
Se endurecen los controles para la compra de tramadol: farmacias retendrán la receta médica
La nueva regulación anunciada por Cofepris obliga a que las farmacias retengan la receta médica y elimina la posibilidad de surtir el tramadol en varias ocasiones.
A partir de este martes entró en vigor la nueva regulación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) que endurece la venta del tramadol, un analgésico opioide utilizado para tratar dolores de moderados a severos.
Con la actualización, el medicamento fue reclasificado a la fracción III del artículo 226 de la Ley General de Salud, por lo que la receta médica deberá quedarse en la farmacia una vez surtida y ya no podrá utilizarse para adquirir el fármaco durante varios meses.
Hasta antes de la modificación, una sola receta podía utilizarse durante varios meses por el mismo paciente para adquirir nuevas dosis de tramadol sin que el documento fuera retenido por la farmacia.
Esta medida se implementó con un enfoque preventivo ante el consumo inadecuado de este medicamento opioide, debido a su potencial de dependencia”, aseguró la Cofepris en su momento.
Cofepris busca prevenir el consumo inadecuado
La Cofepris explicó que la reclasificación responde a un enfoque preventivo debido al potencial de dependencia del tramadol. Sin embargo, aseguró que los pacientes que realmente lo necesiten para el manejo del dolor continuarán teniendo acceso al tratamiento.

El organismo señaló que cualquier receta médica ordinaria que incluya la cédula profesional del médico tratante será válida para adquirir el fármaco en los establecimientos autorizados.
En ese sentido, cuando los clientes adquieran el medicamento, el personal de las farmacias deberá sellar las recetas e indicar la fecha y la cantidad surtida. De igual forma, deberá registrar de manera inmediata cada operación en los libros de control correspondientes.
¿Qué es el tramadol y por qué preocupa su consumo?
El tramadol es un analgésico opioide indicado para aliviar un dolor moderado a intenso, como el provocado por cirugías, fracturas, traumatismos o lesiones importantes en cualquiera de las zonas del cuerpo.
A diferencia de medicamentos como el ibuprofeno o el diclofenaco, no pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), sino que actúa sobre los receptores opioides del organismo y modifica la actividad de neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina.
Aunque es considerado un opioide de baja potencia, especialistas advierten que su uso prolongado puede generar tolerancia, lo que lleva a algunos pacientes a requerir dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto analgésico que al principio y, eventualmente desarrollar dependencia.
Existen alternativas para el tratamiento del dolor
De acuerdo con la Cofepris, existen otras opciones terapéuticas para distintos tipos de dolor, por lo que los usuarios podrían hacer uso de ellos.
Para el dolor leve o moderado pueden emplearse antiinflamatorios no esteroideos como: Ibuprofeno, Naproxeno, Diclofenaco, Paracetamol, medicamentos que en algunas de sus presentaciones son de venta libre en las farmacias.
En casos de dolor neuropático también existen opciones de antidepresivos como la duloxetina, la amitriptilina, la gabapentina o la pregabalina.
Los AINE y la duloxetina, en combinación con terapias no farmacológicas como la fisioterapia, el ejercicio y la terapia cognitivo-conductual, constituyen alternativas eficaces para el tratamiento del dolor crónico musculoesquelético”, afirmó la Cofepris.
El difícil acceso para los usuarios
Aunque la regulación entró en vigor este martes, varias farmacias comenzaron a limitar la venta semanas atrás, sobre todo a personas identificadas como usuarias frecuentes fuera de prescripción.
En algunos casos ya no se están vendiendo el tramadol, lo que aumentó la preocupación entre quienes lo consumían de manera habitual. El miedo no es menor porque la abstinencia puede ser severa.
Esta condición podría generar síntomas físicos y psíquicos, entre ellos agitación, temblores, dolor, insomnio, incapacidad para relajarse y taquicardia. Especialistas señalan, que en algunos pacientes puede valorarse una terapia de sustitución con otro opioide.
Es así que con la reclasificación del fármaco y las nuevas medidas para la venta o consumo se busca prevenir el uso inadecuado, al tiempo en que algunos pacientes se ven presionados por la nueva regulación.
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