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18 de febrero 2019 | 5:00 am

El gobierno federal se enfrenta a un dilema en el que también está enredado Petróleos Mexicanos.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó a la empresa productiva del Estado cuatro proyectos de exploración en formaciones no convencionales al norte del estado de Veracruz, en la cuenca Tampico-Misantla.

Esto implica que la firma liderada por Octavio Romero Oropeza podrá hacer entre cuatro y ocho pozos para buscar gas y otros combustibles.

“En estas asignaciones se tiene contemplada una modificación a lo ya aprobado, que consiste en perforar un pozo en cada una de estas asignaciones en un escenario base y, en un escenario incremental, un pozo más en caso de que así lo decida Petróleos Mexicanos”, dijo el lunes Faustino Monroy Santiago, titular de la unidad técnica de exploración de la CNH, durante la Octava Sesión Extraordinaria del Órgano de Gobierno.

La inversión aprobada para estos proyectos, donde se buscarán plays, sistemas petroleros y proyectos potenciales, será de 105 millones de dólares y podría alcanzar los 204 millones de dólares en caso de que se construyan ocho pozos en las áreas de Pitepec, Amatitlán, Soledad y Miahuapán, de acuerdo con el proyecto de la CNH.

Decisiones complejas

El permiso que recibe Pemex deriva de solicitudes hechas en septiembre pasado, durante la administración del mandatario Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, llega en un momento de tensiones en el gobierno por el tema del fracking. El 4 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que no permitirá el uso de fracturación hidráulica, luego de que la secretaria de Energía, Rocío Nahle, asegurara que sí se utilizarían estos métodos de exploración.

Sin embargo, llevar a cabo o no los proyectos aprobados por la CNH es una decisión complicada.

En la última década, México prácticamente ha triplicado sus importaciones de gas natural, de acuerdo con cifras del Sistema de Información Energética. La mayor parte proviene de Estados Unidos.

“El gobierno se está enfrentando a la necesidad de tomar decisiones complejas. O importa gas natural de Estados Unidos y acepta eso como su realidad o empieza a desarrollar una industria de gas natural”, considera Paul Alejandro Sánchez, directo de Ombudsman Energía México.

Para el especialista, que Pemex decidiera explorar estos campos implicaría que está buscando opciones para abastecerse y encontrar reservas de gas, que podrían explotarse relativamente pronto y servir para el consumo nacional.

En Estados Unidos, el mayor generador de gas shale (obtenido vía fracking), hacer un pozo toma entre uno y tres meses.

Petróleos Mexicanos no respondió inmediatamente a las solicitudes de EL CEO para conocer sus planes respecto a estos proyectos.

Recursos multimillonarios para el fracking

El Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 contempla 3,350 millones de pesos para el proyecto Aceite y Gas en Lutitas, que incluye la evaluación en yacimientos de recursos en yacimientos no convencionales en las provincias Sabinas, Burro-Picachos, Burgos, Tampico-Misantla, Veracruz y Chihuahua, una extensión geográfica que abarca los estados de Coahuila, Tamaulipas y Veracruz.

La cantidad asignada para este proyecto en 2019 es prácticamente el doble de los 1,705 millones de pesos que se destinaron al rubro el año pasado.

Claudia Campero, vocera de la Alianza Mexicana contra el Fracking, que agrupa a más de 40 organizaciones, dijo en entrevista con EL CEO que confía en que el gobierno federal se mantenga firme en su compromiso con el medio ambiente y no permita la exploración de estos pozos.

Considera que los recursos presupuestarios destinados a este rubro pueden reasignarse.

“Creemos que hay mucho espacio para que se evite el fracking”, una práctica señalada por sus daños a los mantos acuíferos.

Hasta el momento, el gobierno federal y la sociedad civil no se han reunido para discutir estos temas. Sin embargo, la postura de López Obrador en el tema da esperanza a los activistas en la materia.

¿Por qué el  fracking trae ‘hecho bolas’ al gobierno federal?