A 8 años de la Ley Fintech, la CNBV es el principal obstáculo

A 8 años de la Ley Fintech, la CNBV es el principal obstáculo

Comienza a discutirse una posible Ley Fintech 2.0. Entre las propuestas que circulan están un sandbox regulatorio —modelo novedoso— realmente funcional, autorizaciones en plazos definidos y una unidad especializada con recursos propios.

Del 23 al 27 de febrero, México celebró su primera Fintech Week, una edición local inspirada en el encuentro que cada año convierte a Londres en punto de reunión de la innovación financiera. El evento reunió a emprendedores, fondos, reguladores y asesores, justo cuando la Ley Fintech está por cumplir ocho años desde su promulgación, el próximo 9 de marzo.

México fue pionero en 2018 al aprobar un marco específico para las Instituciones de Tecnología Financiera; sin embargo, hoy operan alrededor de 800 empresas fintech en el país, pero solo 89 cuentan con autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) como Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE) e Instituciones de Financiamiento Colectivo (IFC).

Los tiempos de autorización ayudan a entender el rezago. Con Adalberto Palma al frente de la CNBV, el promedio fue de 68 días; con Juan Pablo Graf Noriega subió a 594 días; y bajo la presidencia de Jesús de la Fuente Rodríguez alcanzó 855 días. Es decir, más de dos años para obtener una licencia en un sector que requiere velocidad para consolidarse.

Algunos casos rebasaron los 1,700 días de espera, como Moneypool, PM2 y Afluenta. Detrás de cada cifra hay empresas que tuvieron que ajustar planes, renegociar con inversionistas o redefinir su estrategia para sobrevivir. Incluso, varias compañías han optado por comprar licencias de entidades ya autorizadas en lugar de iniciar un proceso desde cero.

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Desde septiembre de 2025, con Ángel Cabrera Mendoza en la presidencia de la CNBV, se ha otorgado una sola autorización. Es pronto para evaluar su gestión, pero el rezago difícilmente se revertirá mientras el regulador continúe enfrentando recortes presupuestales y una salida relevante de talento técnico, ya que regular modelos que combinan tecnología, datos y finanzas exige perfiles especializados y procesos ágiles.


¿Ley Fintech 2.0?

En este contexto comienza a discutirse una posible Ley Fintech 2.0. Entre las propuestas que circulan están un sandbox regulatorio —modelo novedoso— realmente funcional, autorizaciones en plazos definidos y una unidad especializada con recursos propios.

La iniciativa ha sido impulsada por jugadores relevantes del sector, agrupados en FinTech México, así como por despachos especializados y empresas del tamaño de Meta, que en los últimos meses han sostenido mesas redondas con legisladores. En el Congreso, los senadores Juan Carlos Loera de la Rosa, Yeidckol Polevnsky y Agustín Dorantes Lámbarri han mostrado interés en avanzar hacia una actualización del marco regulatorio.

El sandbox regulatorio no ha aprobado a ninguna empresa en siete años, pese a que hay decenas de interesados. Al mismo tiempo, el modelo de open finance permanece en su primera fase, limitada a datos abiertos, mientras la regulación secundaria acumula años de retraso.

Mientras tanto, otros países avanzaron. Reino Unido consolidó su sandbox como puerta de entrada a nuevos modelos de negocio. Singapur procesa licencias en cuestión de semanas. Brasil impulsó PIX como sistema de pagos instantáneos y avanzó en open finance con millones de usuarios activos.

A ocho años de su promulgación, la Ley Fintech enfrenta el reto de corregir los errores que han frenado su implementación. México aún cuenta con un ecosistema dinámico y atractivo para la inversión, pero la señal que envíen el regulador y el Congreso en los próximos meses será clave para definir si el país recupera el impulso que lo colocó como referente en 2018.

Nuevos unicornios mexicanos

Roberto Lazzeri, al frente de Nacional Financiera y Bancomext desde agosto de 2025, puso sobre la mesa una apuesta ambiciosa: el relanzamiento del Fondo de Fondos y la creación de un vehículo para movilizar capital público y privado hacia proyectos tecnológicos e innovadores. El objetivo —según afirmó durante su participación en un panel del FinTech México Festival 2026— es impulsar la creación de los próximos unicornios mexicanos.

El rediseño contempla inversiones en capital emprendedor, capital de crecimiento y crédito privado, además de acompañamiento a financieras tecnológicas que hoy atienden a pymes y que suelen fondearse a costos elevados en los mercados internacionales.

En el contexto de una eventual Ley Fintech 2.0, la banca de desarrollo busca asumir un papel protagónico en el financiamiento de la innovación. Si el relanzamiento del Fondo de Fondos se implementa con reglas claras, podría marcar una nueva etapa para el capital de riesgo en México y abrir la puerta a una generación de unicornios hechos en casa.

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