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29 de enero 2019 | 5:00 am

En el ecosistema de emprendimiento, el contar con millones de dólares en capital de riesgo no garantiza la longevidad de una startup.

Algunas fracasan mientras que otras son adquiridas por compañías más grandes que las incorporan dentro de sus modelos de negocio y al final las matan.

PitchBook, compañía de investigación enfocada en compañías privadas, reunió datos sobre las 25 startups de tecnología más valiosas que murieron el año pasado por esta razón.

La longevidad

Diego Serebrisky, inversionista y cofundador del fondo de inversión Dalus Capital, planteó que es muy común que las startups en Estados Unidos terminen por venderse a compañías más grandes y desaparezcan debido a que la adquisición de otra empresa o el capital levantado no es garantía de éxito.

En etapas tempranas, solo entre el 20% y 30% de los proyectos en los que invierte un fondo de capital semilla al final del día son exitosos, reveló Serebrisky.

Un ejemplo en México es Aventones, compañía que surgió ocho años atrás como una red para compartir el automóvil. 

Fundada por Alberto Padilla, Cristina Palacios e Ignacio Cordero, levantó su primera ronda de capital apenas dos años después de haber sido creada. Sin embargo, en abril de 2015 anunciaron que la firma francesa BlaBlaCar, líder mundial de viajes en auto compartido la había adquirido. Fue así como dejó de funcionar como una compañía independiente.

Padilla explicó a EL CEO que la oferta de BlaBlaCar llegó en un momento en que la empresa analizaba levantar capital para su expansión. En otras palabras, llegó en el momento adecuado.

Cuando llega la oferta (de BlaBlaCar) analizamos que le daba un retorno a los inversionistas, un buen retorno para los fundadores y además era una oportunidad de crecer mucho más acelerado. Esta empresa le iba a inyectar muchísimo más que la ronda de inversión que teníamos en mente

Alberto Padilla

Dos años después de haber sido adquirida, BlaBlaCar cerró su oficina en México.

Serebrisky consideró que las empresas no alcanzan el éxito porque el producto no funcionó, el equipo no tuvo la capacidad de ejecutar más rápido o no lograron convencer a inversionistas para volver a levantar capital.

Padilla compartió que la venta de Aventones les resultó positivo porque aseguró un retorno a los inversionistas. Además, una buena parte quedó en acciones de BlaBlaCar con gran potencial de que el valor incrementara. A solo un año de incorporarse a la compañía francesa, el valor de las acciones incrementó considerablemente.

Vender no es un mal resultado, depende a qué precio se vendió contra a qué valor había levantado capital anteriormente.

Diego Serebrisky, fundador de Dalus Capital

El inversionista planteó que al vender la compañía a una empresa más grande, los emprendedores, con la experiencia ganada, vuelven a comenzar un nuevo proyecto.

Como Padilla, que después de la venta de Aventones aprendió sobre temas legales y de operación que puso en práctica en proyectos posteriores, entre los que destaca Briq.

Briq.mx es una plataforma de crowdfunding inmobiliario donde agrupan las inversiones de pequeños, medianos y grandes ahorradores para desarrollar proyectos de bienes raíces en México.