14 de diciembre 2018 | 5:00 am

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En 2019 dará inicio un nuevo megaproyecto en la Ciudad de México: el teleférico.

La nueva jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum confirmó que será el próximo año cuando publique las licitaciones para la construcción de cuatro líneas. Sería la segunda ocasión que en el país se utiliza esta tecnología como modo de transporte urbano.

El primero fue el Mexicable de Ecatepec, en el Estado de México. Un tramo de cuatro kilómetros inaugurado en 2016 que transporta en promedio a 18,000 personas al día, según comentó el vocero del Sistema de Transporte Masivo Teleférico, Alfredo Rodríguez.

“Resuelve mucho el tema de movilidad, más en estas zonas que son cañadas. Ese recorrido en un transporte regular como camión puede ser de una hora y en el Mexibús lo haces en 17 minutos”, comentó Rodríguez.

Bernardo Navarro, coordinador del Observatorio de Transporte y Movilidad Metropolitana de UAM -Xochimilco, considera que aunque el modo de transporte tiene ventajas, el de Ecatepec “es el ejemplo de cómo no se debe hacer”.

El argumento es que no es un transporte masivo y para serlo debe trasladar al menos 40,000 personas en cada sentido. “La línea de metrobús menos usada transporta cinco veces más personas que el teleférico”.

El principal fallo es que no se ha terminado de mejorar el entorno urbano de las estaciones “para que sean lugar de atracción de los usuarios en donde puedan hacer sus actividades necesarias y les evite hacer desplazamientos adicionales”.

Además de locales comerciales, aconseja diseñar áreas de servicio público como guarderías, bibliotecas, centros de estudios o áreas deportivas.

¿Por qué un teleférico?

De los 34.56 millones de viajes diarios que se hacen de la zona metropolitana a la CDMX, el 51.8% dura más de una hora y media, según la encuesta origen destino publicada por INEGI en 2018.

Es el caso de Giovanni Hernández, habitante de Ecatepec que viajaba más de dos horas al día para llegar a su facultad en Ciudad Universitaria.

Navarro comentó que los largos tiempos de traslado son producto de la priorización de la inversión a transportes para viajes largos, como el metro o metrobús, dejando de lado los tramos de última milla, es decir, el trayecto que se hace desde el último modo de transporte hasta el lugar de destino y viceversa.

“Si del metro a tu casa todavía viajas en camión o combi y haces más de 40 minutos, se neutraliza lo que ganaste en tiempo con los otros sistemas”, comentó. Es por esto que considera benéfica la reducción del tiempo en el último tramo.

Para Giovanni Hernández, la instalación del Mexicable combinado con el Mexibús significó la reducción de su tiempo regular de viaje de dos horas con 15 minutos a una hora y media, hoy utiliza el servicio todos los días.

Las alcaldías elegidas para la instalación del Cablebús son Cuautepec, en Gustavo A. Madero, la Sierra de Santa Catarina en Iztapalapa, un tramo en Tlalpan-Picacho y en la alcaldía Álvaro Obregón- Magdalena Contreras.

Estas coinciden con el tramo de Mexicable en Ecatepec por ser zonas marginadas, de poca planeación urbana y condiciones orográficas complejas. El experto del Observatorio de Movilidad considera que son esas las razones por las cuales es viable la tecnología.

“La función de esto será atender selectivamente a población de muy bajos ingresos que tiene necesidades de accesibilidad muy especiales, orografía de pendientes y trazos urbanos complicados. Son las zonas que tenemos aisladas”, comenta el especialista.

El Vocero de Transporte Masivo Mexicable comentó sobre los riesgos que las góndolas -cabinas del teleférico- soportan vientos de la menos 80 kilómetros por hora, además de que el sistema de rieles está anclado a las cápsulas, por lo cual es poco probable que alguna de ellas perdiera el control.

Añadió que otra de las ventajas del teleférico es que reduce las emisiones de dióxido de carbono, ya que funciona con electricidad, además de que el proceso de construcción es corto -en promedio 18 meses- y es más barato. El Mexicable requirió una inversión de 1,700 millones de pesos.

Al respecto, Bernardo Navarro precisó que el bajo costo de construcción es producto de que no sea un transporte masivo, aunque como el resto de los modos de traslado el precio por usuario deberá ser subsidiado.

Seis líneas en los próximos años

En enero de 2019 será publicada la licitación para el tramo de Cuautepec en la alcaldía Gustavo A. Madero y en junio la de Santa Catarina en Iztapalapa. En los primeros meses de 2020 se publicará la licitación del tramo Tlalpan-Picacho y en junio de ese año la correspondiente al tramo Álvaro Obregón-Magdalena Contreras, informó Claudia Sheinbaum.

En el caso del Estado de México Alfredo Rodríguez adelantó que se está evaluando una segunda línea de Mexicable de aproximadamente siete kilómetros para la que estiman invertir 3,500 millones de pesos en el municipio de Naucalpan. El proceso de licitación se realizará durante los primeros meses de 2019.

De acuerdo con el vocero, también se está evaluando la posibilidad de ampliar la línea de Ecatepec hasta el municipio de Tlalnepantla en el Estado de México.

A lo largo de Latinoamérica existen algunos países que están utilizando este modo de transporte, por ejemplo Medellín en Colombia y Bolivia, que en octubre de 2018 inauguró su octava línea de teleférico, red que comenzó a desarrollar desde 2014.

De la experiencia de esas ciudades surgió la idea de trasladar el ejercicio a las  mexicanas “los especialistas fueron a Colombia, se empaparon del tema y plantearon la posibilidad”, comentó Alfredo Rodríguez.

Bernardo Navarro comentó que es positivo que se imiten estos esquemas de movilidad, “pero no hay que olvidar que cada alternativa de transporte tiene que ser camisa a la medida, fijándose en condiciones urbanas orográficas de la zona de que se trate, las características sociales del lugar son muy importantes.

Además de que se trabaje con una visión integral que se asocie a otros servicios que refuercen los modos de transporte”, comentó.

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