21 de julio 2021 | 5:00 am

Elizabeth Albarrán y Miguel Moscosa 

Los últimos datos de empleo tanto en México como en Estados Unidos reflejaron una recuperación del daño que dejó la pandemia del COVID-19. Sin embargo, la estrategia que implementó cada país para salir de la peor crisis que han vivido en los últimos 80 años pone ciertos matices sobre la situación laboral de cada nación. 

En el caso de Estados Unidos, durante el primer semestre de este año se generaron 2.91 millones de empleos, cifra que significó el mejor nivel para un periodo similar desde 1939, año hasta donde tiene registro la Oficina de Estadísticas Laborales de dicha nación. 

Mientras que en México, en el mismo periodo se crearon 401,648 plazas formales, umbral que solo supera a los primeros seis meses de 2019 cuando se reportaron 289,301 empleos, pues los datos de este año están por debajo de lo que se reportó en enero-junio de 2018 y 2017, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Es decir, a diferencia de Estados Unidos que superó históricamente los niveles prepandemia en creación de empleos, México aún se ubica por debajo de los 476,120 empleos que se crearon en 2018 y de los 517,434 empleos formales que se reportaron en 2017, el año más alto desde al menos 1998 para un primer semestre. 

La acción coordinada entre la política fiscal y las autoridades monetarias de Estados Unidos hicieron que el proceso de recuperación de empleos fuera más acelerada y exitosa en comparación a México

 expuso Víctor Gómez Ayala, profesor de Economía en ITAM. 

 

A inicios del 2020, cuando la pandemia empezó a atacar a la economía estadounidense, el entonces presidente Donal Trump impulsó un plan de estímulos económicos por 900,000 millones de dólares; mientras que meses después, el presidente Joe Biden también empujó un paquete de de estímulos por 2 billones de dólares. 

En política monetaria, la Reserva Federal de Estados Unidos se enfocó en un programa de compra de activos para cumplir con su mandato dual de controlar la inflación y mantener cierto nivel de empleo, expuso Gómez Ayala.

En México, los encargados de la política fiscal optaron por mantener la austeridad en el gasto público y sin endeudamiento; mientras que la política monetaria a cargo de Banco de México (Banxico) implementó acciones para controlar la inflación y la liquidez en el sistema financiero. 

 

El ritmo de recuperación y el impulso de EU

Otras crisis por las que ha pasado México como la de 1994 y 2008, el empleo también se vio afectado, pero en la crisis del 2020, el empleo se ha recuperado de una manera más dinámica y acelerada. 

La crisis hipotecaria inició en septiembre de 2008; su impacto se reflejó en 2009, cuando en el primer semestre de ese año se eliminaron 306,942 plazas, que contrasta con los poco más de 400,000 generados entre enero-junio de 2021, después del gran golpe a la economía.

Este impacto genera un efecto dominó en el mercado laboral en el que las personas ven disminuidos sus ingresos, dijo la analista independiente, egresada de la UAM Xochimilco, Irasema Andrés Dagnini.

 

La crisis de salud se convierte en crisis económica y se genera una crisis de empleo y a su vez baja el ingreso familiar, reduce el consumo y se agrava la desigualdad

 señaló Dagnini.

 

Los programas de apoyo en Estados Unidos ayudaron en cierta parte a impulsar la recuperación del empleo en  México, pues el proceso de integración de las cadenas productivas hacen que el crecimiento de la industria en Estados Unidos, también se vea reflejado en México, añadió Gómez Ayala. 

En este sentido, Dagnini comentó que lo deseable en cuanto a términos de recuperación del empleo en el país ocurra en el sector industrial “porque es donde están las empresas más grandes y son las que pueden generar mayor número de plazas laborales”.

Para el director del Centro de Estudios Económicos de Canacintra, Jaime Oropeza, hay una disparidad importante por sectores y coincide en que el sector industrial y exportador encabezan la recuperación.

“Las exportaciones han logrado recuperarse y generar algunos empleos adicionales. El resto de los sectores sigue con niveles bastante rezagados con respecto a los niveles prepandemia y eso se refleja a nivel nacional”, subrayó Oropeza.

 

Hacia la estimación de 570,000 puestos

 Con la creación de 401,648 empleos formales en el primer semestre en México, la economía se encamina a lograr las expectativas planteadas por Banxico que van de 370,000 a 570,000.

 

Es una cifra asequible y se puede llegar a final de año, sin embargo sería mediocre en términos de recuperación económica

 dijo Oropeza.

 

Esto, al comparar la cifra de personas afiliadas al IMSS que actualmente es de 20.1 millones de trabajadores, por debajo de los 20.8 millones que había en noviembre de 2019

Además del dinamismo en el sector industrial, en otros aún quedan retos por delante, como en el terciario o de servicios que ante las restricciones y baja afluencia de turismo se han eliminado puestos de trabajo.

El bajo porcentaje que tenemos de población vacunada en el país hace que el sector servicios en general siga presentando una demanda baja, sigue dependiendo de cierres potenciales, medidas restrictivas que afectan los ingresos de esos negocios

 planteó Oropeza.

De continuar las restricciones y la tercera ola de COVID-19, la economía mexicana se enfrenta a un mercado laboral en el que 55.5% de la población está en el sector informal con 30.5 millones de personas y en subempleo con 7.1 millones de trabajadores y una tasa de 12.9%.