
Así recauda dinero la FIFA: desde derechos de transmisión hasta la venta de boletos
El modelo de negocio de la FIFA se sostiene en cuatro grandes fuentes de ingresos, y el Mundial es el torneo que más ganancias aporta a la organización.
La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), máximo organismo rector de este deporte, es una de las organizaciones deportivas con mayores ingresos a nivel mundial y cuenta con una estructura financiera que le ha permitido consolidarse entre las más poderosas del sector.
Fundada en 1904 y actualmente presidida por Gianni Infantino, la FIFA administra el futbol internacional y organiza la Copa Mundial, considerada la competición deportiva más vista del planeta.
El Mundial, la principal fuente de ingresos
La FIFA organiza sus finanzas en ciclos de cuatro años, teniendo al Mundial masculino como el eje central de su modelo económico. De acuerdo con sus proyecciones, para la Copa del Mundo de 2026 espera generar entre 10,000 y 13,000 millones de dólares.
Del monto estimado, 727 millones de dólares serán destinados a premios para las 48 selecciones participantes. El resto de los recursos se distribuirá entre gastos operativos, programas de desarrollo y reservas financieras.

Los ingresos de la organización provienen de diversas fuentes que han ganado relevancia conforme el futbol ha incrementado su audiencia y alcance comercial en todo el mundo.
Las fuentes de ingresos de la FIFA
Los derechos de transmisión representan la principal fuente de recursos al aportar 56% de los ingresos totales. Las cadenas de televisión y plataformas de streaming pagan sumas multimillonarias para obtener la exclusividad de los partidos y contenidos relacionados con los torneos organizados por la FIFA.
La segunda línea de negocio más importante corresponde a los patrocinios y derechos de mercadotecnia, que generan 29% de los ingresos. En este segmento, empresas multinacionales pagan por asociar sus marcas con la Copa del Mundo y otras competencias organizadas por la federación.
Por su parte, la venta de boletos y paquetes de hospitalidad aporta 11% de los ingresos. Este negocio incluye entradas premium, palcos exclusivos y experiencias corporativas dentro de los estadios.
Las licencias y regalías representan el 4% restante y corresponden a recursos obtenidos por el uso de la marca FIFA en mercancía oficial, videojuegos y otros productos comerciales distribuidos a nivel global.
Como organización sin fines de lucro, la FIFA también está obligada a reinvertir parte de sus recursos en el desarrollo del futbol. Para ello creó en 2018 la Fundación FIFA, encargada de impulsar programas sociales y deportivos en distintos países.
Baja carga operativa y fiscal, una ventaja para la FIFA
La capacidad de la FIFA para acumular recursos también está relacionada con las condiciones que suele negociar con los países anfitriones de la Copa del Mundo. Uno de los aspectos más cuestionados es que la organización no financia directamente gran parte de la infraestructura necesaria para albergar el torneo.
En consecuencia, los gobiernos sede asumen inversiones en estadios, carreteras, aeropuertos y otras obras complementarias mediante recursos públicos.
Además, la FIFA suele negociar exenciones fiscales para diversas actividades vinculadas con la organización del Mundial, lo que reduce significativamente su carga tributaria durante el evento.
A ello se suma que la organización tiene su sede en Suiza, donde opera bajo la figura jurídica de asociación civil sin fines de lucro, una condición que históricamente le ha permitido acceder a un régimen fiscal más favorable que el de una corporación tradicional.
Los escándalos que han marcado su historia
Pese a su fortaleza financiera, la FIFA ha enfrentado diversos escándalos de corrupción a lo largo de su historia. Uno de los periodos más controvertidos fue el de la administración de João Havelange, marcada por acusaciones relacionadas con sobornos y la adjudicación irregular de contratos.
El caso más emblemático fue el denominado FIFA Gate, revelado en 2015 tras investigaciones realizadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Oficina Federal de Investigación (FBI).
Las autoridades estadounidenses denunciaron entonces la existencia de una presunta red de corrupción, lavado de dinero y sobornos que involucró a altos dirigentes del futbol internacional, entre ellos el entonces presidente de la FIFA, Sepp Blatter, así como el exdirigente de la UEFA, Michel Platini.
A pesar de estos episodios y de las críticas recurrentes por el costo de los boletos y la organización de los torneos, la FIFA continúa siendo una de las organizaciones deportivas más influyentes y rentables del mundo, respaldada por un modelo de negocio que combina derechos comerciales, patrocinios y el deporte con mayor audiencia global: el futbol.
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