18 de octubre 2018 | 5:00 am

Con o sin buenos descuentos, los consumidores mexicanos preparan ya su cartera para la octava edición de El Buen Fin en noviembre, pero con sus compras también tendrán que estar listos para ser fiscalizados por el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

La iniciativa de El Buen Fin inició en el 2011 fue ideada por el gobierno federal y cámaras empresariales para reactivar el consumo mediante ofertas y promociones. Buena parte de las compras se hacen con tarjetas bancarias.

El SAT se sumó en el 2013 con una lotería fiscal por hasta 500 millones de pesos (mdp) para otorgar reembolsos de 250 pesos a 10,000 pesos a los ganadores que hicieron compras a través de medios electrónicos; esto como parte de su estrategia para fomentar el uso de la e-factura y así fiscalizar de una manera más eficiente a los contribuyentes.

Buscaba impulsar la emisión de la factura electrónica y el uso de medios de pago electrónicos. Lo que gana la autoridad es que todas las operaciones están amparadas con una factura electrónica, con lo que puede fiscalizar eficazmente

Roberto Iván Colín, integrante de la Comisión Fiscal 2 del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM)

Desde hace unos años, el fisco ha invertido en el desarrollo de sistemas electrónicos para elevar su efectividad a la hora de fiscalizar a los contribuyentes por medio de la e-factura, la contabilidad o las auditorías electrónicas.

Tan solo en acciones de fiscalización invirtió 1,133 millones de pesos en el 2013, lo que derivó en una recaudación de 58,694 mdp, es decir que por cada peso que invirtió recaudó 51.8 pesos.

No obstante, el jefe del SAT, Osvaldo Santín, dijo en días pasados que las pruebas piloto que implementaron en algunas entidades con la lotería fiscal no necesariamente eran lo ideal para aumentar los niveles de facturación.

De acuerdo con el fiscalista del CCPM, dado el desarrollo que ha tenido el uso de la e-factura en los últimos años, mecanismos como la lotería fiscal ya no tienen grandes efectos para aumentarlas.

“El SAT va a seguir participando (en El Buen Fin), pero ya no le apuestan tanto a impulsar el uso de la factura electrónica, sino como parte de sus diversas actividades que le sirven para fiscalizar”, dijo Colín.

¿Precios bajos?

Para que El Buen fin realmente sea un detonante de la actividad económica, primero es necesario sentar las bases para que esto suceda y, además, vigilar que realmente se otorguen descuentos en beneficio de la población y con esto evitar que su éxito se mida solo en función del monto de las ventas, indica Deloitte en un documento.

En este sentido, el estudio ‘¿Realmente bajan los precios durante el Buen Fin?’, publicado en ‘El Trimestre Económico’ expone que los descuentos de esta iniciativa son de 15% en promedio. Asimismo revela que solo 53% de los productos que analizaron redujeron realmente sus precios.

Lo anterior, porque una de las prácticas que implementan algunos negocios es elevar unos días antes sus precios.

En la edición del 2017, la Profeco dio 39,217 asesorías más que en el año previo, un aumentó de 113% y realizaron 643 monitoreos de publicidad que corrigieron 18 anuncios.