25 de septiembre 2020 | 12:00 am

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Internet se ha convertido en la herramienta natural -entre aquellos que tienen acceso- para seguir conectados a la vida profesional o académica a pesar de la pandemia, un mundo digital navegado en una nueva normalidad que acentuó los desafíos de conectividad.

Si bien la brecha digital es el principal desafío de la actual administración, que promete que en 2021 todo el país estará conectado, no es el único reto.

Con la pandemia, los ataques de ciberseguridad en el país se han incrementado, impactando principalmente a las personas de a pie y, ahora también, a los niños, jóvenes y adultos que navegan para estudiar y que están permanentemente conectados.

A un mes de que iniciara el curso escolar 2020-2021 de educación básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Nielsen IBOPE registra que 5.48 millones de personas ven diariamente las clases impartidas a través de la televisión abierta.

Sin embargo muchas más, no solo de nivel básico, están conectados para tomar clases, un segmento de la población vulnerable que además ha sido víctima del incremento de delitos en el país.

Ciberseguridad, un problema transversal

La ciberseguridad es un problema transversal pues no es solo un tema de seguridad nacional, sino un asunto de seguridad pública, aseguró Alejandro Canales, director de Ciberseguridad de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, durante un foro reciente sobre seguridad cibernética.

De hecho, señaló que si bien el COVID-19 ha detonado algunos ataques, también ha revelado otro tipo de delitos que tienen como ruta las redes sociales para cometer ilícitos que principalmente afectan a menores, como la pornografía infantil, además del tráfico de personas y fraudes.

Por ello, consideró de suma importancia que la sociedad conozca qué es la ciberseguridad, qué es una amenaza y cómo puede un ciudadano de a pie verse afectado.

En México, un sitio web malicioso es la ruta más común para ser víctima de un ciberataque, según un estudio de Sophos de 2019.

También, México está entre los 15 países con más ciberataques en el mundo y es el segundo en América Latina, señaló Canales, quien agregó que el coronavirus se ha convertido en un pretexto para nuevas modalidades de ataques, a las que probablemente estén más vulnerables las personas más jóvenes o con menos conocimiento de ciberseguridad.

Últimas noticias sobre el virus como gancho enviados a un correo electrónico que contiene un software malicioso, información falsa sobre una supuesta vacuna contra el COVID-19, un e-mail con información llamativa que invita a abrir archivos y más recientemente videollamadas, son también rutas de ataque.

Guía ante la nueva normalidad

Aunque no hay una estrategia de ciberseguridad como tal en México, en el marco del inicio de clases la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) lanzó una guía dirigida tanto a padres, docentes y alumnos para un uso seguro de redes y dispositivos.

En términos generales, la guía advierte sobre las amenazas más comunes y recomendaciones para evitar ser víctima de ciberataques.

En el entorno educativo, el COVID-19 modificó la forma en la que se operaba y aceleró de manera exponencial la transformación digital, lo que ha obligado a los actores de ese entorno a moverse hacia la digitalización para darle continuidad a la vida antes análoga.

Las plataformas digitales juegan un rol cada vez más relevante dentro de la parte de educación, lo que ha obligado a visualizar de una manera distinta el contenido de toda una plataforma educativa ante el desafío de cómo llevarlo hasta lo digital e integrarlo en el nuevo escenario

comentó Gustavo Valdez, director general de Ikusi Redes

El especialista rescata que, si bien las recomendaciones son necesarias para la nueva normalidad, las instituciones educativas se enfrentan a nuevos retos como la seguridad de las aplicaciones y las plataformas que se utilizan para seguir conectados.

En ese sentido, dijo que hay tres escenarios esenciales que tienen que ser vigilados: la protección a la información de las instituciones y la interacción entre quienes tienen acceso; la actualización de las plataformas y la protección de amenazas

Para el experto, es necesario que haya conexiones seguras, mecanismos de identificación de información en las plataformas, pues de lo contrario habría un impacto generalizado con consecuencias para toda la estructura educativa. 

Otros desafíos

Para los padres de familia, esta nueva normalidad no implica que el aprendizaje se vea comprometido, sino que el problema radica en las limitantes que tienen las plataformas digitales, comentó por su parte Fernanda Rionda, madre de familia, en un webinar organizado por Ikusi.

La máxima preocupación, aseguró, es que los niños puedan aprender a usar las plataformas de forma segura y ponerles límites, principalmente de tiempo, con una herramienta útil tanto para alumnos como para padres.

Para Diego Miramontes, director de Educación Corporativa de Platzi, hay una diferencia importante entre la educación en línea y la educación de emergencia a distancia, lo cual fue detonado tras el inicio de la pandemia.

En el escenario de nueva normalidad hay cuatro desafíos relevantes: la accesibilidad, la adaptación y el desarrollo de habilidades sociales.

El principal reto, señaló el directivo de Platzi, es asegurar que más personas puedan tener acceso, en tanto que un segundo desafío será la adaptación, que dependerá en buena medida de las instituciones educativas.

Un tercer desafío es encontrar la forma de desarrollar habilidades sociales, puesto que es el gran valor de las escuelas presenciales, que permiten generar lazos sociales.