos mirarlas, pero no han sido probadas

dijo Mario Draghi a finales de septiembre.

Luego del estallido de la crisis financiera de 2008, con la quiebra del banco Lehman Brothers, los principales bancos centrales del mundo como la Reserva Federal (Fed) y el BCE no solo recortaron prácticamente a cero sus tasas de interés, además, inyectaron liquidez a sus economías mediante la compra de activos financieros.

No obstante, la recuperación económica ha sido lenta. Los efectos de los estímulos surtieron efecto años después. En 2017, el PIB mundial avanzó 3.1% y el panorama para el corto plazo luce complicado.

La guerra comercial y las políticas proteccionistas del presidente estadounidense, Donald Trump, amenazan a la ya de por sí, alicaída economía mundial.

Kristalina Georgieva, la nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo que los conflictos comerciales han provocado una “desaceleración económica sincronizada”.

Por lo que el FMI estima que 90% del mundo crecerá más lento a lo estimado este año y para 2020 calcula que los conflictos comerciales podrían costar 700,000 millones de dólares del PIB mundial.

En medio de esto, queda de manifiesto las limitaciones de la política monetaria para impulsar la economía por sí sola y la necesidad de implementar políticas fiscales que reactiven la actividad económica.

Mario Draghi, también ha recalcado la necesidad del uso de la política fiscal para acompañar a la monetaria y hacer más efectiva la repercusión benéfica sobre la economía real.

“Esto embona con la tesis que hoy ha ganado protagonismo, sobre que la política monetaria está agotada y puede haber medidas fiscales”, escribieron economistas de SIF ICAP.

En un reporte el banco suizo UBS dijo que en el contexto de elevada dedua en países como Italia y la reticencia de Alemania para hacer estímulos fiscales a gran escala, creen que es probable que el BCE tenga que actuar como el proveedor clave de estímulos en caso de una recesión.

Esto plantea la pregunta de cómo el futuro Los líderes del BCE podrían responder (…) Entonces la próxima generación de política monetaria probablemente tiene que incluir nuevas palancas, como compras de acciones. En una recesión severa, aún medidas más drásticas, como el helicóptero del dinero y tasas de interés profundamente negativas

publicó UBS.