28 de diciembre 2018 | 5:00 am

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Rafael Moreno Valle Rosas pertenecía a esa nueva generación de políticos surgidos del priismo, preparados en el extranjero, relativamente jóvenes y que aspiraban a los más altos cargos públicos del país, como la presidencia.

Hábil y negociador, así era definido el poblano que falleció el pasado 24 de diciembre en un accidente aéreo junto a su esposa Martha Érika Alonso, gobernadora de Puebla.

La virtud principal que se le adjudicaba al economista y politólogo era el timing con el que manejó su trayectoria en puestos públicos.

Sabía aceptar que no era su turno para competir por un cargo, aunque eso no significaba que el objetivo se abandonara, al contrario se reforzaba para más tarde.

Así ocurrió cuando siendo miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), prefirió hacerse a un lado para dejar el camino libre a Mario Marín, conocido después como “El Gober Precioso”, para la gubernatura poblana en el 2005.

“En aras de mantener la unidad”, así justificó Moreno Valle su acción cuando anunció su apoyo a la candidatura de quien en ese momento era el puntero.

Su excusa duró muy poco.

Al siguiente año abandonó al PRI por desacuerdos para llegar al Partido Acción Nacional (PAN), tras una negociación con líderes como Manuel Espino, Felipe Calderón y Josefina Vázquez Mota, que veían en su perfil a un activo importante.

Incluso trascendió que su cercanía con Elba Esther Gordillo pesó en la decisión.

En 2011 llegó su momento para convertirse en gobernador y de paso dar la estocada al PRI en Puebla, uno de sus bastiones donde nunca había ganado la oposición.

Respaldado por una alianza encabezada principalmente por el PAN y el PRD, así como Convergencia y Nueva Alianza, Moreno Valle Rosas derrotó a su expartido.

Tras una administración estatal donde se caracterizó por la difusión de su imagen con miras a Los Pinos, Rafael Moreno Valle –quien llevó el mismo nombre de su abuelo que fue gobenador de Puebla y secretario de Salud con Gustavo Díaz Ordaz–, se puso como objetivo la elección federal del 2018.

En enero pasado, Moreno Valle pronunció un discurso muy parecido al de 13 años atrás, donde justificaba que abandonaba sus aspiraciones presidenciales para apoyar al precandidato mejor posicionado al interior del PAN, sin mencionar su nombre se trataba de Ricardo Anaya.

Juntos tomamos la decisión de no convertirnos en un obstáculo para que el PAN se mantenga unido y México al Frente logre sus objetivos

La idea del doctor en jurisprudencia por la Universidad de Boston de convertirse en presidente no se abandonaba, simplemente entendió que no era el momento.

Sus inicios junto a “viejos lobos de mar”

Nacido en una familia impregnada por la política, Moreno Valle Rosas salió al extranjero a estudiar para luego volver y comenzar como asesor y operador de políticos priistas de gran peso.

Fue asesor de Melquiades Morales Flores, quien ocupó diversos cargos en el PRI de Puebla y que en 1999 se convirtió en gobernador. En esa administración fungió como secretario de Finanzas.

También en 1993 operó en la campaña para que Manuel Barlett –hoy político de Morena y director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)– lograra llegar al cargo de gobernador con los colores priistas.

Estuvo en el equipo cercano a Manuel Aguilera Gómez, senador priista que después se convertiría en regente del entonces Distrito Federal.

Rafael Moreno Valle había cumplido con las encomiendas para comenzar a aspirar a los cargos mayores, aunque el cierre a su carrera de otros grupos poblanos al interior del PRI hicieron que sus ambiciones no pararan ahí y partió rumbo al PAN.

Su llegada al Acción Nacional nunca fue vista con buenos ojos, sobre todo por el sello priista que lo marcaba y su política de promover las alianzas con otros partidos, cuestión que los sectores conservadores nunca aceptaron.

Seguimiento del caso Moreno Valle-Alonso: el origen del helicóptero donde viajaban así como la historia de la primera pareja en heredarse el poder en México.

El pasado 24 de diciembre, día en que falleció, el exgobernador poblano ostentaba el cargo de coordinador de la bancada del PAN en el Senado, puesto que logró tras negociar con el grupo dominante de Ricardo Anaya, de ceder el paso libre para que Marko Cortés se hiciera de la dirigencia nacional.

El expriista que derrotó al PRI

En el 2011, Rafael Moreno Valle se convirtió en gobernador de Puebla: un expriista llegado al PAN fue el encargado de derrotar al PRI en la entidad.

Su administración se caracterizó por las polémicas y a la vez por la gran difusión que hizo de su imagen, incluso a nivel nacional.

Sus seguidores aplaudieron que logró derrotar las décadas de gobiernos priistas en la entidad, y sus críticos que desaprovechó una oportunidad histórica para cumplir con sus ambiciones personales.

