El Banco de México “debe enviar una señal inequívoca, oportuna y suficiente para dar cabal cumplimiento a su mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda”, dijo la subgobernadora Irene Espinosa, durante la última reunión de la Junta de Gobierno del instituto.

En dicha ocasión, Espinosa fue uno de los votos disidentes, al pugnar por subir 50 puntos base la tasa de referencia, a 8.25%, mientras la mayoría votó por un alza de 25 puntos, a 8%.

“De no hacerlo, y ocurrir un deterioro del marco macroeconómico, la efectividad de la política monetaria podría verse disminuida y requeriría mayores ajustes en el futuro”, advirtió la subgobernadora, según las minutas publicadas este jueves.

Los integrantes de la junta de gobierno del banco central coincidieron en que el entorno actual de incertidumbre presenta riesgos para el funcionamiento de la economía y el crecimiento.

Entre los factores internos que afectaron a los mercados listaron la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, las iniciativas legislativas como la regulación de las comisiones bancarias y las posibles reformas a la ley minera, y la revisión de las perspectivas de las calificaciones de deuda soberana de México y Pemex.

“El marcado incremento en la incertidumbre asociado a la conducción en general de la política económica en los próximos años (…) puede poner en riesgo el buen funcionamiento del sistema nominal de la economía (precios, salarios, tipo de cambio y agregados monetarios). Ello podría resultar en que se desanclaran las expectativas de inflación, así como en un menor crecimiento potencial”, advirtió el subgobernador de Banxico, Manuel Ramos Francia.

Futuros ajustes

La junta de gobierno de Banxico dijo que tomará las acciones que considere necesarias -como mantenimiento o posible reforzamiento de postura monetaria- a fin de que la inflación converja a la meta.

“Es posible que sea necesario mantener por un periodo prolongado el objetivo para la tasa de referencia en niveles más elevados que los previstos recientemente”, dijo Ramos Francia.

La mayoría de la junta concordó en que el balance de riesgos para la inflación se ha deteriorado y muestra un importante sesgo al alza.

Entre los riesgos mencionados por un miembro están relacionados con la posible adopción de políticas que afecten el proceso de formación de precios, la incertidumbre sobre las acciones que se aplicarán en los próximos años para elevar la productividad y la situación de inseguridad y falta de Estado de Derecho en el país.

Peso

El peso podría verse presionado por el posible escalamiento en las medidas proteccionistas, los precios energéticos y agropecuarios, así como el deterioro de las finanzas públicas, coincidió la mayoría de la junta.

Después de la decisión del Banco de México de aumentar a 8% la tasa de interés, un máximo desde inicios de 2009, el peso registró una depreciación de 8.5% por “un entorno de elevada volatilidad, depreciaciones de divisas emergentes frente al dólar”, subrayan las minutas.

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