8 de febrero 2022 | 5:00 am

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Mario Alberto Gámez y Jessika Becerra

Si México deja de exportar petróleo como planea el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el verdadero impacto no será sobre las finanzas públicas del país, sino sobre la rentabilidad de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Actualmente, por cada barril que produce Pemex se paga el Derecho de Utilidad Compartida (DUC); dichos recursos se administran en el Fondo Mexicano del Petróleo, el cual realiza transferencias a la Tesorería de la Federación de Hacienda. 

Entonces, independientemente de si se deja o no de exportar, Pemex debe pagar ese DUC, con lo que Hacienda seguirá recibiendo este recurso que clasifica como ingresos petroleros.

Y si bien, no hay una afectación directa al erario, para Pemex sí representaría un problema, especialmente porque podría desaprovechar una oportunidad de mejorar sus ingresos ante el aumento del precio del petróleo a nivel mundial, explicó Tonatiuh Vázquez, investigador de energía y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y presupuestaria (CIEP).

​​Donde podríamos ver una afectación es en la rentabilidad de Pemex porque el área de negocio que pierde dinero es la de transformación industrial, es decir, donde está la refinación

comentó en entrevista.

El gobierno mexicano está apostando por la refinación, una actividad que le representa altos costos y que presiona su sistema operativo. Lo que debería aprovechar es vender y exportar lo más que pueda para aprovechar el aumento de los precios, dijo. 

“Al menos para este mes sí podría verse una oportunidad perdida en la rentabilidad para Pemex. El precio del barril podría seguir aumentando hasta el tercer trimestre y es probable que llegue a 100 dólares por barril este año”, estimó.

Mezcla mexicana toca el nivel más alto desde octubre del 2014

La Mezcla Mexicana de Exportación (MME) cerró el viernes en 85.93 dólares por barril, su nivel más elevado desde octubre de 2014, con lo que hiló siete semanas al alza debido al aumento de los precios internacionales de crudo.

El aumento en los precios del petróleo se debe en gran medida a la recuperación de la demanda, tras el efecto que dejó la pandemia del COVID-19 en el que se paralizó la actividad económica a nivel mundial.

Además, durante la semana pasada, el West Texas Intermediate (WTI), principal referencial de petróleo en el mundo, superó los 90 dólares por barril por primera vez en más de siete años y las expectativas apuntan a que alcanzará los 100 dólares en el transcurso de 2022.

Luego de que la pandemia de COVID-19 golpeó las cotizaciones del barril de petróleo debido a los confinamientos, el WTI acumuló una ganancia de más de 300% desde abril de 2020, mes en el que entró a terreno negativo por primera vez en su historia.

El crudo Brent del Mar del Norte, en tanto, se ubicó en 93.27 dólares por barril, el precio más elevado desde octubre de 2014.

El doble efecto del aumento en los precios del crudo 

El aumento que se tiene en los precios del petróleo tiene un doble efecto sobre los ingresos públicos del país: mayores ingresos petroleros y menor recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a combustibles. 

Por un lado, el gobierno recibirá más dinero de lo que estimaba por la venta del petróleo, ya que calculó los ingresos petroleros para este año en un precio de 55.1 dólares el barril, pero es probable que pueda llegar hasta los 100 dólares el barril. 

Tan solo en el 2021, la Secretaría de Hacienda estimó ingresos petroleros por un total de 936,765.4 millones de pesos, pero el aumento del precio del crudo le permitió obtener un total de 1.15 billones de pesos, una diferencia de 219,757.2 millones de pesos. 

Román Moreno, profesor de economía de la FES Aragón de la UNAM, estimó que el gobierno podría obtener un ingreso extra de 594,765 millones de pesos, respecto de lo que se esperaba para este año.

Por otra parte, el aumento del precio del petróleo representa que el gobierno deje de recaudar más por el IEPS que cobra en cada litro de gasolina y diésel. Si aumente al precio, el gobierno usa el estímulo fiscal del IEPS para que los consumidores no absorban por completo el aumento de los precios ni el efecto del tipo de cambio. 

Lee: Consumidores pagarán menos IEPS en combustibles del 5 al 11 de febrero 

En 2021, Hacienda esperaba recaudar por IEPS un total de 351,585.8 millones de pesos, pero ante el aumento y la aplicación del estímulo, solo logró recaudar 222,894.6 millones de pesos, es decir, le faltaron 128,691.2 millones de pesos. 

Si se quisiera disminuir el precio de los combustibles de una manera real, habría que llevar a cabo las inversiones en toda la cadena de valor de los petrolíferos, lo cual lamentablemente no se ha visto. De hecho se ha emitido política energética que va en contra de este sentido

advirtió el analista del CIEP.

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Panorama del precio del petróleo para 2022

Los petroprecios comenzaron su recuperación desde el año pasado a medida que la demanda aumentó y las economías reabrieron, a lo que se sumaron los recortes a la producción sin precedentes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, un grupo conocido como OPEP+.

Si observamos que se mantiene el incremento en la demanda, que en gran medida ha sido favorecida por ya no confinar a las personas ni hacer pausas en la producción, estaríamos hablando de que se puedan alcanzar los niveles de 100 dólares por barril que se están estimando

planteó Román Moreno, profesor de economía de la FES Aragón de la UNAM.

A inicios de este mes, la OPEP+ se apegó a su plan de aumentar el bombeo en 400,000 barriles diarios hasta marzo, una medida que se da ante el acelerado aumento de los precios y por presiones del gobierno de Estados Unidos y las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania, los dos principales abastecedores de gas natural en Europa, que pueden acelerar el repunte de los precios del crudo.

Desde finales del año pasado, Rusia ha desplegado más de 100,000 soldados en la frontera ucraniana para preparar una invasión, situación que encendió las alarmas de países como Estados Unidos y Reino Unido, que estudian medidas punitivas contra el Kremlin para evitarlo.

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