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11 de agosto 2019 | 7:15 pm

Alejandro Moreno Cárdenas fue ratificado este miércoles como ganador de la elección por la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) 2019-2023 realizada este domingo.

La fórmula de Moreno con Carolina Viggiano consiguió 603,725 votos Comisión Nacional de Procesos Internos (CNPI) del tricolor, mientras que su rival más cercana, Ivonne Ortega, se quedó con 177,298 sufragios. En tercer lugar, Lorena Piñón fue avalada por 49,251 boletas.

“La fórmula que obtuvo la mayoría de los votos de la jornada electiva de la presente anualidad es la integridad por los militantes Alejandro Moreno y Carolina Viggiano dando fe de este acto notario público 241, Sergio Rea”, anunció Escajeda Jiménez, presidente de la CNPI.

El domingo, horas después del cierre de urnas, Moreno dijo haber obtenido un “triunfo contundente”, reflejado en la encuesta de salida publicada entonces por Consulta Mitofsky.

Alejandro Moreno Cárdenas es gobernador con licencia de Campeche y tomará las riendas del otrora partido hegemónico, en sucesión de Claudia Ruiz Massieu Salinas, quien asumió el cargo el 16 de junio de 2018, tras la salida de René Juárez Cisneros.

El PRI prevé entregar constancia de mayoría de ganador de la elección el miércoles 14 de agosto, mientras que el domingo 18 será la toma de protesta del nuevo dirigente nacional del partido.

28 años priista

Alito, como también se le conoce a Alejandro Moreno Cárdenas, nació en la capital de Campeche en 1975 y es miembro activo del PRI desde 1991. Está casado con Christelle Castañón Sandoval, desde el 26 de enero de 2012, con quien tiene dos hijos hasta la fecha.

Egresó del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores René Descartes como licenciado en Derecho, y durante su trayectoria política fungió como presidente del Comité Directivo Nacional de la Juventud Popular Revolucionaria por México y como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Campeche, según un perfil publicado por el partido tricolor.

En 2012 fue electo síndico de asuntos jurídicos del ayuntamiento de Campeche, en 2003 diputado federal por la vía plurinominal a la LIX Legislatura, y en 2006 representó a Campeche en la Cámara de Senadores, donde fue presidente de la Comisión de Juventud y Deporte e integrante de las comisiones de Derechos Humanos, Salud y Reforma del Estado.

Entre 2007 y 2009 fue secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y a partir del 2012 secretario de operación política del mismo.

En 2012 de nuevo resultó electo como diputado federal a la LXII Legislatura por la vía de representación proporcional, y entonce presidió la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados.

En 2015 ganó las elecciones para gobernador de Campeche, cargo que asumió el 16 de septiembre de ese año, en relevo del también priista Fernando Ortega Bernés.

Dar oxígeno al PRI

Alejandro Moreno Cárdenas arrancó su campaña rumbo a la dirigencia nacional del PRI el 26 de junio en Querétaro. Entre sus promesas, está la de convertir a la fuerza política en un “partido competitivo, que sea línea de oposición firme y clara, pero que, también, retorne a sus orígenes y a encabezar las demandas de sus ciudadanos”.

Moreno Cárdenas señaló durante su campaña que estará cercano a los militantes del tricolor y defenderá las causas de sus ciudadanos.

Aquí, no hay priistas de primera o de segunda; aquí, todos somos iguales, valemos lo mismo

, dijo en Querétaro.

El mayor reto para la nueva dirigencia priista es mantener el mayor número de gubernaturas y mejorar su representación en Cámara de Diputados en las elecciones de 2021, dice César Astudillo, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y experto en política.

En los comicios se votarán las gubernaturas de Colima, Guerrero, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Chihuahua y Tlaxcala,

También se renovarán las 500 curúles de la Cámara de Diputados, donde Morena cuenta con 256 diputados, el PAN con 78, 47 son del PRI, 29 del Partido Encuentro Social (PES), 28 del Partido del Trabajo, 28 de Movimiento Ciudadano (MC), 11 del PRD, 11 del Partido Verde Ecologista de México y nueve están registrados sin partido.

“Moreno Cárdenas llega a dirigir al PRI en uno de los momentos más complicados en la historia del partido. Es la primera vez que se trata de una fuerza política completamente de oposición y minoritaria. El reto para esta dirigencia es mantener con vida a la organización”, dice el experto.

Los escándalos

La vida de Alejandro Moreno Cárdenas no está alejada de los escándalos políticos y de corrupción.

En su campaña electoral para la presidencia del PRI, prometió limpiar de corrupción a las estructuras del partido, sin embargo, un mes antes de la votación, el periódico Reforma reveló una propiedad subvaluada que no declaró el político campechano.

Alito es propietario de una residencia con un valor de 46 millones de pesos (mdp), construida en los primeros años de su gubernatura, pese a que declaró haber ingresado en los dos años que duró la construcción, 5 mdp anuales, publicó el diario el 10 de julio.

La casa tiene 1,900 metros cuadrados de construcción ubicado en la zona escénica de las playas de Campeche, sobre la Carretera Costera del Golfo. Los terrenos fueron adquiridos por Moreno cuando aún era diputado federal, entre 2012 y 2015.

El terreno está conformado por 13 predios distintos que en total suman 7,000 metros cuadrados en Lomas del Castillo, un fraccionamiento de alta plusvalía de Campeche. Actualmente el metro cuadrado de un terreno en dicho lugar se eleva a 3,500 pesos por lo que el terreno de Moreno Cárdenas ascendería a un valor de 22.8 mdp.

En su declaración 3de3, Moreno Cárdenas dijo haber adquirido el terreno a un precio de entre 595 y 1,645 pesos por metro cuadrado, lo que daría un valor máximo de 6 mdp por toda la extensión.

Los ingresos anuales reportados por el político ascienden a 1.1 mdp solo por su salario como gobernador, adicionalmente, “por otras actividades”, obtuvo una ganancia de 4.1 mdp. Aún si destinara el 100% de sus ingresos a la construcción, el dinero no sería suficiente, asegura Reforma.