Alza en feminicidios

Uno de los temas que marcaron su gobierno fue el aumento de feminicidios, en el que incluso instancias nacionales pusieron atención.

En 2016, la Comisión Nacional Para Prevenir y Erradicar la Violencia Contras las Mujeres solicitó que se emitiera la alerta de género, pero no se atendió el llamado.

Según el Observatorio de Derechos Sexuales y reproductivos, la cifra llegó a 241 casos aunque su administración solo reconoció el número oficial de 103 feminicidios.

La mortal ‘ley bala’

En mayo del 2014, el gobierno de Moreno Valle envió al congreso local la Ley para Proteger los Derechos Humanos y Regular el Uso Legítimo de la Fuerza Pública, en la cual en un inicio permitía el uso de armas letales como último recurso.

Al final esa parte fue descartada aunque mantenía su esencia. El gobierno defendía que atendía protocolos internacionales y que la polémica surgía de una mala interpretación de la misma que fue denominada como “ley bala”.

En julio, en un enfrentamiento entre campesinos y policías en San Bernardino Chalchichuapan, José Luis Tehuatlie, un menor de 13 años, fue herido en el cráneo por una bala de goma de los uniformados. Días después falleció.

Tras el hecho, Moreno Valle envió una propuesta de abrogación de la polémica ley, la cual dijo que pese a que estaba apegada a lo jurídico fue estigmatizada.

El espionaje político

El diario The New York Times reveló en una investigación periodística el uso de un malware de Hacking Team para espionaje en la administración morenovallista.

Según citó el reportaje, se confirmaron los vínculos con el gobierno de Puebla, cuyas prácticas, según fuentes internas, costaban hasta un millón de dólares anuales.

Aunque la administración del panista negó tener contratos directos con la compañía italiana dedicada a la vigilancia electrónica y espionaje, sí confirmó que hubo nexos con la firma SYM Servicios Integrales, distribuidora en México de Hacking Team.

Se disparó el huachicol

Una de las actividades del crimen organizado que más crecieron durante la administración de Moreno Valle fue el conocido como huachicol –robo de hidrocarburos–, donde las tomas clandestinas se dispararon considerablemente.

Según medios locales poblanos como Lado B, el aumento de este delito fue de casi 3,028%. Los municipios de Tepeaca, Palmar de Bravo, Acajete, Quecholac y Acatzingo se convirtieron en el corredor de los huachicoleros donde hubo más ataques a las tomas de Pemex.

El periódico Reforma incluso publicó que los hermanos Valencia Ávila, una de las familias más importantes vinculados a dicha práctica ilegal, tuvieron nexos con políticos, candidatos y dirigentes de la política estatal en el sexenio del panista.

El dispendio en publicidad

Sin duda uno de los grandes objetivos de Rafael Moreno Valle era convertirse en presidente, por ello una de las características de su administración fue el uso excesivo de publicidad oficial con miras a consolidar una imagen a nivel nacional.

Según investigaciones periodísticas, su administración destinó más de 809 millones de pesos para ese rubro. Organizaciones como Fundar advirtieron que incluso sus informes de gobierno fueron difundidos y publicitados hasta en 23 entidades.

En 2017, el último año de su gobierno, el panista fallecido el 24 de diciembre publicó el libro “La Fuerza del Cambio”, donde hablaba sobre sus orígenes, su formación y su historia, el cual fue difundido en todo el país.

Incluso Librería Porrúa se deslindó de la publicación que era promovida por el editor Miguel Ángel Porrúa. Los cuestionamientos de los opositores fue por la cantidad de dinero que destinó con un claro objetivo: difundir su imagen con miras al 2018.

Juego de indicadores

Un trabajo de investigación de la Universidad Iberoamericana, Rafael Moreno-Valle Rosas (2011-2017). La persistencia del autoritarismo subnacional, denunció que durante la administración panista hubo un “juego” en los indicadores que medían la pobreza y desigualdad, aunque no existió una incidencia real.

Durante la presentación del informe, Miguel Reyes, coordinador del Observatorio de Salarios de la Ibero, indicó:

Me parece que en el caso del gobierno de Moreno Valle más que mejoras en la calidad de vida de la población,  lo que se hizo fue generar empleos de baja remuneración, hay una profundización de la desigualdad durante todo su gobierno; hay una profundización en las condiciones de pobreza, por lo menos en las de ingreso. Se mejoró el indicador, pero eso no quiere decir necesariamente que mejoraron las condiciones de vida

Sobre las obras de infraestructura desarrolladas, el mismo informe indica que se hicieron grandes construcciones que fungieron más como parte de una escenografía pero en el fondo no se justifica el fin de su construcción, además de la presencia de la opacidad en los costos reales y la inviabilidad de su mantenimiento.

Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad advirtió que el sexenio morenovallista escondió una millonaria deuda que los poblanos tendrán que pagar en los siguientes años, la cual asciende hasta 47,000 millones de pesos.

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