Por primera vez en dos años, Samsung tendrá una caída en sus ganancias.

La compañía anunció hace algunas semanas que su beneficio será de 9,600 millones de dólares para el cuarto trimestre de 2018 o 28% menos que en el mismo periodo de un año antes.

El descalabro de la compañía surcoreana se debe principalmente a la pesadilla en que se convirtieron sus competidores chinos.

Si bien Samsung no ve todavía un final definitivo para la era del smartphone, la tecnológica comenzó a apostar por nuevos negocios potenciales, como el de robots domésticos.

Durante el CES 2019, la empresa dejó ver el desarrollo de tres robots de asistencia.

Nuestro plan es medir la demanda de los robots por parte de los consumidores, considerar formas de crear soluciones para los retos sociales y acelerar nuestros esfuerzos de desarrollo

Seung Hwan Cho, director de Samsung Research

De acuerdo con datos de Statista, el valor de mercado que alcanzará los robots domésticos será de 4.400 millones de dólares para 2025.

Otras empresas como LG, también originaria de Corea del Sur, mostró interés en desarrollar robots para el hogar desde hace algunos años.

Los smartphones no están muertos

Olvidarse de fabricar teléfonos sería un error. Pese a que la industria de los teléfonos inteligentes parecer estar en un cuello de botella, Samsung no planea dejar de lado una de sus divisiones más rentables. 

Hark-sang Kim, director de Investigación y Desarrollo en Samsung, destacó recientemente que la industria de teléfonos inteligentes continúa viva.

 

El ejecutivo auguró que la siguiente oleada de innovación vendrá a partir de pantallas más grandes y sobre todo de nuevos formatos en el tipo de hardware.

“Esperamos ver un gran cambio en el factor de la forma de los teléfonos en los siguientes años. Desde plegables y flexibles hasta dispositivos que pueden doblarse en múltiples formas que van más allá de la realidad”, dijo Kim.

De acuerdo con la firma de análisis IHS Technology, en 2020 el valor del mercado de smartphones será de 355,000 millones de dólares, 80 veces mayor de lo que valdrá la industria de robots domésticos para 2025.