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Tether

21 de febrero 2019 | 2:51 pm

Frente a la extrema volatilidad de las criptomonedas, las stablecoins, monedas virtuales de cambio fijo, se vuelven cada vez más seductoras para los internautas. Pero su tentadora estabilidad va acompañada de interrogantes sobre su fiabilidad.

En los últimos doce meses, el peso de las stablecoins se duplicó, pasando de un valor total de 1,400 millones de dólares a 3,000 millones, según un estudio publicado esta semana por Blockchain, un proveedor de cuentas para criptomonedas.

Actualmente, las criptomonedas se utilizan poco para comprar productos o servicios debido a su alta volatilidad y tienen un interés esencialmente especulativo. Pero, al solucionar este problema de volatilidad, las stablecoins podrían extender el uso de las monedas virtuales, declaró a la AFP Garrick Hileman, responsable de investigación de Blockchain.

En opinión del cofundador de Delphi Digital, Tom Shaughnessy, el desarrollo de las criptomonedas pasa por la posibilidad de que los usuarios puedan, por ejemplo, pagar un café con ellas, lo que hoy día está lejos de producirse debido a su volatilidad.

Así, el Bitcoin, la primera y principal moneda virtual, vio su precio multiplicarse por 15 en 2017 antes de perder 80% de su valor.


Fijadas al dólar


Como prueba de que la perspectiva de unas criptomonedas estables suscita entusiasmo, el banco estadounidense JPMorgan anunció la semana pasada el futuro lanzamiento del JPM Coin. Fijado al dólar, este se reservará en un primer momento a los inversores institucionales.

Según un estudio de Blockchain, hay actualmente 26 stablecoins en circulación y otras 28 en desarrollo.

Existen varias formas de garantizar su cambio. La más sencilla es fijar la criptomoneda a una divisa tradicional, emitiendo cada una de ellas respaldada por un dólar, que es conservado en sus reservas por la entidad emisora. Cuando un usuario quiere recuperar su inversión, se le devuelve su dólar y se destruye la unidad de “stablecoin” que sirvió de contrapartida.

También se puede garantizar su precio automatizando la creación y destrucción de unidades en función de la oferta y la demanda, aunque este sistema es más complejo de establecer.

Actualmente, el rey de las stablecoins se llama Tether y está fijado al dólar. Representa más del 95% del volumen de intercambios del conjunto de las criptomonedas sin volatilidad y el 69% de su valorización.

 

El Tether es la segunda moneda virtual en volumen de intercambios diarios, por detrás del Bitcoin, según la web especializada Coinmarketcap.

Sin embargo, Hileman señala que no tiene realmente sentido comparar monedas virtuales históricas y stablecoins porque, afirma, son más complementarias que competidoras: las primeras tienen un valor de reserva, como el oro, mientras que las segundas sirven para pagos comerciales.


Sospecha de manipulación


Sin embargo, estas últimas tampoco escapan a la polémica, como el Bitcoin, cuya reputación sufrió las consecuencias de su uso para fines ilegales como el lavado de dinero.

Desde su creación en 2014, el Tether nunca ha logrado desligarse de las sospechas de manipulación. Algunos observadores sospechan que la empresa emisora, la plataforma de cambio Bitfinex -una de las mayores del mundo- puso en circulación más unidades de tethers que los dólares que recibió a cambio. Pese a reiteradas peticiones, la empresa nunca ha publicado sus cuentas.

Además, un estudio de la Universidad de Texas reveló en junio que en los momentos en que la cotización del Bitcoin se desplomaba se registraron compras masivas de esa criptomoneda realizadas en Tether, lo que permitió limitar la caída de la primera y provocó acusaciones de manipulación de precios que la empresa ha negado.

Las ‘stablecoins tienen además dos grandes defectos: la fiabilidad de la entidad emisora y el carácter centralizado de su funcionamiento, señalaron hace algunos meses los analistas de la empresa especializada en productos de inversión, Intelligent Trading.

El año 2018 estuvo marcado por el fracaso de Basis, un proyecto de criptomoneda no volátil y descentralizada: tras haber recaudado 133 millones de dólares en abril, un récord para una stablecoin, la empresa anunció el abandono del proyecto en diciembre, frente a unas imposiciones reglamentarias que consideró imposibles de superar.